El dinero ganado en el fuego, a menudo termina siendo perdido con la cabeza cubierta de polvo y tierra. Esto no es simplemente una cuestión de suerte.
Todos hemos pasado por esto al invertir: una cierta criptomoneda en nuestra cuenta se dispara, la rentabilidad alcanza un pico, y en ese momento sentimos que hemos alcanzado la iluminación. Pero al día siguiente, todo vuelve a la normalidad. Esas fluctuaciones aparentemente tentadoras, en esencia, hacen que las ganancias solo pasen por nuestra cuenta una vez.
Lo que muchos realmente ignoran es que, entre "haber ganado" y "haber obtenido ganancias", en realidad hay un impuesto invisible llamado "impuesto por volatilidad". La alta volatilidad es como una inflación que va comiendo tu crecimiento compuesto a largo plazo.
Desde el punto de vista matemático: en condiciones de rendimiento simple iguales, cuanto mayor sea la volatilidad del activo, menor será el rendimiento compuesto, y además esa tendencia de descenso se acelera. Lo más doloroso es que la alta volatilidad a menudo saca a relucir la avaricia y el miedo de las personas, lo que finalmente se traduce en comprar en alza y vender en baja, ampliando aún más las pérdidas.
¿Y qué hacer? Aquí tienes algunas ideas que vale la pena probar:
**La diversificación es fundamental.** No pongas todos los huevos en una sola cesta o en un solo sector.
**Averigua cuánto puedes tolerar la volatilidad.** Conoce cuánto puede soportar tu valor neto en retrocesos, y ajusta tus activos en función de esa tolerancia.
**Invierte con dinero ocioso.** Solo así podrás mantener una mentalidad estable y no dejarte asustar por las fluctuaciones.
**Presta atención a los rendimientos ajustados por riesgo.** No te limites a mirar las clasificaciones de rentabilidad, aprende a interpretar indicadores como el ratio de Sharpe, donde la relación entre rentabilidad y riesgo es más importante.
**Lo lento es en realidad rápido.** Acepta esta filosofía de inversión, mantente en el campo, y el tiempo se convertirá en tu aliado.
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El dinero ganado en el fuego, a menudo termina siendo perdido con la cabeza cubierta de polvo y tierra. Esto no es simplemente una cuestión de suerte.
Todos hemos pasado por esto al invertir: una cierta criptomoneda en nuestra cuenta se dispara, la rentabilidad alcanza un pico, y en ese momento sentimos que hemos alcanzado la iluminación. Pero al día siguiente, todo vuelve a la normalidad. Esas fluctuaciones aparentemente tentadoras, en esencia, hacen que las ganancias solo pasen por nuestra cuenta una vez.
Lo que muchos realmente ignoran es que, entre "haber ganado" y "haber obtenido ganancias", en realidad hay un impuesto invisible llamado "impuesto por volatilidad". La alta volatilidad es como una inflación que va comiendo tu crecimiento compuesto a largo plazo.
Desde el punto de vista matemático: en condiciones de rendimiento simple iguales, cuanto mayor sea la volatilidad del activo, menor será el rendimiento compuesto, y además esa tendencia de descenso se acelera. Lo más doloroso es que la alta volatilidad a menudo saca a relucir la avaricia y el miedo de las personas, lo que finalmente se traduce en comprar en alza y vender en baja, ampliando aún más las pérdidas.
¿Y qué hacer? Aquí tienes algunas ideas que vale la pena probar:
**La diversificación es fundamental.** No pongas todos los huevos en una sola cesta o en un solo sector.
**Averigua cuánto puedes tolerar la volatilidad.** Conoce cuánto puede soportar tu valor neto en retrocesos, y ajusta tus activos en función de esa tolerancia.
**Invierte con dinero ocioso.** Solo así podrás mantener una mentalidad estable y no dejarte asustar por las fluctuaciones.
**Presta atención a los rendimientos ajustados por riesgo.** No te limites a mirar las clasificaciones de rentabilidad, aprende a interpretar indicadores como el ratio de Sharpe, donde la relación entre rentabilidad y riesgo es más importante.
**Lo lento es en realidad rápido.** Acepta esta filosofía de inversión, mantente en el campo, y el tiempo se convertirá en tu aliado.