Mirando la gran noticia del Museo de Nanjing estos días, me recuerda una anécdota curiosa.
Hace unos años, un equipo de emprendedores creó una plataforma de NFT basada en blockchain para rastrear el origen de los artefactos y hacer exhibiciones en línea. Pero el resultado fue que no pudieron promocionarla en absoluto, ningún museo estaba dispuesto a usarla, así que vinieron a buscarme para discutir. Les dije que estaban promocionando al público equivocado, estaban vendiendo collares para perros a los perros, ¡claro que no los comprarían! Tenían que dirigirse a los dueños de los perros para promocionarlo.
Ver originales
Esta página puede contener contenido de terceros, que se proporciona únicamente con fines informativos (sin garantías ni declaraciones) y no debe considerarse como un respaldo por parte de Gate a las opiniones expresadas ni como asesoramiento financiero o profesional. Consulte el Descargo de responsabilidad para obtener más detalles.
Mirando la gran noticia del Museo de Nanjing estos días, me recuerda una anécdota curiosa.
Hace unos años, un equipo de emprendedores creó una plataforma de NFT basada en blockchain para rastrear el origen de los artefactos y hacer exhibiciones en línea. Pero el resultado fue que no pudieron promocionarla en absoluto, ningún museo estaba dispuesto a usarla, así que vinieron a buscarme para discutir. Les dije que estaban promocionando al público equivocado, estaban vendiendo collares para perros a los perros, ¡claro que no los comprarían! Tenían que dirigirse a los dueños de los perros para promocionarlo.