La mejora de la productividad en el sector servicios es un punto de inflexión para el crecimiento de la economía filipina y la reducción de las desigualdades
La industria de servicios en Filipinas oculta desafíos estructurales graves. El último informe del think tank gubernamental Philippine Development Institute(PIDS) ha revelado la verdadera naturaleza de estos desafíos.
La realidad de un empleo mayoritariamente de baja productividad
Según datos de la Oficina Nacional de Estadísticas de Filipinas, la tasa de crecimiento del sector servicios en el tercer trimestre se mantuvo en 5.5%, desacelerándose desde el 6.3% del mismo período del año anterior. Lo más preocupante es la estructura industrial que respalda ese crecimiento.
Los sectores de comercio mayorista y minorista, transporte y almacenamiento, alojamiento y servicios de alimentos, y otros sectores de baja productividad representan el 73.6% del empleo en la industria de servicios. Los empleos en estos sectores suelen requerir habilidades de baja a media complejidad, y los niveles salariales permanecen por debajo del promedio.
En otras palabras, la industria de servicios en Filipinas absorbe a una gran cantidad de trabajadores, pero no puede ofrecerles una productividad y remuneración adecuadas, lo que revela un panorama preocupante.
La industria de servicios como caldo de cultivo de la desigualdad de género
Este problema está estrechamente vinculado a la brecha de género. El 68% de las trabajadoras en Filipinas están empleadas en el sector servicios, concentrándose especialmente en comercio mayorista y minorista, y en alojamiento y servicios de alimentos.
Como señala el PISD, la baja productividad y los bajos salarios en estos sectores constituyen obstáculos para la mejora de la posición económica de las mujeres. No basta con ampliar el empleo; es imprescindible mejorar la productividad cualitativa para que las mujeres puedan beneficiarse de la reducción de la brecha de género.
El riesgo de pasar por alto los efectos de spillover en toda la economía
Curiosamente, estas industrias de servicios de baja productividad tienen fuertes vínculos en la cadena de valor con otros sectores, como la manufactura. Es decir, la mejora en la productividad del sector servicios puede generar efectos de spillover en toda la economía.
Según el análisis del PISD, las empresas pueden aumentar su productividad a nivel individual mediante la mejora de prácticas de gestión, inversión en innovación, capacitación de la fuerza laboral y adopción de nuevas tecnologías. Sin embargo, para la modernización de todo el sector, se requiere un marco estratégico que integre políticas clave en áreas como el mercado laboral, el desarrollo empresarial e industrial, la tecnología, la innovación y las reformas estructurales.
La necesidad urgente de diseñar políticas basadas en teorías de cambio
El PISD propone utilizar el marco de la “teoría de cambio” para abordar cómo el gobierno debe responder a la mejora de la productividad en el sector servicios. Este modelo lógico ayuda a identificar de manera más efectiva las vías para intervenciones concretas y resultados deseables, racionalizando las inversiones en empresas y trabajadores.
El informe publicado el 23 de diciembre, titulado “Mejorando la productividad laboral en el sector servicios: hacia una teoría de cambio y algunas opciones de diseño”, sostiene que el gobierno debe adoptar un enfoque sistemático mediante políticas específicas para enfrentar estos desafíos.
El crecimiento y la equidad no son objetivos opuestos, sino que pueden lograrse simultáneamente a través de la mejora de la productividad en el sector servicios. Para ello, no solo es necesaria la esfuerzo individual de las empresas, sino también la intervención política integral y la construcción de un marco estratégico que sea oportuno en este momento.
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La mejora de la productividad en el sector servicios es un punto de inflexión para el crecimiento de la economía filipina y la reducción de las desigualdades
La industria de servicios en Filipinas oculta desafíos estructurales graves. El último informe del think tank gubernamental Philippine Development Institute(PIDS) ha revelado la verdadera naturaleza de estos desafíos.
La realidad de un empleo mayoritariamente de baja productividad
Según datos de la Oficina Nacional de Estadísticas de Filipinas, la tasa de crecimiento del sector servicios en el tercer trimestre se mantuvo en 5.5%, desacelerándose desde el 6.3% del mismo período del año anterior. Lo más preocupante es la estructura industrial que respalda ese crecimiento.
Los sectores de comercio mayorista y minorista, transporte y almacenamiento, alojamiento y servicios de alimentos, y otros sectores de baja productividad representan el 73.6% del empleo en la industria de servicios. Los empleos en estos sectores suelen requerir habilidades de baja a media complejidad, y los niveles salariales permanecen por debajo del promedio.
En otras palabras, la industria de servicios en Filipinas absorbe a una gran cantidad de trabajadores, pero no puede ofrecerles una productividad y remuneración adecuadas, lo que revela un panorama preocupante.
La industria de servicios como caldo de cultivo de la desigualdad de género
Este problema está estrechamente vinculado a la brecha de género. El 68% de las trabajadoras en Filipinas están empleadas en el sector servicios, concentrándose especialmente en comercio mayorista y minorista, y en alojamiento y servicios de alimentos.
Como señala el PISD, la baja productividad y los bajos salarios en estos sectores constituyen obstáculos para la mejora de la posición económica de las mujeres. No basta con ampliar el empleo; es imprescindible mejorar la productividad cualitativa para que las mujeres puedan beneficiarse de la reducción de la brecha de género.
El riesgo de pasar por alto los efectos de spillover en toda la economía
Curiosamente, estas industrias de servicios de baja productividad tienen fuertes vínculos en la cadena de valor con otros sectores, como la manufactura. Es decir, la mejora en la productividad del sector servicios puede generar efectos de spillover en toda la economía.
Según el análisis del PISD, las empresas pueden aumentar su productividad a nivel individual mediante la mejora de prácticas de gestión, inversión en innovación, capacitación de la fuerza laboral y adopción de nuevas tecnologías. Sin embargo, para la modernización de todo el sector, se requiere un marco estratégico que integre políticas clave en áreas como el mercado laboral, el desarrollo empresarial e industrial, la tecnología, la innovación y las reformas estructurales.
La necesidad urgente de diseñar políticas basadas en teorías de cambio
El PISD propone utilizar el marco de la “teoría de cambio” para abordar cómo el gobierno debe responder a la mejora de la productividad en el sector servicios. Este modelo lógico ayuda a identificar de manera más efectiva las vías para intervenciones concretas y resultados deseables, racionalizando las inversiones en empresas y trabajadores.
El informe publicado el 23 de diciembre, titulado “Mejorando la productividad laboral en el sector servicios: hacia una teoría de cambio y algunas opciones de diseño”, sostiene que el gobierno debe adoptar un enfoque sistemático mediante políticas específicas para enfrentar estos desafíos.
El crecimiento y la equidad no son objetivos opuestos, sino que pueden lograrse simultáneamente a través de la mejora de la productividad en el sector servicios. Para ello, no solo es necesaria la esfuerzo individual de las empresas, sino también la intervención política integral y la construcción de un marco estratégico que sea oportuno en este momento.