Hacia una era de tokenización de activos garantizados: la tokenización mostrará su verdadero valor en el "movimiento de 3 billones de dólares"

La solicitud de cambio regulatorio presentada por NASDAQ a la SEC a principios de septiembre puede parecer, en la superficie, una declaración de victoria para las criptomonedas. Es un intento de permitir la negociación de acciones y ETP en la cadena de bloques. Sin embargo, al pensar con calma, surgen los desafíos ocultos en esto.

¿Qué es realmente valioso en un mercado ya digitalizado?

De hecho, los mercados de valores han estado en proceso de digitalización durante varias décadas. Cuando Wall Street experimentó la “crisis de documentos” en los años 70, cuando estaban enterrados bajo montañas de papeles, la Depository Trust Company, fundada en 1973, presentó una solución. Una aproximación que consistía en almacenar los valores en bóvedas y reemplazar los registros en papel por registros electrónicos.

Posteriormente, la compañía matriz de esta, la Depository Trust & Clearing Corporation (DTCC), ha funcionado como la infraestructura del mercado financiero estadounidense, supervisando casi todas las liquidaciones y compensaciones de valores. Sistemas similares como CREST en Londres, Euroclear en Europa y JASDEC en Japón también fueron desarrollados en los años 80 y 90.

Es decir, los valores de hoy en día ya nacen en formato digital, y su propiedad se rastrea, registra y liquida dentro de una arquitectura centralizada. En este contexto, la tecnología blockchain no representa una innovación en los activos en sí, sino simplemente una nueva forma de registrarlos.

Por qué la tokenización no es suficiente

Aquí surge una pregunta crucial: ¿La tokenización puede mover los activos colaterales más rápido? ¿Puede integrar sin problemas activos que generan intereses y stablecoins? ¿Puede el mercado lograr una eficiencia de capital que los sistemas tradicionales no permiten?

La respuesta no está en la tecnología en sí, sino en su implementación operativa. El verdadero avance no consiste en transformar los libros de registros, sino en mejorar la infraestructura financiera y operativa más allá del sistema actual. La liquidez de los activos colaterales será el eje central de esta transformación.

La oportunidad real que revela la realidad de 3 billones de dólares

Para 2024, el saldo del mercado global de bonos alcanzará los 145.1 billones de dólares. Solo en bonos del gobierno, medidos a finales de septiembre, hay aproximadamente 22.3 billones de dólares, ¡lo que es 8 veces el valor total de mercado de las criptomonedas!

Este enorme volumen de activos es la clave. La liquidez de los activos colaterales significa la capacidad de mover y utilizar rápidamente los activos entre instituciones. Es un concepto esencial para el margen, la liquidez y la gestión del riesgo. Si estos activos pueden transferirse, reutilizarse y moverse programáticamente en la cadena mediante tokenización, se puede amplificar en gran medida esta capacidad sin los cuellos de botella de la infraestructura tradicional.

Los stablecoins respaldados por bonos del gobierno y activos líquidos que generan intereses (como USDC y Tether-USDT) ya funcionan como herramientas para reducir costos de pago y acelerar transferencias, en los bancos. Un reciente informe de EY predice que los stablecoins podrían representar entre el 5 y el 10% de los pagos globales, con un valor que va desde 2.1 billones hasta 4.2 billones de dólares.

Además, la CFTC está considerando reconocer los stablecoins como USDC y USDT como activos colaterales en el mercado de derivados de EE. UU. Si se aprueba, los stablecoins se posicionarán junto a los bonos del gobierno y bonos de alta calificación como activos colaterales principales, y la infraestructura para movilizar y transformar activos a gran escala se consolidará.

La era en la que los constructores de infraestructura serán los ganadores

De aquí a 2026, los bancos y las gestoras de activos parecen estar interesados en probar de manera selectiva la tokenización de bonos y stablecoins usando flujos de trabajo específicos, con un número limitado de oportunidades de inversión de alta calidad. Los stablecoins, especialmente en el mercado de derivados, podrían comenzar a complementar el efectivo en los procesos de liquidación y compensación.

Para 2030, la situación podría cambiar radicalmente. Es probable que los bonos tokenizados, fondos y stablecoins se conviertan en los principales activos colaterales en toda la infraestructura institucional. Los bonos del gobierno y corporativos tokenizados podrían captar una parte significativa de la liquidez y del mercado de recompra. La adopción total de stablecoins por parte de los bancos permitirá pagos más rápidos, más baratos y más transparentes.

En este entorno, los ganadores no serán solo las empresas que dominen la tokenización, sino las que dominen la infraestructura de transformación de activos colaterales. Es decir, las que puedan integrar, reutilizar y mover activos tokenizados junto con stablecoins y valores tradicionales, además de gestionar riesgos, financiamiento y operaciones internas, definirán la próxima fase del mercado financiero.

La eficiencia de capital decidirá la competitividad a largo plazo

Los traders y participantes del mercado necesitan gestionar de manera eficiente el capital moviendo colaterales entre valores tokenizados, bonos y stablecoins de forma fluida. A medida que los mercados adopten cada vez más activos digitales colaterales, la verdadera maestría residirá en construir sistemas robustos.

La eficiencia de capital no es solo una cuestión de facilidad operativa, sino que otorga libertad financiera a las empresas, las protege de cambios repentinos en el mercado y les proporciona flexibilidad en la toma de decisiones estratégicas. Cuando los recursos se despliegan de manera óptima, las empresas pueden ofrecer mejores precios, obtener márgenes más altos, fortalecer su posición en el mercado y superar a la competencia con menor eficiencia en la asignación de capital.

Conclusión: hacia una era de implementación, no solo de tecnología

La solicitud de cambio regulatorio de NASDAQ es un paso destacado en la evolución digital continua de los mercados financieros. Pero no debemos olvidar que los valores ya están digitalizados. La tokenización, por sí sola, no aporta innovación significativa si no se combina con sistemas que permitan transformar, reutilizar y mover activos colaterales de manera más eficiente.

El verdadero impacto proviene de liberar la flexibilidad y eficiencia de grandes volúmenes de activos como bonos del gobierno, bonos corporativos y créditos privados, integrándolos con productos digitales emergentes como los stablecoins. El futuro financiero no consiste solo en gestionar activos en un libro de registros blockchain, sino en hacer que estos sean intercambiables, interoperables y utilizables estratégicamente en todo el sistema financiero.

Este puede ser el próximo gran frontera de los mercados de capital: un lugar donde convergen tecnología, gestión de riesgos y excelencia operativa. Impulsar una fuerte eficiencia de capital será el latido silencioso e imprescindible del corazón de cualquier institución financiera seria.

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