Cuando dos personas unen sus vidas, decidir cómo dividir las cuentas en función de los ingresos se convierte en una de las conversaciones financieras más complicadas de abordar. La experta en finanzas Suze Orman señaló que “hasta que la deuda nos separe” podría ser más preciso que el tradicional voto matrimonial, destacando lo crucial que es la gestión del dinero para la estabilidad de la relación. ¿La buena noticia? Existen estrategias comprobadas para dividir las cuentas del hogar de manera justa sin causar resentimientos o tensión financiera.
Por qué la división igual no significa una división justa
La mayoría de las parejas asumen que la forma más justa de manejar los gastos compartidos es dividir los costos por igual, a la mitad. Pero Suze Orman argumenta que este enfoque está fundamentalmente equivocado. Considera este escenario realista: un cónyuge gana $7,000 mensuales y el otro $3,000, y sus cuentas del hogar en total suman $3,000.
Una división 50/50 significaría que cada uno paga $1,500. Sin embargo, esto oculta una desigualdad crítica: $1,500 representa el 50% del ingreso del que gana menos, pero solo aproximadamente el 21% del ingreso del que gana más. La carga financiera recae desproporcionadamente sobre la persona que gana menos, creando una situación desequilibrada que parece injusta para ambos.
Por eso, dividir las cuentas en función de las proporciones de ingreso—en lugar de cantidades iguales—crea un acuerdo más equitativo para las parejas con diferentes niveles de ingreso.
El enfoque basado en porcentajes para las cuentas del hogar
La solución que Orman recomienda consiste en calcular qué porcentaje de los ingresos totales del hogar se destina a los gastos compartidos. Así funciona:
Paso 1: Combina tus ingresos
Suma ambos salarios. En nuestro ejemplo: $3,000 + $7,000 = $10,000 de ingreso mensual total del hogar.
Paso 2: Determina el porcentaje
Divide las cuentas totales del hogar por los ingresos combinados: $3,000 ÷ $10,000 = 30%.
Paso 3: Aplica ese porcentaje a cada persona
El que gana menos contribuye con el 30% de su ingreso: $3,000 × 0.30 = $900
El que gana más contribuye con el 30% de su ingreso: $7,000 × 0.30 = $2,100
Contribución total: $900 + $2,100 = $3,000 (que cubre todas las cuentas del hogar)
Este método asegura porcentajes iguales pero montos en dólares desiguales—una forma mucho más equitativa de dividir las cuentas en función del ingreso. Ambos socios sacrifican la misma proporción de sus ganancias, haciendo que el acuerdo se sienta realmente justo.
Mantener la independencia financiera dentro de la pareja
Más allá de calcular las contribuciones, Orman enfatiza la importancia de mantener la autonomía financiera personal. En su relación de 20 años, ella y su pareja nunca han abierto una cuenta bancaria conjunta, manteniendo una separación total de su dinero.
La recomendación: mantener tanto cuentas individuales separadas como una cuenta conjunta. Las cuentas individuales sirven como redes de seguridad financiera personal—retienes dinero que es completamente tuyo, asegurando que nunca te sientas financieramente dependiente o que necesites pedir permiso para compras personales. La cuenta conjunta cubre los gastos compartidos del hogar y los ahorros para emergencias.
“Todos deberían ser seres humanos autónomos,” aconseja Orman. Esto significa preservar tu identidad financiera dentro de la relación y nunca ceder el control total de tu dinero a una pareja.
Construir ahorros de emergencia por separado y juntos
Una vez que hayas establecido tu división basada en porcentajes para las cuentas, la atención debe dirigirse a la preparación para emergencias. Orman recomienda que las parejas mantengan dos fondos de emergencia distintos:
Fondo de emergencia personal: Tres meses de tus gastos de vida individuales, guardados en tu cuenta separada. Esto te protege si la relación termina y te asegura recursos para reconstruirte de manera independiente.
Fondo de emergencia conjunto: De seis a ocho meses de gastos de vida del hogar, guardados en la cuenta compartida. Esto cubre a la pareja si alguno de los dos pierde su empleo, enfrenta una crisis de salud o experimenta dificultades financieras prolongadas.
Construir un fondo de emergencia de ocho meses lleva tiempo, posiblemente años, pero la seguridad a largo plazo justifica el esfuerzo. La clave es comenzar de inmediato y contribuir de manera constante cada mes a este objetivo.
Vivir dentro de tu realidad financiera
Como millonaria autodidacta, el principio fundamental de Orman se aplica universalmente: vivir dentro de tus medios. Solo porque los prestamistas te aprueben una hipoteca de $250,000 no significa que debas aceptarla. Si una casa de $195,000 satisface las necesidades de tu familia, comprarla libera recursos sustanciales para otros objetivos financieros.
Este principio se aplica por igual a dividir las cuentas en función del ingreso. Incluso al usar el método porcentual, las parejas deben cuestionar si sus gastos del hogar se ajustan a su situación financiera real. ¿Puedes reducir aún más las cuentas? ¿Deberías reducir el tamaño de la vivienda o los costos de transporte? El objetivo no es solo una división justa de las cuentas, sino un presupuesto del hogar sostenible que permita a ambos socios construir riqueza.
Al combinar el reparto de cuentas en proporción a los ingresos con cuentas financieras personales, disciplina en los ahorros de emergencia y hábitos de gasto realistas, las parejas crean las condiciones para la armonía financiera y la estabilidad a largo plazo en la relación.
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La forma correcta de dividir las cuentas según los ingresos: una guía práctica
Cuando dos personas unen sus vidas, decidir cómo dividir las cuentas en función de los ingresos se convierte en una de las conversaciones financieras más complicadas de abordar. La experta en finanzas Suze Orman señaló que “hasta que la deuda nos separe” podría ser más preciso que el tradicional voto matrimonial, destacando lo crucial que es la gestión del dinero para la estabilidad de la relación. ¿La buena noticia? Existen estrategias comprobadas para dividir las cuentas del hogar de manera justa sin causar resentimientos o tensión financiera.
Por qué la división igual no significa una división justa
La mayoría de las parejas asumen que la forma más justa de manejar los gastos compartidos es dividir los costos por igual, a la mitad. Pero Suze Orman argumenta que este enfoque está fundamentalmente equivocado. Considera este escenario realista: un cónyuge gana $7,000 mensuales y el otro $3,000, y sus cuentas del hogar en total suman $3,000.
Una división 50/50 significaría que cada uno paga $1,500. Sin embargo, esto oculta una desigualdad crítica: $1,500 representa el 50% del ingreso del que gana menos, pero solo aproximadamente el 21% del ingreso del que gana más. La carga financiera recae desproporcionadamente sobre la persona que gana menos, creando una situación desequilibrada que parece injusta para ambos.
Por eso, dividir las cuentas en función de las proporciones de ingreso—en lugar de cantidades iguales—crea un acuerdo más equitativo para las parejas con diferentes niveles de ingreso.
El enfoque basado en porcentajes para las cuentas del hogar
La solución que Orman recomienda consiste en calcular qué porcentaje de los ingresos totales del hogar se destina a los gastos compartidos. Así funciona:
Paso 1: Combina tus ingresos
Suma ambos salarios. En nuestro ejemplo: $3,000 + $7,000 = $10,000 de ingreso mensual total del hogar.
Paso 2: Determina el porcentaje
Divide las cuentas totales del hogar por los ingresos combinados: $3,000 ÷ $10,000 = 30%.
Paso 3: Aplica ese porcentaje a cada persona
El que gana menos contribuye con el 30% de su ingreso: $3,000 × 0.30 = $900
El que gana más contribuye con el 30% de su ingreso: $7,000 × 0.30 = $2,100
Contribución total: $900 + $2,100 = $3,000 (que cubre todas las cuentas del hogar)
Este método asegura porcentajes iguales pero montos en dólares desiguales—una forma mucho más equitativa de dividir las cuentas en función del ingreso. Ambos socios sacrifican la misma proporción de sus ganancias, haciendo que el acuerdo se sienta realmente justo.
Mantener la independencia financiera dentro de la pareja
Más allá de calcular las contribuciones, Orman enfatiza la importancia de mantener la autonomía financiera personal. En su relación de 20 años, ella y su pareja nunca han abierto una cuenta bancaria conjunta, manteniendo una separación total de su dinero.
La recomendación: mantener tanto cuentas individuales separadas como una cuenta conjunta. Las cuentas individuales sirven como redes de seguridad financiera personal—retienes dinero que es completamente tuyo, asegurando que nunca te sientas financieramente dependiente o que necesites pedir permiso para compras personales. La cuenta conjunta cubre los gastos compartidos del hogar y los ahorros para emergencias.
“Todos deberían ser seres humanos autónomos,” aconseja Orman. Esto significa preservar tu identidad financiera dentro de la relación y nunca ceder el control total de tu dinero a una pareja.
Construir ahorros de emergencia por separado y juntos
Una vez que hayas establecido tu división basada en porcentajes para las cuentas, la atención debe dirigirse a la preparación para emergencias. Orman recomienda que las parejas mantengan dos fondos de emergencia distintos:
Fondo de emergencia personal: Tres meses de tus gastos de vida individuales, guardados en tu cuenta separada. Esto te protege si la relación termina y te asegura recursos para reconstruirte de manera independiente.
Fondo de emergencia conjunto: De seis a ocho meses de gastos de vida del hogar, guardados en la cuenta compartida. Esto cubre a la pareja si alguno de los dos pierde su empleo, enfrenta una crisis de salud o experimenta dificultades financieras prolongadas.
Construir un fondo de emergencia de ocho meses lleva tiempo, posiblemente años, pero la seguridad a largo plazo justifica el esfuerzo. La clave es comenzar de inmediato y contribuir de manera constante cada mes a este objetivo.
Vivir dentro de tu realidad financiera
Como millonaria autodidacta, el principio fundamental de Orman se aplica universalmente: vivir dentro de tus medios. Solo porque los prestamistas te aprueben una hipoteca de $250,000 no significa que debas aceptarla. Si una casa de $195,000 satisface las necesidades de tu familia, comprarla libera recursos sustanciales para otros objetivos financieros.
Este principio se aplica por igual a dividir las cuentas en función del ingreso. Incluso al usar el método porcentual, las parejas deben cuestionar si sus gastos del hogar se ajustan a su situación financiera real. ¿Puedes reducir aún más las cuentas? ¿Deberías reducir el tamaño de la vivienda o los costos de transporte? El objetivo no es solo una división justa de las cuentas, sino un presupuesto del hogar sostenible que permita a ambos socios construir riqueza.
Al combinar el reparto de cuentas en proporción a los ingresos con cuentas financieras personales, disciplina en los ahorros de emergencia y hábitos de gasto realistas, las parejas crean las condiciones para la armonía financiera y la estabilidad a largo plazo en la relación.