Ha surgido una tensión creciente en el sector cripto: las stablecoins intentan desempeñar dos funciones financieras diferentes simultáneamente, poniendo a los reguladores en una posición difícil. Bill Demchak, presidente de PNC Bank, dejó claro este problema, enfatizando que las stablecoins deberían ser un mecanismo de pago o un producto de inversión, pero no ambos. Las declaraciones de Demchak se producen en medio de acalorados debates en Washington sobre si las stablecoins pueden ofrecer rendimientos bajo las leyes GENIUS y Clarity.
Las stablecoins empiezan a pagar intereses: un nuevo desafío regulatorio
Las stablecoins que pagan intereses están empezando a ser casi idénticas a los fondos tradicionales del mercado monetario, señaló Demchak. Cuando una stablecoin empezó a dar intereses, dejó de ser un medio de pago puro y se convirtió en un producto de inversión. “Si realmente quieren pagar intereses, entonces tienen que pasar por el mismo proceso regulatorio”, dijo, que incluye normas estrictas que son estándar para bancos y otras instituciones financieras.
Según las observaciones de Demchak, estos productos fueron diseñados originalmente para hacer eficientes las transferencias de dinero. No se comercializaron, comercializaron ni regularon como instrumentos de inversión. Sin embargo, desde el momento en que empezaron a ofrecer el rendimiento, la situación cambió por completo. “Aunque esto aún se está debatiendo plenamente, este tipo de stablecoins no están diseñados ni regulados como productos de inversión”, afirmó.
Votos del CEO de PNC Bank: No son posibles dos funciones al mismo tiempo
Demchak ilustró la esencia de este problema con una fórmula sencilla: las stablecoins deben ser fondos del mercado monetario o un medio de pago. “Si quieres ser un fondo del mercado monetario, vale, sé un fondo del mercado monetario. Si quieres ser un mecanismo de pago, sé un mecanismo de pago. Sin embargo, los fondos del mercado monetario no deberían ser un mecanismo de pago y no deberían pagar intereses al mismo tiempo.”
Desde esta perspectiva, la expectativa del sector bancario es clara: sin supervisión regulatoria, un producto financiero no debería encajar en dos categorías diferentes. Demchak subrayó la postura clara de los bancos sobre este tema en cuanto al cumplimiento del orden financiero tradicional: “Los bancos piensan así aquí: hay que hacer una distinción clara. Debe trazarse una línea clara entre el mecanismo de pago y el producto de inversión.”
El desafío que enfrentan las legislaturas
Las regulaciones del Comité Bancario del Senado sobre la estructura de mercados se pospusieron a principios de esta semana, lo que ha acentuado aún más la incertidumbre en el sector. Tras decidir este aplazamiento, Coinbase retiró su apoyo al proyecto de ley y alegó que existían disposiciones que podrían perjudicar a los consumidores y a la competencia.
Demchak llamó la atención sobre el impacto de la industria en Washington, diciendo: “El lobby a la industria cripto es muy fuerte y tienen una actitud de ‘queremos todo’.” Sin embargo, la lucha continua en Washington gira en torno a algunos términos de la Ley GENIUS. La Clarity Act pretende aclarar cómo se definirá el interés de las stablecoins, que está prácticamente prohibido en la Ley GENIUS, dentro del marco de la regulación.
Tensión entre las finanzas tradicionales y las criptomonedas
Este debate plantea la cuestión de cómo controlarán los reguladores las stablecoins, donde la frontera entre pagos e inversiones se está volviendo cada vez más difusa. PNC Bank ha realizado inversiones limitadas en tecnología blockchain a lo largo de su historia. En 2021, colaboró con Coinbase para explorar pagos basados en blockchain para clientes institucionales, pero se abstuvo de ofrecer productos de cripto minorista.
Esta situación ilustra claramente la esencia de la tensión persistente entre los bancos tradicionales y las empresas cripto. Los bancos argumentan que los productos financieros que ofrecen rentabilidad deberían estar sujetos a los mismos estándares regulatorios, mientras que el sector cripto exige un marco más flexible. La advertencia de Demchak indica que esta contradicción se está volviendo cada vez más crítica: la identificación clara de las stablecoins se ha vuelto imprescindible.
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Los stablecoins deben elegir: ¿Instrumento de pago o fondo del mercado monetario?
Ha surgido una tensión creciente en el sector cripto: las stablecoins intentan desempeñar dos funciones financieras diferentes simultáneamente, poniendo a los reguladores en una posición difícil. Bill Demchak, presidente de PNC Bank, dejó claro este problema, enfatizando que las stablecoins deberían ser un mecanismo de pago o un producto de inversión, pero no ambos. Las declaraciones de Demchak se producen en medio de acalorados debates en Washington sobre si las stablecoins pueden ofrecer rendimientos bajo las leyes GENIUS y Clarity.
Las stablecoins empiezan a pagar intereses: un nuevo desafío regulatorio
Las stablecoins que pagan intereses están empezando a ser casi idénticas a los fondos tradicionales del mercado monetario, señaló Demchak. Cuando una stablecoin empezó a dar intereses, dejó de ser un medio de pago puro y se convirtió en un producto de inversión. “Si realmente quieren pagar intereses, entonces tienen que pasar por el mismo proceso regulatorio”, dijo, que incluye normas estrictas que son estándar para bancos y otras instituciones financieras.
Según las observaciones de Demchak, estos productos fueron diseñados originalmente para hacer eficientes las transferencias de dinero. No se comercializaron, comercializaron ni regularon como instrumentos de inversión. Sin embargo, desde el momento en que empezaron a ofrecer el rendimiento, la situación cambió por completo. “Aunque esto aún se está debatiendo plenamente, este tipo de stablecoins no están diseñados ni regulados como productos de inversión”, afirmó.
Votos del CEO de PNC Bank: No son posibles dos funciones al mismo tiempo
Demchak ilustró la esencia de este problema con una fórmula sencilla: las stablecoins deben ser fondos del mercado monetario o un medio de pago. “Si quieres ser un fondo del mercado monetario, vale, sé un fondo del mercado monetario. Si quieres ser un mecanismo de pago, sé un mecanismo de pago. Sin embargo, los fondos del mercado monetario no deberían ser un mecanismo de pago y no deberían pagar intereses al mismo tiempo.”
Desde esta perspectiva, la expectativa del sector bancario es clara: sin supervisión regulatoria, un producto financiero no debería encajar en dos categorías diferentes. Demchak subrayó la postura clara de los bancos sobre este tema en cuanto al cumplimiento del orden financiero tradicional: “Los bancos piensan así aquí: hay que hacer una distinción clara. Debe trazarse una línea clara entre el mecanismo de pago y el producto de inversión.”
El desafío que enfrentan las legislaturas
Las regulaciones del Comité Bancario del Senado sobre la estructura de mercados se pospusieron a principios de esta semana, lo que ha acentuado aún más la incertidumbre en el sector. Tras decidir este aplazamiento, Coinbase retiró su apoyo al proyecto de ley y alegó que existían disposiciones que podrían perjudicar a los consumidores y a la competencia.
Demchak llamó la atención sobre el impacto de la industria en Washington, diciendo: “El lobby a la industria cripto es muy fuerte y tienen una actitud de ‘queremos todo’.” Sin embargo, la lucha continua en Washington gira en torno a algunos términos de la Ley GENIUS. La Clarity Act pretende aclarar cómo se definirá el interés de las stablecoins, que está prácticamente prohibido en la Ley GENIUS, dentro del marco de la regulación.
Tensión entre las finanzas tradicionales y las criptomonedas
Este debate plantea la cuestión de cómo controlarán los reguladores las stablecoins, donde la frontera entre pagos e inversiones se está volviendo cada vez más difusa. PNC Bank ha realizado inversiones limitadas en tecnología blockchain a lo largo de su historia. En 2021, colaboró con Coinbase para explorar pagos basados en blockchain para clientes institucionales, pero se abstuvo de ofrecer productos de cripto minorista.
Esta situación ilustra claramente la esencia de la tensión persistente entre los bancos tradicionales y las empresas cripto. Los bancos argumentan que los productos financieros que ofrecen rentabilidad deberían estar sujetos a los mismos estándares regulatorios, mientras que el sector cripto exige un marco más flexible. La advertencia de Demchak indica que esta contradicción se está volviendo cada vez más crítica: la identificación clara de las stablecoins se ha vuelto imprescindible.