Cuando en la economía la producción cae al mismo tiempo, aumenta el desempleo y los precios se disparan, no es solo malo, es complicado. A este fenómeno se le llama estanflación, y crea un dilema para los políticos: tratar la enfermedad con un solo medicamento significa agravar otra.
Historia: cómo la OPEP enseñó al mundo a luchar contra la estanflación
Tomemos el año 1973. La Organización de Países Árabes Exportadores de Petróleo impone un embargo, las entregas de petróleo se reducen drásticamente. Los precios de los combustibles energéticos se disparan, comienza una reacción en cadena: los productos se encarecen, aumenta el costo de producción, la gente paga más por combustible y comida.
¿Qué hacen los bancos centrales de EE.UU. y del Reino Unido? Reducen las tasas de interés, con la esperanza de estimular el gasto y el crecimiento económico. La lógica es clara: los créditos baratos deberían impulsar la inversión. Pero en la realidad, resulta ser diferente. La inflación no disminuye y la economía no crece; surge precisamente la situación que los economistas consideraban casi imposible: una recesión simultánea y un aumento de precios.
¿Qué se esconde realmente detrás de la palabra estancamiento?
El término fue propuesto por el político británico Ian Macleod en 1965, combinando dos palabras: estancamiento (congelamiento del desarrollo económico) e inflación (aumento de precios). Pero no es solo una definición académica: es un estado peligroso en el que las herramientas económicas estándar dan un resultado opuesto.
Normalmente, la conexión funciona así: el bajo desempleo genera inflación, porque la gente gasta mucho, y la oferta de bienes no lo alcanza. El alto desempleo, por el contrario, reprime los precios. La estanflación rompe esta lógica: ambas cosas crecen al mismo tiempo.
Cuando el producto interno bruto cae y el dinero se encarece, la economía entra en una espiral: las personas se empobrecen, las empresas reducen la producción, el desempleo aumenta, la demanda del consumidor cae aún más. Si esto se prolonga, puede ocurrir una crisis financiera.
Por qué ocurre la estanflación: tres principales culpables
La política monetaria se encuentra con la fiscal — y el conflicto es inevitable
Los bancos centrales gestionan la masa monetaria y las tasas de interés. Los gobiernos influyen en la economía a través de impuestos y gastos presupuestarios. Cuando estas dos herramientas actúan en direcciones opuestas, hay problemas.
Imagina: el gobierno sube los impuestos, la gente comienza a ahorrar, la demanda cae. Al mismo tiempo, el banco central imprime dinero y reduce las tasas. El resultado es paradójico: hay más dinero en el sistema, pero la economía real se congela. Esto crea condiciones ideales para la estanflación.
Cuando el estado renunció al oro
Antes de la Segunda Guerra Mundial, la mayoría de las monedas estaban vinculadas a reservas de oro, lo que limitaba el crecimiento de la masa monetaria. Después de la guerra, el sistema del patrón oro colapsó, dando paso a monedas fiduciarias, respaldadas solo por la confianza del estado.
Esto dio a los bancos centrales libertad de acción, pero creó un nuevo riesgo: podían imprimir dinero sin restricciones. Cuando la economía se debilitaba y el gobierno exigía dinero, la inflación se volvía más probable. La estanflación se volvió posible precisamente en la era del dinero fiduciario.
El petróleo como disparador
Los recursos energéticos son la arteria de la economía moderna. Si el petróleo se encarece, todo lo demás también se encarece: electricidad, entrega, producción. Las empresas o aumentan los precios o reducen la producción. Los consumidores pagan más y compran menos. La economía se contrae y se encarece al mismo tiempo: clásica estanflación.
La escasez de oferta, ya sean recursos energéticos o materias primas, actúa como un gran impuesto sobre toda la economía.
Tres escuelas de pensamiento sobre cómo sobrevivir a la estanflación
Monetaristas: vamos a controlar el dinero
Los monetaristas creen que todo depende de la masa monetaria. Dicen: la inflación es el enemigo principal, reducimos el dinero, aumentamos las tasas, la gente comienza a ahorrar, la demanda cae, los precios disminuyen.
La verdad es que esto no resuelve el problema del desempleo y la caída de la producción. Tendremos que luchar por separado contra la recesión, a través de una política monetaria suave y estímulos fiscales. Se convierte en una especie de “pendulo económico” con períodos de crisis.
Los partidarios de la propuesta: es necesario producir más barato
Otro enfoque: el problema no está en el dinero, sino en la oferta. Es necesario subsidiar la producción, reducir costos, aumentar la eficiencia. Controlar los precios de los energéticos. Si hay más productos y son más baratos, la inflación caerá y la economía crecerá.
Suena lógico, pero en la práctica la intervención del estado a menudo crea distorsiones en el mercado y nuevos problemas.
Los partidarios del libre mercado: dejen que las personas decidan
Hay quienes creen que la estagflación se cura por sí sola. La gente no comprará bienes caros, la demanda caerá, los precios volverán a la normalidad. El mercado laboral se autorregula, encontrando un equilibrio entre los salarios y el empleo.
La traba está en que esto puede llevar años o décadas de un nivel de vida bajo. Como dijo Keynes, “a largo plazo, todos estaremos muertos”. Ningún gobierno puede esperar tanto tiempo.
Cómo la estanflación sacude el mundo de las criptomonedas
La gente ahorra, en lugar de invertir
Cuando el crecimiento económico se detiene, las personas gastan menos en activos de riesgo. Las acciones caen, las criptomonedas caen. Los inversores minoristas venden sus bitcoins y altcoins porque necesitan dinero real para comida, servicios públicos y combustible.
Los grandes inversores también están reduciendo masivamente las carteras de alto riesgo. El mercado de criptomonedas, sensible a los sentimientos, reacciona con una fuerte caída.
El banco central aumenta las tasas — la criptomoneda cae
La lucha contra la inflación comienza con una cosa: la reducción de la masa monetaria, el aumento de las tasas de interés. Entonces las personas prefieren guardar su dinero en bancos con intereses, en lugar de buscar inversiones de alto rendimiento. La demanda de criptomonedas disminuye, los precios caen junto con ella.
Esta fase puede durar meses o años, hasta que la inflación sea controlada.
Cuando la inflación está bajo control, la criptomoneda revive
Una vez que el banco central atrapa la inflación en un aprieto, pasa a la segunda fase: la flexibilización cuantitativa y la reducción de tasas. La masa monetaria crece, los inversores buscan nuevamente activos de riesgo, y los mercados de criptomonedas cobran vida.
Bitcoin como seguro contra la subida del dinero
Muchos ven en Bitcoin una protección contra la inflación. Cuando el dinero pierde valor debido a que se imprime demasiado, la gente busca algo sólido. Bitcoin tiene un suministro fijo: un máximo de 21 millones de monedas. Es como oro digital.
Para los inversores a largo plazo que han acumulado criptomonedas durante años, esta estrategia puede funcionar. Pero durante la propia estagflación, cuando todo cae al mismo tiempo, Bitcoin puede no ayudar: está correlacionado con los mercados de valores y cae junto con ellos.
Por qué la estanflación es un dolor de cabeza para los políticos
Las herramientas económicas habituales no funcionan aquí. Si bajas las tasas para ayudar a la economía, inflas la inflación. Si aumentas las tasas para frenar el aumento de precios, presionas la economía y aumentas el desempleo.
Es necesario entender qué causó la estanflación: ¿es un problema de dinero, de costos de producción o de demanda del consumidor? La respuesta determinará la elección del tratamiento.
En una situación de estancamiento inflacionario, los economistas deben pensar de manera diferente a lo habitual: no linealmente, sino multidimensionalmente. La masa monetaria, las tasas de interés, la oferta y la demanda, el nivel de empleo: todos estos factores deben ser analizados como un sistema único y no como variables separadas. Por esta razón, el estancamiento inflacionario sigue siendo uno de los desafíos más complejos para la política macroeconómica.
Ver originales
Esta página puede contener contenido de terceros, que se proporciona únicamente con fines informativos (sin garantías ni declaraciones) y no debe considerarse como un respaldo por parte de Gate a las opiniones expresadas ni como asesoramiento financiero o profesional. Consulte el Descargo de responsabilidad para obtener más detalles.
Cuando la economía se mueve en dos direcciones: analizamos la estanflación
Cuando en la economía la producción cae al mismo tiempo, aumenta el desempleo y los precios se disparan, no es solo malo, es complicado. A este fenómeno se le llama estanflación, y crea un dilema para los políticos: tratar la enfermedad con un solo medicamento significa agravar otra.
Historia: cómo la OPEP enseñó al mundo a luchar contra la estanflación
Tomemos el año 1973. La Organización de Países Árabes Exportadores de Petróleo impone un embargo, las entregas de petróleo se reducen drásticamente. Los precios de los combustibles energéticos se disparan, comienza una reacción en cadena: los productos se encarecen, aumenta el costo de producción, la gente paga más por combustible y comida.
¿Qué hacen los bancos centrales de EE.UU. y del Reino Unido? Reducen las tasas de interés, con la esperanza de estimular el gasto y el crecimiento económico. La lógica es clara: los créditos baratos deberían impulsar la inversión. Pero en la realidad, resulta ser diferente. La inflación no disminuye y la economía no crece; surge precisamente la situación que los economistas consideraban casi imposible: una recesión simultánea y un aumento de precios.
¿Qué se esconde realmente detrás de la palabra estancamiento?
El término fue propuesto por el político británico Ian Macleod en 1965, combinando dos palabras: estancamiento (congelamiento del desarrollo económico) e inflación (aumento de precios). Pero no es solo una definición académica: es un estado peligroso en el que las herramientas económicas estándar dan un resultado opuesto.
Normalmente, la conexión funciona así: el bajo desempleo genera inflación, porque la gente gasta mucho, y la oferta de bienes no lo alcanza. El alto desempleo, por el contrario, reprime los precios. La estanflación rompe esta lógica: ambas cosas crecen al mismo tiempo.
Cuando el producto interno bruto cae y el dinero se encarece, la economía entra en una espiral: las personas se empobrecen, las empresas reducen la producción, el desempleo aumenta, la demanda del consumidor cae aún más. Si esto se prolonga, puede ocurrir una crisis financiera.
Por qué ocurre la estanflación: tres principales culpables
La política monetaria se encuentra con la fiscal — y el conflicto es inevitable
Los bancos centrales gestionan la masa monetaria y las tasas de interés. Los gobiernos influyen en la economía a través de impuestos y gastos presupuestarios. Cuando estas dos herramientas actúan en direcciones opuestas, hay problemas.
Imagina: el gobierno sube los impuestos, la gente comienza a ahorrar, la demanda cae. Al mismo tiempo, el banco central imprime dinero y reduce las tasas. El resultado es paradójico: hay más dinero en el sistema, pero la economía real se congela. Esto crea condiciones ideales para la estanflación.
Cuando el estado renunció al oro
Antes de la Segunda Guerra Mundial, la mayoría de las monedas estaban vinculadas a reservas de oro, lo que limitaba el crecimiento de la masa monetaria. Después de la guerra, el sistema del patrón oro colapsó, dando paso a monedas fiduciarias, respaldadas solo por la confianza del estado.
Esto dio a los bancos centrales libertad de acción, pero creó un nuevo riesgo: podían imprimir dinero sin restricciones. Cuando la economía se debilitaba y el gobierno exigía dinero, la inflación se volvía más probable. La estanflación se volvió posible precisamente en la era del dinero fiduciario.
El petróleo como disparador
Los recursos energéticos son la arteria de la economía moderna. Si el petróleo se encarece, todo lo demás también se encarece: electricidad, entrega, producción. Las empresas o aumentan los precios o reducen la producción. Los consumidores pagan más y compran menos. La economía se contrae y se encarece al mismo tiempo: clásica estanflación.
La escasez de oferta, ya sean recursos energéticos o materias primas, actúa como un gran impuesto sobre toda la economía.
Tres escuelas de pensamiento sobre cómo sobrevivir a la estanflación
Monetaristas: vamos a controlar el dinero
Los monetaristas creen que todo depende de la masa monetaria. Dicen: la inflación es el enemigo principal, reducimos el dinero, aumentamos las tasas, la gente comienza a ahorrar, la demanda cae, los precios disminuyen.
La verdad es que esto no resuelve el problema del desempleo y la caída de la producción. Tendremos que luchar por separado contra la recesión, a través de una política monetaria suave y estímulos fiscales. Se convierte en una especie de “pendulo económico” con períodos de crisis.
Los partidarios de la propuesta: es necesario producir más barato
Otro enfoque: el problema no está en el dinero, sino en la oferta. Es necesario subsidiar la producción, reducir costos, aumentar la eficiencia. Controlar los precios de los energéticos. Si hay más productos y son más baratos, la inflación caerá y la economía crecerá.
Suena lógico, pero en la práctica la intervención del estado a menudo crea distorsiones en el mercado y nuevos problemas.
Los partidarios del libre mercado: dejen que las personas decidan
Hay quienes creen que la estagflación se cura por sí sola. La gente no comprará bienes caros, la demanda caerá, los precios volverán a la normalidad. El mercado laboral se autorregula, encontrando un equilibrio entre los salarios y el empleo.
La traba está en que esto puede llevar años o décadas de un nivel de vida bajo. Como dijo Keynes, “a largo plazo, todos estaremos muertos”. Ningún gobierno puede esperar tanto tiempo.
Cómo la estanflación sacude el mundo de las criptomonedas
La gente ahorra, en lugar de invertir
Cuando el crecimiento económico se detiene, las personas gastan menos en activos de riesgo. Las acciones caen, las criptomonedas caen. Los inversores minoristas venden sus bitcoins y altcoins porque necesitan dinero real para comida, servicios públicos y combustible.
Los grandes inversores también están reduciendo masivamente las carteras de alto riesgo. El mercado de criptomonedas, sensible a los sentimientos, reacciona con una fuerte caída.
El banco central aumenta las tasas — la criptomoneda cae
La lucha contra la inflación comienza con una cosa: la reducción de la masa monetaria, el aumento de las tasas de interés. Entonces las personas prefieren guardar su dinero en bancos con intereses, en lugar de buscar inversiones de alto rendimiento. La demanda de criptomonedas disminuye, los precios caen junto con ella.
Esta fase puede durar meses o años, hasta que la inflación sea controlada.
Cuando la inflación está bajo control, la criptomoneda revive
Una vez que el banco central atrapa la inflación en un aprieto, pasa a la segunda fase: la flexibilización cuantitativa y la reducción de tasas. La masa monetaria crece, los inversores buscan nuevamente activos de riesgo, y los mercados de criptomonedas cobran vida.
Bitcoin como seguro contra la subida del dinero
Muchos ven en Bitcoin una protección contra la inflación. Cuando el dinero pierde valor debido a que se imprime demasiado, la gente busca algo sólido. Bitcoin tiene un suministro fijo: un máximo de 21 millones de monedas. Es como oro digital.
Para los inversores a largo plazo que han acumulado criptomonedas durante años, esta estrategia puede funcionar. Pero durante la propia estagflación, cuando todo cae al mismo tiempo, Bitcoin puede no ayudar: está correlacionado con los mercados de valores y cae junto con ellos.
Por qué la estanflación es un dolor de cabeza para los políticos
Las herramientas económicas habituales no funcionan aquí. Si bajas las tasas para ayudar a la economía, inflas la inflación. Si aumentas las tasas para frenar el aumento de precios, presionas la economía y aumentas el desempleo.
Es necesario entender qué causó la estanflación: ¿es un problema de dinero, de costos de producción o de demanda del consumidor? La respuesta determinará la elección del tratamiento.
En una situación de estancamiento inflacionario, los economistas deben pensar de manera diferente a lo habitual: no linealmente, sino multidimensionalmente. La masa monetaria, las tasas de interés, la oferta y la demanda, el nivel de empleo: todos estos factores deben ser analizados como un sistema único y no como variables separadas. Por esta razón, el estancamiento inflacionario sigue siendo uno de los desafíos más complejos para la política macroeconómica.