Las recientes declaraciones de altos funcionarios de la Reserva Federal transmiten una señal: el sistema bancario de todo Estados Unidos no solo puede, sino que debe comenzar a colaborar con la industria de las criptomonedas.
Esto no es una declaración casual, ni una simple expresión de "estamos investigando y ya veremos". Es un cambio sustancial en la lógica regulatoria. Una vez que se permita a los bancos participar directamente, se confirma un hecho fundamental: los activos criptográficos están pasando oficialmente de la periferia al núcleo del sistema financiero.
Mirando hacia atrás en este proceso, desde ser demonizados, ser sometidos a presiones sistemáticas y ser rechazados por completo, hasta la apertura gradual de canales regulatorios, la mejora de los servicios de custodia y la entrada masiva de fondos institucionales. Esto no es solo un aumento en el precio, sino una actualización generacional de la infraestructura financiera.
¿Y qué significa la entrada de los bancos? Significa que se abre la puerta a una gran cantidad de fondos tradicionales en el mercado. Significa que herramientas financieras maduras como el apalancamiento, la liquidación y la creación de mercado se integrarán realmente en el mercado de criptomonedas. Significa que los fondos que antes solo circulaban dentro de la cadena de bloques ahora podrán conectarse e interconectarse con los vastos pools de fondos del sistema financiero tradicional.
Parece que solo los números están cambiando, pero en esencia se está reconstruyendo toda la narrativa de la industria. Cuando los bancos pasan de ser oponentes a participantes, el espacio de posibilidades de esta nueva fase ya es completamente diferente.
El fuego ya ha sido encendido y la dirección del viento también está clara.
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Esta vez realmente es diferente.
Las recientes declaraciones de altos funcionarios de la Reserva Federal transmiten una señal: el sistema bancario de todo Estados Unidos no solo puede, sino que debe comenzar a colaborar con la industria de las criptomonedas.
Esto no es una declaración casual, ni una simple expresión de "estamos investigando y ya veremos". Es un cambio sustancial en la lógica regulatoria. Una vez que se permita a los bancos participar directamente, se confirma un hecho fundamental: los activos criptográficos están pasando oficialmente de la periferia al núcleo del sistema financiero.
Mirando hacia atrás en este proceso, desde ser demonizados, ser sometidos a presiones sistemáticas y ser rechazados por completo, hasta la apertura gradual de canales regulatorios, la mejora de los servicios de custodia y la entrada masiva de fondos institucionales. Esto no es solo un aumento en el precio, sino una actualización generacional de la infraestructura financiera.
¿Y qué significa la entrada de los bancos? Significa que se abre la puerta a una gran cantidad de fondos tradicionales en el mercado. Significa que herramientas financieras maduras como el apalancamiento, la liquidación y la creación de mercado se integrarán realmente en el mercado de criptomonedas. Significa que los fondos que antes solo circulaban dentro de la cadena de bloques ahora podrán conectarse e interconectarse con los vastos pools de fondos del sistema financiero tradicional.
Parece que solo los números están cambiando, pero en esencia se está reconstruyendo toda la narrativa de la industria. Cuando los bancos pasan de ser oponentes a participantes, el espacio de posibilidades de esta nueva fase ya es completamente diferente.
El fuego ya ha sido encendido y la dirección del viento también está clara.