Vanguard, cuando el mes pasado comenzó a acceder a fondos que cotizan en la bolsa de criptomonedas, emitió una declaración que revela la verdadera opinión detrás de esta decisión. John Ameriks, presidente de acciones a nivel global de Vanguard, comparó el bitcoin (BTC actualmente $78.43K) con un “Labubu digital”, señalando que lo ve como un instrumento de inversión de alto riesgo y que, en lugar de ser un activo diseñado para construir riqueza a largo plazo, es un objeto de colección especulativo con atractivo de juguete.
La comparación de John Ameriks con Labubu y la naturaleza especulativa del Bitcoin
Estas declaraciones de Ameriks surgieron durante la conferencia ETFs in Depth organizada por Bloomberg en Nueva York. El ejecutivo destacó que el bitcoin carece de las características de rendimiento, interés compuesto y flujo de efectivo que busca Vanguard en sus inversiones a largo plazo. La comparación con los peluches Labubu, que se han convertido en un producto de colección popular, refleja la característica de productos con atractivo de juguete pero sin valor de inversión real.
La descripción del bitcoin de esta manera revela la desconfianza y cautela que Vanguard ha mantenido durante años hacia el sector de las criptomonedas. Ameriks expresó claramente que esta perspectiva no ha cambiado y que todavía consideran los activos digitales como altamente especulativos, y que no encajan con su filosofía de inversión fundamental.
La postura inconsistente de Vanguard: plataforma abierta, dudas persistentes
La posición de la compañía presenta una paradoja interesante. Vanguard decidió abrir su plataforma a estos productos después de ver que sus fondos y ETFs de criptomonedas, “probados en períodos de volatilidad del mercado y que demostraron mantener liquidez mientras rendían según lo diseñado”. Esto permite a sus 50 millones de clientes acceder a instrumentos de inversión regulados comparables a los de BlackRock y Fidelity.
Sin embargo, Ameriks aclaró que, aunque se haya permitido el acceso, Vanguard no recomendará a sus clientes comprar o vender activos digitales ni qué tokens mantener. No tienen planes de lanzar sus propios ETFs centrados en criptomonedas. Este enfoque refleja un equilibrio entre la decisión de ofrecer productos con atractivo de juguete y su filosofía fundamental, que es cautelosa respecto a las criptomonedas.
La estrategia prudente de Vanguard frente al éxito de los ETF de BlackRock
Esta postura prudente de Vanguard contrasta con la estrategia mucho más agresiva de otros actores del sector. Para BlackRock, los ETFs de bitcoin se han convertido en la principal fuente de ingresos. Fidelity también sigue una estrategia activa de marketing en productos cripto.
Ameriks admitió que el bitcoin podría, en ciertas condiciones como alta inflación o inestabilidad política, mostrar un valor que no sea meramente especulativo, aunque argumentó que las evidencias aún son limitadas. Al decir “su historial todavía es muy corto”, expresó que los activos digitales aún no tienen un rendimiento suficientemente prolongado.
La postura de Vanguard plantea una pregunta recurrente en el mundo de las inversiones institucionales: ¿Son los activos criptográficos adecuados para inversiones a largo plazo, o seguirán siendo instrumentos especulativos con atractivo de juguete?
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La plataforma de criptomonedas de Vanguard al lanzarla recordó a Bitcoin con un atractivo de juguete
Vanguard, cuando el mes pasado comenzó a acceder a fondos que cotizan en la bolsa de criptomonedas, emitió una declaración que revela la verdadera opinión detrás de esta decisión. John Ameriks, presidente de acciones a nivel global de Vanguard, comparó el bitcoin (BTC actualmente $78.43K) con un “Labubu digital”, señalando que lo ve como un instrumento de inversión de alto riesgo y que, en lugar de ser un activo diseñado para construir riqueza a largo plazo, es un objeto de colección especulativo con atractivo de juguete.
La comparación de John Ameriks con Labubu y la naturaleza especulativa del Bitcoin
Estas declaraciones de Ameriks surgieron durante la conferencia ETFs in Depth organizada por Bloomberg en Nueva York. El ejecutivo destacó que el bitcoin carece de las características de rendimiento, interés compuesto y flujo de efectivo que busca Vanguard en sus inversiones a largo plazo. La comparación con los peluches Labubu, que se han convertido en un producto de colección popular, refleja la característica de productos con atractivo de juguete pero sin valor de inversión real.
La descripción del bitcoin de esta manera revela la desconfianza y cautela que Vanguard ha mantenido durante años hacia el sector de las criptomonedas. Ameriks expresó claramente que esta perspectiva no ha cambiado y que todavía consideran los activos digitales como altamente especulativos, y que no encajan con su filosofía de inversión fundamental.
La postura inconsistente de Vanguard: plataforma abierta, dudas persistentes
La posición de la compañía presenta una paradoja interesante. Vanguard decidió abrir su plataforma a estos productos después de ver que sus fondos y ETFs de criptomonedas, “probados en períodos de volatilidad del mercado y que demostraron mantener liquidez mientras rendían según lo diseñado”. Esto permite a sus 50 millones de clientes acceder a instrumentos de inversión regulados comparables a los de BlackRock y Fidelity.
Sin embargo, Ameriks aclaró que, aunque se haya permitido el acceso, Vanguard no recomendará a sus clientes comprar o vender activos digitales ni qué tokens mantener. No tienen planes de lanzar sus propios ETFs centrados en criptomonedas. Este enfoque refleja un equilibrio entre la decisión de ofrecer productos con atractivo de juguete y su filosofía fundamental, que es cautelosa respecto a las criptomonedas.
La estrategia prudente de Vanguard frente al éxito de los ETF de BlackRock
Esta postura prudente de Vanguard contrasta con la estrategia mucho más agresiva de otros actores del sector. Para BlackRock, los ETFs de bitcoin se han convertido en la principal fuente de ingresos. Fidelity también sigue una estrategia activa de marketing en productos cripto.
Ameriks admitió que el bitcoin podría, en ciertas condiciones como alta inflación o inestabilidad política, mostrar un valor que no sea meramente especulativo, aunque argumentó que las evidencias aún son limitadas. Al decir “su historial todavía es muy corto”, expresó que los activos digitales aún no tienen un rendimiento suficientemente prolongado.
La postura de Vanguard plantea una pregunta recurrente en el mundo de las inversiones institucionales: ¿Son los activos criptográficos adecuados para inversiones a largo plazo, o seguirán siendo instrumentos especulativos con atractivo de juguete?