La carrera meteórica de Ben Armstrong en el mundo del criptoactivismo llegó a su punto de quiebre. El influencer conocido como “Bitboy” anunció el 31 de enero de 2024 que suspenderá sus transmisiones en vivo diarias que lo catapultaron a la fama, después de tres años de emisiones prácticamente ininterrumpidas. En un video sincero subido a su canal personal de YouTube, Armstrong reveló una verdad incómoda: sus programas ya no son económicamente viables.
Los números que derribaron al imperio de Ben Armstrong
Los costos operacionales de la transmisión diaria ascienden a 25.000 dólares semanales, una cifra que se convierte en insostenible cuando se suma a otros gastos crecientes. Armstrong confesó estar gastando aproximadamente 100.000 dólares mensuales en honorarios legales, una carga que ha transformado su situación financiera de forma dramática. “Apenas estamos sobreviviendo aquí, muchachos”, expresó en el video que acumuló 18.000 visualizaciones en su primera noche.
De creador de contenido exitoso a perseguido por demandas
La trayectoria de Ben Armstrong comenzó con un éxito notable. A partir de 2018, bajo su alias “Bitboy”, publicaba videos pulidos con predicciones de precios de Bitcoin y análisis de tendencias, con títulos llamativos como “Obtenga ganancias IMPOSIBLES con el SUPERCICLO de Bitcoin”. Su contenido resonaba especialmente con seguidores del ecosistema cripto que buscaban tanto entretenimiento como orientación en inversiones.
Este ascenso lo llevó a tomar una decisión ambiciosa a mediados de 2023: crear su propia criptomoneda, el token $BEN. Pero el sueño empresarial se derrumbó casi inmediatamente después del lanzamiento.
El colapso: el escándalo del token BEN cambió todo
Las cosas se complicaron rápidamente cuando Armstrong fue destituido del proyecto poco después del lanzamiento de su token, acusado de “graves problemas personales y corporativos”, según reportó Decrypt. Lo que siguió fue una cascada de eventos caóticos: Armstrong demandó a la empresa propietaria de la marca BEN, emergieron revelaciones sobre un romance entre Armstrong y el director ejecutivo de BEN Coin, y finalmente ocurrió su detención en la casa de un ex socio comercial, todo sucediendo el mismo día que una transmisión en vivo programada.
La confesión final: “Todos mis conocidos me persiguen”
En su anuncio de retiro, Armstrong expresó la magnitud de su situación legal: “Tenemos abogados que me atacan desde todos los ángulos. Todos mis conocidos me persiguen ahora mismo”. La acumulación de litigios, gastos legales y presión financiera lo dejó sin alternativa.
Su último tuit sobre el tema capturó la nostalgia de quien deja atrás una época: “Mi transmisión diaria de cripto ha sido mi vida. Tuvimos una buena carrera. Tres años. De lunes a viernes sin excepción rara. Días festivos. Cumpleaños. Caídas del mercado. Tops del mercado alcista. Rants épicos. Estuve allí con ustedes en todo”.
El cierre de Ben Armstrong marca un punto de inflexión en cómo la comunidad cripto percibe a sus influencers: figuras construidas rápidamente que pueden desmoronarse con la misma velocidad cuando escándalos personales y presión legal convergen.
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Ben Armstrong cierra su transmisión diaria tras crisis financiera y legal
La carrera meteórica de Ben Armstrong en el mundo del criptoactivismo llegó a su punto de quiebre. El influencer conocido como “Bitboy” anunció el 31 de enero de 2024 que suspenderá sus transmisiones en vivo diarias que lo catapultaron a la fama, después de tres años de emisiones prácticamente ininterrumpidas. En un video sincero subido a su canal personal de YouTube, Armstrong reveló una verdad incómoda: sus programas ya no son económicamente viables.
Los números que derribaron al imperio de Ben Armstrong
Los costos operacionales de la transmisión diaria ascienden a 25.000 dólares semanales, una cifra que se convierte en insostenible cuando se suma a otros gastos crecientes. Armstrong confesó estar gastando aproximadamente 100.000 dólares mensuales en honorarios legales, una carga que ha transformado su situación financiera de forma dramática. “Apenas estamos sobreviviendo aquí, muchachos”, expresó en el video que acumuló 18.000 visualizaciones en su primera noche.
De creador de contenido exitoso a perseguido por demandas
La trayectoria de Ben Armstrong comenzó con un éxito notable. A partir de 2018, bajo su alias “Bitboy”, publicaba videos pulidos con predicciones de precios de Bitcoin y análisis de tendencias, con títulos llamativos como “Obtenga ganancias IMPOSIBLES con el SUPERCICLO de Bitcoin”. Su contenido resonaba especialmente con seguidores del ecosistema cripto que buscaban tanto entretenimiento como orientación en inversiones.
Este ascenso lo llevó a tomar una decisión ambiciosa a mediados de 2023: crear su propia criptomoneda, el token $BEN. Pero el sueño empresarial se derrumbó casi inmediatamente después del lanzamiento.
El colapso: el escándalo del token BEN cambió todo
Las cosas se complicaron rápidamente cuando Armstrong fue destituido del proyecto poco después del lanzamiento de su token, acusado de “graves problemas personales y corporativos”, según reportó Decrypt. Lo que siguió fue una cascada de eventos caóticos: Armstrong demandó a la empresa propietaria de la marca BEN, emergieron revelaciones sobre un romance entre Armstrong y el director ejecutivo de BEN Coin, y finalmente ocurrió su detención en la casa de un ex socio comercial, todo sucediendo el mismo día que una transmisión en vivo programada.
La confesión final: “Todos mis conocidos me persiguen”
En su anuncio de retiro, Armstrong expresó la magnitud de su situación legal: “Tenemos abogados que me atacan desde todos los ángulos. Todos mis conocidos me persiguen ahora mismo”. La acumulación de litigios, gastos legales y presión financiera lo dejó sin alternativa.
Su último tuit sobre el tema capturó la nostalgia de quien deja atrás una época: “Mi transmisión diaria de cripto ha sido mi vida. Tuvimos una buena carrera. Tres años. De lunes a viernes sin excepción rara. Días festivos. Cumpleaños. Caídas del mercado. Tops del mercado alcista. Rants épicos. Estuve allí con ustedes en todo”.
El cierre de Ben Armstrong marca un punto de inflexión en cómo la comunidad cripto percibe a sus influencers: figuras construidas rápidamente que pueden desmoronarse con la misma velocidad cuando escándalos personales y presión legal convergen.