El año 2025 nos ha planteado desafíos en muchas áreas del sector del transporte, desde problemas de infraestructura hasta preocupaciones de seguridad. Al comenzar un nuevo año, es momento de analizar los problemas de movilidad más urgentes y esbozar soluciones realistas. Varios grupos de autores y expertos en transporte han abordado estos temas y han llegado a conclusiones similares.
Prioridades de infraestructura: La cuestión de EDSA
La renovación planificada de la Epifanio de los Santos Avenue (EDSA), la principal arteria de transporte del país, representa una de las medidas de infraestructura más importantes. Según el Ministerio de Obras Públicas y Carreteras (DPWH), la reparación se realizará en dos fases de cuatro meses cada una, con un presupuesto revisado de 6 mil millones de Pesos Filipinos (reducido de los 17 mil millones originales). La primera fase comenzó en el cambio de año y se espera que finalice en abril o mayo de 2026. El enfoque está en minimizar las molestias durante la fase de construcción. Una esperanza clave es que, tras completar todos los trabajos, no surjan daños sorprendentes por las condiciones climáticas.
Seguridad en el transporte público
Una preocupación constante de los usuarios del transporte es la seguridad al usar autobuses, jeepneys y camiones. La frecuencia de accidentes atribuibles a “fallos en los frenos” plantea interrogantes sobre la cultura de mantenimiento y la responsabilidad de los operadores. Aunque existen controles estatales, faltan recursos adecuados para una supervisión continua. Es necesario un cambio de paradigma en la mentalidad del sector, pasando del reconocimiento de la responsabilidad por vidas humanas a un mantenimiento regular de los vehículos.
Electromovilidad e infraestructura de carga
Con el aumento de modelos de vehículos eléctricos con batería (BEV) de diferentes fabricantes, la insuficiente infraestructura pública de carga se convierte en un cuello de botella. Aunque los vehículos más nuevos tienen mayor autonomía, una transición masiva a la electromovilidad requiere una red de carga nacional densa. En centros comerciales ya se observa el problema: los puestos de carga a menudo están ocupados, en algunos casos por vehículos completamente cargados que los propietarios dejan estacionados por conveniencia.
Amabilidad peatonal y calidad de las aceras
El desarrollo urbano suele resultar en aceras dañadas o mal iluminadas. Un problema constante es que, durante las obras de infraestructura —ya sea para tendido de cables o drenaje—, las vías públicas se descuidan. Los desplazados deben convivir con condiciones inseguras. Mejorar la amabilidad peatonal en la metrópoli requiere no solo mejores estándares para las aceras, sino también sanciones firmes contra conductores que no respeten los pasos peatonales y las aceras.
Educación vial y comportamiento de los conductores
La frecuencia de conflictos en las calles, desde enfrentamientos físicos hasta gestos agresivos, indica un problema fundamental: la falta de educación vial. Una visión para 2026 incluiría una participación vial más cortés: hacer fila correctamente en los carriles, usar las señales adecuadamente y evitar el uso innecesario de la bocina al cambiar de semáforo.
Motociclistas y seguridad vial
El riesgo para los motociclistas es una preocupación crónica. La cobertura mediática de accidentes, especialmente en casos donde los conductores resultan heridos por vehículos más grandes, refuerza las legítimas preocupaciones de seguridad. Es necesario un cambio de conciencia: técnicas defensivas de conducción y mayor precaución no solo son ventajas, sino factores de supervivencia.
Espacio vial y uso informal
El uso indebido del espacio vial por vendedores informales, especialmente durante temporadas festivas, contribuye a los congestiones y representa un riesgo para la seguridad. Aunque la generación de ingresos está justificada, se necesitan lugares y horarios organizados. Un enfoque coordinado entre autoridades y comunidades podría reducir estas tensiones.
EDSA Busway: cumplimiento y abuso
La EDSA Busway está reservada para autobuses urbanos con licencia, con excepciones estrictas para ambulancias, servicios de emergencia y altos funcionarios del gobierno. Sin embargo, en la práctica, se observa un uso indebido generalizado. Métodos de control más modernos, como sistemas de captura sin contacto con documentación pública, podrían disuadir estos abusos.
Capacidad del transporte público
La sobrecarga en los sistemas MRT, LRT y de autobuses alcanza niveles que superan los estándares internacionales. La cuestión de cómo la malversación masiva de fondos estatales podría haber apoyado la modernización del transporte sigue siendo controvertida. Mejoras realistas requieren inversiones de capital significativas y optimización operativa.
Policía de tránsito y flujo vehicular
Paradójicamente, la presencia policial a veces empeora el flujo vehicular, cuando se manipulan semáforos o se generan regulaciones ineficientes. Los agentes de tránsito necesitan no solo capacitación en la identificación de infracciones, sino también en principios de flujo vehicular, para optimizar sus intervenciones.
Carriles Mabuhay y responsabilidad comunitaria
Los carriles Mabuhay, diseñados como alternativas menos congestionadas, solo funcionan si las comunidades adyacentes cumplen con su deber de cooperación, evitando estacionamiento ilegal, ventas callejeras y cruces no controlados. La responsabilidad comunitaria es esencial.
Conclusión: compromiso colectivo por una cultura de movilidad
Una mejoría en la situación del transporte en 2026 depende de varios factores: inversión estatal en infraestructura, aplicación de regulaciones, innovación tecnológica y, no menos importante, un cambio cultural en el comportamiento de los conductores. El próximo año ofrece la oportunidad de iniciar y monitorear cambios realistas.
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Una mirada a la realidad del tráfico: Doce escenarios para la mejora de la movilidad 2026
El año 2025 nos ha planteado desafíos en muchas áreas del sector del transporte, desde problemas de infraestructura hasta preocupaciones de seguridad. Al comenzar un nuevo año, es momento de analizar los problemas de movilidad más urgentes y esbozar soluciones realistas. Varios grupos de autores y expertos en transporte han abordado estos temas y han llegado a conclusiones similares.
Prioridades de infraestructura: La cuestión de EDSA
La renovación planificada de la Epifanio de los Santos Avenue (EDSA), la principal arteria de transporte del país, representa una de las medidas de infraestructura más importantes. Según el Ministerio de Obras Públicas y Carreteras (DPWH), la reparación se realizará en dos fases de cuatro meses cada una, con un presupuesto revisado de 6 mil millones de Pesos Filipinos (reducido de los 17 mil millones originales). La primera fase comenzó en el cambio de año y se espera que finalice en abril o mayo de 2026. El enfoque está en minimizar las molestias durante la fase de construcción. Una esperanza clave es que, tras completar todos los trabajos, no surjan daños sorprendentes por las condiciones climáticas.
Seguridad en el transporte público
Una preocupación constante de los usuarios del transporte es la seguridad al usar autobuses, jeepneys y camiones. La frecuencia de accidentes atribuibles a “fallos en los frenos” plantea interrogantes sobre la cultura de mantenimiento y la responsabilidad de los operadores. Aunque existen controles estatales, faltan recursos adecuados para una supervisión continua. Es necesario un cambio de paradigma en la mentalidad del sector, pasando del reconocimiento de la responsabilidad por vidas humanas a un mantenimiento regular de los vehículos.
Electromovilidad e infraestructura de carga
Con el aumento de modelos de vehículos eléctricos con batería (BEV) de diferentes fabricantes, la insuficiente infraestructura pública de carga se convierte en un cuello de botella. Aunque los vehículos más nuevos tienen mayor autonomía, una transición masiva a la electromovilidad requiere una red de carga nacional densa. En centros comerciales ya se observa el problema: los puestos de carga a menudo están ocupados, en algunos casos por vehículos completamente cargados que los propietarios dejan estacionados por conveniencia.
Amabilidad peatonal y calidad de las aceras
El desarrollo urbano suele resultar en aceras dañadas o mal iluminadas. Un problema constante es que, durante las obras de infraestructura —ya sea para tendido de cables o drenaje—, las vías públicas se descuidan. Los desplazados deben convivir con condiciones inseguras. Mejorar la amabilidad peatonal en la metrópoli requiere no solo mejores estándares para las aceras, sino también sanciones firmes contra conductores que no respeten los pasos peatonales y las aceras.
Educación vial y comportamiento de los conductores
La frecuencia de conflictos en las calles, desde enfrentamientos físicos hasta gestos agresivos, indica un problema fundamental: la falta de educación vial. Una visión para 2026 incluiría una participación vial más cortés: hacer fila correctamente en los carriles, usar las señales adecuadamente y evitar el uso innecesario de la bocina al cambiar de semáforo.
Motociclistas y seguridad vial
El riesgo para los motociclistas es una preocupación crónica. La cobertura mediática de accidentes, especialmente en casos donde los conductores resultan heridos por vehículos más grandes, refuerza las legítimas preocupaciones de seguridad. Es necesario un cambio de conciencia: técnicas defensivas de conducción y mayor precaución no solo son ventajas, sino factores de supervivencia.
Espacio vial y uso informal
El uso indebido del espacio vial por vendedores informales, especialmente durante temporadas festivas, contribuye a los congestiones y representa un riesgo para la seguridad. Aunque la generación de ingresos está justificada, se necesitan lugares y horarios organizados. Un enfoque coordinado entre autoridades y comunidades podría reducir estas tensiones.
EDSA Busway: cumplimiento y abuso
La EDSA Busway está reservada para autobuses urbanos con licencia, con excepciones estrictas para ambulancias, servicios de emergencia y altos funcionarios del gobierno. Sin embargo, en la práctica, se observa un uso indebido generalizado. Métodos de control más modernos, como sistemas de captura sin contacto con documentación pública, podrían disuadir estos abusos.
Capacidad del transporte público
La sobrecarga en los sistemas MRT, LRT y de autobuses alcanza niveles que superan los estándares internacionales. La cuestión de cómo la malversación masiva de fondos estatales podría haber apoyado la modernización del transporte sigue siendo controvertida. Mejoras realistas requieren inversiones de capital significativas y optimización operativa.
Policía de tránsito y flujo vehicular
Paradójicamente, la presencia policial a veces empeora el flujo vehicular, cuando se manipulan semáforos o se generan regulaciones ineficientes. Los agentes de tránsito necesitan no solo capacitación en la identificación de infracciones, sino también en principios de flujo vehicular, para optimizar sus intervenciones.
Carriles Mabuhay y responsabilidad comunitaria
Los carriles Mabuhay, diseñados como alternativas menos congestionadas, solo funcionan si las comunidades adyacentes cumplen con su deber de cooperación, evitando estacionamiento ilegal, ventas callejeras y cruces no controlados. La responsabilidad comunitaria es esencial.
Conclusión: compromiso colectivo por una cultura de movilidad
Una mejoría en la situación del transporte en 2026 depende de varios factores: inversión estatal en infraestructura, aplicación de regulaciones, innovación tecnológica y, no menos importante, un cambio cultural en el comportamiento de los conductores. El próximo año ofrece la oportunidad de iniciar y monitorear cambios realistas.