Gate News Noticias, 20 de marzo, los conflictos en Irán continúan intensificándose, y el mercado mundial del petróleo muestra una clara diferenciación. El precio del petróleo WTI en Estados Unidos se mantiene en aproximadamente 97 dólares por barril, mientras que el mercado spot en Oriente Medio sube considerablemente, con el precio del petróleo de Omán alcanzando momentáneamente los 167 dólares, estableciendo un nuevo récord histórico. También suben significativamente el petróleo de Dubái y el Brent, ampliando la brecha entre los precios de referencia globales.
Los datos muestran que la diferencia entre los precios del petróleo en Estados Unidos y a nivel internacional ha alcanzado niveles altos en años, reflejando diferencias en la estructura energética. Estados Unidos, con una producción cercana a 13.7 millones de barriles por día y una posición de neto exportador, tiene una mayor capacidad de amortiguación, mientras que Europa y Asia enfrentan mayores presiones debido a la tensión en el suministro. La interrupción del Canal de Ormuz, que afecta aproximadamente al 18% del suministro mundial de petróleo, ha sido un factor clave en la fragmentación de precios.
El impacto energético se está transmitiendo rápidamente a nivel macroeconómico. Los precios del gas natural en Europa han subido más del 30% debido a daños en instalaciones clave, y el mercado espera que el Banco Central Europeo pueda cambiar a una política de aumento de tasas en 2026. Märtin Müller señala que el riesgo de inflación está resurgiendo y que las perspectivas de política monetaria están cambiando. Por otro lado, el mercado estadounidense todavía está asimilando las expectativas de futuras bajadas de tasas, aunque también existen riesgos de aumento en la presión inflacionaria.
Para aliviar la tensión en el suministro, Estados Unidos, en colaboración con varios países, ha liberado reservas estratégicas de petróleo, con un volumen total que supera los 500 millones de barriles, estableciendo un récord histórico. Sin embargo, esta medida también ha reducido significativamente los niveles de reserva, debilitando aún más la capacidad de respuesta ante futuros shocks. Los analistas señalan que, si la crisis persiste, la disminución de inventarios podría impulsar aún más los precios internacionales del petróleo.
El mercado en general considera que la actual diferenciación de precios del petróleo no puede mantenerse a largo plazo. Con la persistencia de los cuellos de botella en el suministro, el desequilibrio en el mercado energético global podría transmitirse gradualmente a los principales precios de referencia, afectando de manera más profunda la inflación y los activos de riesgo.