CFD significa Contrato por Diferencia, y es un instrumento derivado que viene conquistando cada vez más traders en todo el mundo. La razón es sencilla: permite negociar con margen y apalancamiento en diversos mercados, desde commodities hasta criptomonedas, sin necesidad de poseer el activo físicamente. Este modelo revolucionó la forma en que muchos inversores especulan sobre movimientos de precio.
¿Cómo funciona un Contrato por Diferencia?
A diferencia de lo que muchos piensan, al negociar CFD no estás comprando el activo en sí. En realidad, estás apostando por las variaciones de precio entre el momento en que abres y cuando cierras la operación. El vendedor y el comprador simplemente liquidan la diferencia en el precio - así es como el contrato recibe su nombre.
La mecánica es bastante sencilla: depositas un margen inicial, eliges si quieres comprar o vender, y te posicionas para obtener beneficios con movimientos de precio en cualquier dirección. Si tu predicción es correcta, ganas. Si te equivocas, pierdes el valor correspondiente al error de tu apuesta.
¿Cuál es la ventaja de esta forma de negociación?
La gran diferencia de los CFDs es la diversificación. Puedes operar con oro, petróleo crudo, maíz, forex, criptomonedas, índices bursátiles - todo a través del mismo instrumento. No necesitas tener cuentas separadas en diferentes plataformas ni gestionar activos físicos.
Además, los costos de transacción son reducidos y la flexibilidad de los múltiplos de apalancamiento permite adaptar tu estrategia a tu apetito de riesgo. A diferencia de los contratos futuros tradicionales, los CFDs no tienen fechas de vencimiento fijas - negocias como lo harías con cualquier otro activo, con spreads de compra y venta definidos por el mercado.
CFD no es un contrato futuro
Una confusión común es pensar que CFD y futuros son lo mismo. No lo son. Mientras que los contratos futuros tienen fechas de vencimiento predeterminadas y precios fijados, los CFDs se negocian continuamente sin esa limitación. Esta flexibilidad es precisamente lo que atrae a tantos traders que quieren especular sobre las fluctuaciones de precio sin atarse a cronogramas rígidos.
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Entiende el significado de CFD y cómo operar con este activo
El significado de CFD en la práctica
CFD significa Contrato por Diferencia, y es un instrumento derivado que viene conquistando cada vez más traders en todo el mundo. La razón es sencilla: permite negociar con margen y apalancamiento en diversos mercados, desde commodities hasta criptomonedas, sin necesidad de poseer el activo físicamente. Este modelo revolucionó la forma en que muchos inversores especulan sobre movimientos de precio.
¿Cómo funciona un Contrato por Diferencia?
A diferencia de lo que muchos piensan, al negociar CFD no estás comprando el activo en sí. En realidad, estás apostando por las variaciones de precio entre el momento en que abres y cuando cierras la operación. El vendedor y el comprador simplemente liquidan la diferencia en el precio - así es como el contrato recibe su nombre.
La mecánica es bastante sencilla: depositas un margen inicial, eliges si quieres comprar o vender, y te posicionas para obtener beneficios con movimientos de precio en cualquier dirección. Si tu predicción es correcta, ganas. Si te equivocas, pierdes el valor correspondiente al error de tu apuesta.
¿Cuál es la ventaja de esta forma de negociación?
La gran diferencia de los CFDs es la diversificación. Puedes operar con oro, petróleo crudo, maíz, forex, criptomonedas, índices bursátiles - todo a través del mismo instrumento. No necesitas tener cuentas separadas en diferentes plataformas ni gestionar activos físicos.
Además, los costos de transacción son reducidos y la flexibilidad de los múltiplos de apalancamiento permite adaptar tu estrategia a tu apetito de riesgo. A diferencia de los contratos futuros tradicionales, los CFDs no tienen fechas de vencimiento fijas - negocias como lo harías con cualquier otro activo, con spreads de compra y venta definidos por el mercado.
CFD no es un contrato futuro
Una confusión común es pensar que CFD y futuros son lo mismo. No lo son. Mientras que los contratos futuros tienen fechas de vencimiento predeterminadas y precios fijados, los CFDs se negocian continuamente sin esa limitación. Esta flexibilidad es precisamente lo que atrae a tantos traders que quieren especular sobre las fluctuaciones de precio sin atarse a cronogramas rígidos.