
Marzo de 2025 volvió a ser un mes difícil para la seguridad blockchain, ya que los incidentes registrados provocaron pérdidas de 14,43 millones de dólares en ocho eventos de seguridad independientes. Lo más destacado de este periodo fue la enorme incidencia de vulnerabilidades de smart contracts, responsables del 62,5 % del total de pérdidas, lo que confirma que los fallos a nivel de código siguen siendo la principal debilidad de seguridad del sector cripto.
La mayoría de los incidentes de marzo tuvieron su origen en brechas de terceros y no en fallos directos de los protocolos, lo que revela una tendencia alarmante: las integraciones externas y la gestión de dependencias amplían notablemente las superficies de ataque. Este patrón refleja la dinámica de seguridad general de 2025, dado que el sector de las criptomonedas sufrió pérdidas totales de entre 3 900 y 4 000 millones de dólares en cerca de 200 incidentes de seguridad durante el año, lo que supone un incremento del 46 % respecto a 2024.
La concentración de incidentes de explotación de smart contracts en marzo coincide con los datos del primer trimestre de 2025, periodo en el que estas vulnerabilidades provocaron casi 45 millones de dólares en pérdidas repartidas en 16 incidentes, con una media aproximada de 2,8 millones de dólares por explotación. Estas cifras demuestran que, aunque la magnitud de los incidentes individuales puede variar, las vulnerabilidades de smart contracts siguen siendo el vector de mayor impacto financiero dentro de las amenazas a la seguridad cripto. Comprender estos patrones y las nuevas categorías de vulnerabilidades de smart contracts es ya esencial para desarrolladores, plataformas e inversores en un entorno de amenazas en constante evolución.
El protocolo 1inch fue víctima de una brecha de smart contracts valorada en 5 millones de dólares, ejemplo claro de cómo las vulnerabilidades en contratos heredados generan graves riesgos de seguridad en las finanzas descentralizadas. El origen estuvo en el smart contract parser de Fusion v1, que afectó especialmente a los contratos resolver basados en versiones obsoletas del protocolo de liquidación. Aunque los fondos de los usuarios no se vieron comprometidos, el incidente dejó al descubierto importantes debilidades en la persistencia de estructuras de permisos centralizados incluso en sistemas descentralizados.
La raíz del problema estuvo en implementaciones de resolvers que no cumplían los estándares y mejores prácticas de seguridad más recientes. Los contratos resolver mantenían el control centralizado de la lógica de integración y, al desplegar versiones anticuadas o mal aseguradas de los protocolos de 1inch, los desarrolladores exponían involuntariamente esos puntos de integración a posibles explotaciones. Esta arquitectura centralizada de permisos implicaba que una vulnerabilidad en el contrato heredado Fusion v1 podía propagarse a múltiples sistemas dependientes.
La brecha evidencia una tensión clave en la arquitectura DeFi: aunque protocolos como 1inch ponen a disposición herramientas y documentación open-source, la responsabilidad de integrar de forma segura recae en resolvers de terceros. Aun así, muchos continuaron empleando versiones heredadas de contratos sin realizar auditorías independientes ni valorar las consecuencias de desplegar smart contracts obsoletos. El incidente demuestra que los riesgos de permisos centralizados no siempre derivan de un diseño intencionado, sino también de la acumulación de implementaciones desactualizadas y sin parchear.
Asimismo, la vulnerabilidad pone de relieve los retos generales de control de acceso en los ecosistemas de smart contracts. Cuando los permisos centralizados concentran el control en sistemas heredados, los estándares de seguridad no pueden aplicarse de forma uniforme. Esta debilidad arquitectónica representa una amenaza constante en la seguridad cripto, donde las vulnerabilidades en contratos heredados siguen poniendo en peligro los activos depositados pese a las salvaguardas a nivel de protocolo y las auditorías de seguridad periódicas.
Cuando los ataques de red tienen como objetivo los smart contracts, los actores maliciosos utilizan técnicas sistemáticas de explotación basadas en un análisis minucioso de vulnerabilidades. Los attack graphs permiten visualizar posibles rutas a través de la infraestructura de red, ayudando a los equipos de seguridad a identificar puntos críticos antes que los atacantes. Ejemplos recientes lo ponen de manifiesto: en diciembre de 2024, grupos de amenazas explotaron vulnerabilidades zero-day en el software de transferencia de archivos de Cleo, lanzando campañas de ransomware que afectaron a múltiples organizaciones. De igual forma, la exposición de vulnerabilidades en FortiOS dio lugar a intentos de compromiso generalizados en infraestructuras de red.
Tras la explotación, la recuperación de activos pasa a ser prioritaria. Las herramientas de análisis forense blockchain y los mecanismos de rastreo on-chain permiten a los investigadores seguir el rastro de los activos robados a través de monederos y mixers con herramientas analíticas avanzadas. Esta aproximación forense resulta esencial para identificar flujos de transacciones y puntos potenciales de recuperación en distintos exchanges y servicios.
Un marco robusto de respuesta ante incidentes estructura el proceso de recuperación en fases establecidas: detección y respuesta inicial, contención para limitar daños, erradicación sistemática de amenazas, recuperación de activos y un análisis exhaustivo posterior. Acciones de gobernanza como congelar cuentas y actualizar estratégicamente la red ofrecen capas de contención adicionales durante la recuperación.
Las medidas futuras exigen estrategias de defensa proactivas basadas en principios de zero-trust, segmentación y monitorización continua en entornos híbridos y distribuidos. Las organizaciones que adoptan medidas de seguridad avanzadas, como auditorías exigentes de smart contracts y detección en tiempo real, reducen notablemente la superficie de ataque y los plazos de recuperación. La suma de capacidades forenses y medidas preventivas permite crear mecanismos resilientes de recuperación, fundamentales para la seguridad de las criptomonedas en la actualidad.
La pérdida de 14,43 millones de dólares se debió principalmente a ataques de reentrancy y vulnerabilidades en el control de acceso. Las explotaciones de reentrancy permiten a los atacantes invocar funciones repetidamente antes de que se actualice el estado, vaciando los fondos. Una validación insuficiente de las entradas y controles de acceso inadecuados facilitaron la extracción no autorizada de fondos de los smart contracts.
Los riesgos clave incluyen vulnerabilidades en los controles de acceso que permiten el control no autorizado, fallos en la validación de entradas que provocan reentrancy y overflows, y ataques de denegación de servicio que agotan el gas. Los desarrolladores deben aplicar sistemas de permisos robustos, validar todas las entradas y optimizar el uso de gas para evitar explotaciones.
Se recomienda que los usuarios realicen auditorías de código rigurosas, recurran a servicios profesionales de seguridad, verifiquen la implementación de contratos en plataformas de confianza y prueben la funcionalidad antes de operar. Revisar los informes de auditoría y las opiniones de la comunidad ayuda a valorar la seguridad y los riesgos del contrato.
Los ataques de reentrancy explotan llamadas externas realizadas antes de actualizar el estado, lo que permite extraer fondos de forma repetida. Los integer overflow ocurren cuando las operaciones aritméticas superan el valor máximo permitido, provocando cálculos erróneos. Entre otras explotaciones relevantes figuran la manipulación de oráculos de precios, la falta de validación de entradas y los ataques de denegación de servicio que agotan los recursos del contrato.
En marzo de 2025, la plataforma DeFi Abracadabra fue la principal afectada por un incidente de seguridad en smart contracts, que supuso pérdidas de 14,43 millones de dólares tras explotar una vulnerabilidad en sus contratos inteligentes.
Las auditorías de smart contracts detectan vulnerabilidades antes del despliegue, previniendo brechas de seguridad y reduciendo pérdidas económicas. Validan la integridad del código mediante revisiones exhaustivas que combinan análisis automatizados y revisión experta, garantizando la seguridad del protocolo y protegiendo los activos de los usuarios en sistemas descentralizados.
ORE es una criptomoneda basada en la blockchain de Solana y utiliza un algoritmo proof-of-work. Permite minar desde casa o desde dispositivos móviles. ORE incorpora un mecanismo único de minería e incentivos, facilitando oportunidades de minería descentralizada accesible.
ORE coin puede adquirirse en exchanges descentralizados (DEX) conectando tu wallet cripto. Selecciona el par de trading ORE y completa la operación con las criptomonedas compatibles como medio de pago.
La seguridad de ORE depende de la gestión de tu wallet. Para almacenamiento a largo plazo, es recomendable usar monederos hardware para mayor protección. Al operar, es fundamental estar alerta ante ataques de phishing y malware para salvaguardar los activos.
ORE coin utiliza la tecnología blockchain para ofrecer servicios financieros descentralizados más justos y transparentes. Proporciona mayor seguridad, menores costes de transacción y liquidaciones más rápidas frente a criptomonedas tradicionales, y favorece la inclusión financiera mediante su innovador diseño de protocolo.
ORE coin incorpora recompensas de minería no exclusivas innovadoras, lo que aumenta tanto los incentivos como la participación de los mineros. Su modelo de minería único fomenta una adopción más amplia y el crecimiento de la red. De cara a 2026 y en adelante, ORE coin se perfila como un actor competitivo en el sector cripto, con un alto potencial de expansión.











