Hay una sensación de impotencia que golpea en un instante, pero seguida de una claridad.
Siempre pensamos que el dolor actual se debe a que “no es suficiente”—dinero no es suficiente, el puesto no es lo suficientemente alto, la casa no es lo suficientemente grande. Creemos firmemente que, en cuanto alcancemos esa “zanahoria” (el próximo objetivo) que tenemos delante, la vida cambiará por completo al modo felicidad.
Pero la “máquina de la felicidad” nos revela una verdad cruel: el punto final que crees, en realidad, es solo el próximo punto de partida.
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Hay una sensación de impotencia que golpea en un instante, pero seguida de una claridad.
Siempre pensamos que el dolor actual se debe a que “no es suficiente”—dinero no es suficiente, el puesto no es lo suficientemente alto, la casa no es lo suficientemente grande. Creemos firmemente que, en cuanto alcancemos esa “zanahoria” (el próximo objetivo) que tenemos delante, la vida cambiará por completo al modo felicidad.
Pero la “máquina de la felicidad” nos revela una verdad cruel: el punto final que crees, en realidad, es solo el próximo punto de partida.