El mercado mundial de cobre se prepara para una escasez de suministro. Los principales actores de la industria minera estiman que se necesitarán 10 millones de toneladas adicionales de cobre entre ahora y 2035 para satisfacer la creciente demanda mundial.
China sigue siendo el mayor consumidor de cobre del mundo, pero esto es lo que está cambiando las reglas del juego: los centros de datos están emergiendo como un impulsor inesperado de la demanda. A medida que la infraestructura de IA, las redes blockchain y la computación en la nube continúan expandiéndose a un ritmo vertiginoso, la cantidad de cobre necesaria para sistemas de energía, cableado y mecanismos de enfriamiento en estas instalaciones está aumentando rápidamente.
Esta brecha de suministro presenta un desafío crítico para la economía global. Ya sea en operaciones de minería de criptomonedas, infraestructura tecnológica tradicional o proyectos de energías renovables, todos compiten por el mismo recurso limitado. La escasez podría tener efectos en cadena en diferentes industrias, afectando desde la producción de semiconductores hasta la fabricación de vehículos eléctricos.
El reloj está corriendo. Para 2035, o la capacidad de minería aumenta significativamente, o los mercados enfrentan cuellos de botella serios. Para quienes siguen los mercados de materias primas y las tendencias en infraestructura, esta trayectoria de demanda de cobre merece ser seguida de cerca.
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El mercado mundial de cobre se prepara para una escasez de suministro. Los principales actores de la industria minera estiman que se necesitarán 10 millones de toneladas adicionales de cobre entre ahora y 2035 para satisfacer la creciente demanda mundial.
China sigue siendo el mayor consumidor de cobre del mundo, pero esto es lo que está cambiando las reglas del juego: los centros de datos están emergiendo como un impulsor inesperado de la demanda. A medida que la infraestructura de IA, las redes blockchain y la computación en la nube continúan expandiéndose a un ritmo vertiginoso, la cantidad de cobre necesaria para sistemas de energía, cableado y mecanismos de enfriamiento en estas instalaciones está aumentando rápidamente.
Esta brecha de suministro presenta un desafío crítico para la economía global. Ya sea en operaciones de minería de criptomonedas, infraestructura tecnológica tradicional o proyectos de energías renovables, todos compiten por el mismo recurso limitado. La escasez podría tener efectos en cadena en diferentes industrias, afectando desde la producción de semiconductores hasta la fabricación de vehículos eléctricos.
El reloj está corriendo. Para 2035, o la capacidad de minería aumenta significativamente, o los mercados enfrentan cuellos de botella serios. Para quienes siguen los mercados de materias primas y las tendencias en infraestructura, esta trayectoria de demanda de cobre merece ser seguida de cerca.