La aparición de plataformas de comercio electrónico de bajo precio ha mejorado realmente la experiencia del consumidor, aliviando la presión sobre los gastos diarios de muchas personas. Pero cuando toda la industria sigue la tendencia de bajar precios, surge un problema: la competencia de precios sin límites se convierte en la melodía principal, los consumidores disfrutan de beneficios a corto plazo, pero a largo plazo tendrán que pagar por el desarrollo distorsionado de la industria.
Las ganancias de los comerciantes se ven seriamente comprimidas, la garantía de calidad de los productos se vuelve difícil de mantener, la situación en la que las monedas malas desplazan a las buenas se vuelve cada vez más evidente, y la actualización e iteración de toda la industria prácticamente se detiene. Quienes han trabajado en comercio electrónico durante casi veinte años pueden sentir que el entorno actual es mucho peor que antes.
En realidad, un ecosistema verdaderamente saludable requiere diversidad. Es necesario contar con plataformas que satisfagan las necesidades básicas, así como dejar espacio para servicios orientados a la calidad. Mirando el modelo de Sam’s Club en el extranjero, este tipo de soluciones en línea de alta calidad y basadas en membresía aún tienen un vacío en el mercado nacional. Al mismo tiempo, si las tiendas físicas que insisten en la calidad, el servicio y la reputación pudieran extenderse por todo el país, formando un patrón de competencia saludable entre línea y offline, solo así se podrá impulsar realmente un desarrollo saludable del ecosistema minorista.
Las plataformas, los comerciantes y los consumidores deben encontrar un punto de equilibrio que beneficie a todos, en lugar de caer en un ciclo vicioso sin fin.
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La aparición de plataformas de comercio electrónico de bajo precio ha mejorado realmente la experiencia del consumidor, aliviando la presión sobre los gastos diarios de muchas personas. Pero cuando toda la industria sigue la tendencia de bajar precios, surge un problema: la competencia de precios sin límites se convierte en la melodía principal, los consumidores disfrutan de beneficios a corto plazo, pero a largo plazo tendrán que pagar por el desarrollo distorsionado de la industria.
Las ganancias de los comerciantes se ven seriamente comprimidas, la garantía de calidad de los productos se vuelve difícil de mantener, la situación en la que las monedas malas desplazan a las buenas se vuelve cada vez más evidente, y la actualización e iteración de toda la industria prácticamente se detiene. Quienes han trabajado en comercio electrónico durante casi veinte años pueden sentir que el entorno actual es mucho peor que antes.
En realidad, un ecosistema verdaderamente saludable requiere diversidad. Es necesario contar con plataformas que satisfagan las necesidades básicas, así como dejar espacio para servicios orientados a la calidad. Mirando el modelo de Sam’s Club en el extranjero, este tipo de soluciones en línea de alta calidad y basadas en membresía aún tienen un vacío en el mercado nacional. Al mismo tiempo, si las tiendas físicas que insisten en la calidad, el servicio y la reputación pudieran extenderse por todo el país, formando un patrón de competencia saludable entre línea y offline, solo así se podrá impulsar realmente un desarrollo saludable del ecosistema minorista.
Las plataformas, los comerciantes y los consumidores deben encontrar un punto de equilibrio que beneficie a todos, en lugar de caer en un ciclo vicioso sin fin.