[Columna] La paradoja de la protección: Tada, certificación pública y stablecoins

robot
Generación de resúmenes en curso

Se repite a lo largo de la historia la ‘paradoja de la protección’, en la que los sistemas diseñados para proteger a la industria terminan debilitando su competitividad.

La Ley Jones de 1920 en Estados Unidos, que limitaba la navegación costera a barcos estadounidenses, fue creada con la intención de proteger la sector marítimo nacional, pero fue criticada por elevar los costos y reducir la eficiencia, considerándose que en realidad debilitaba la competitividad. Recientemente, incluso se ha discutido la posibilidad de relajar esa ley.

El sistema de certificaciones reconocidas en Corea también ha seguido un camino similar. Bajo la excusa de la seguridad, ha consolidado ciertos métodos de certificación como estándares prácticos, obstaculizando la competencia tecnológica diversificada. Como resultado, se ha generado una dependencia de ActiveX, una dependencia del sistema operativo y la consolidación de ecosistemas cerrados, relegando la experiencia del usuario y la innovación tecnológica a un segundo plano.

La industria del transporte móvil ha repetido un escenario similar. Tada creció rápidamente, pero fue expulsada del mercado por la llamada ‘Ley de Prohibición de Tada’. Aunque posteriormente obtuvo varias sentencias de inocencia, la ola de innovación ya se había interrumpido. Cuando los tribunales apoyan la innovación, la estructura del mercado ya está consolidada. La protección sigue presente, pero la competencia se ha perdido.

El debate actual se centra en las monedas estables. El Banco de Corea enfatiza un esquema de emisión centrado en los bancos, mientras que las autoridades financieras y algunos políticos abogan por un enfoque más flexible. La controversia no radica solo en la intensidad de la regulación, sino en la diferencia de perspectivas: si considerar las monedas estables como objetos de control financiero o reconocer que forman parte de la infraestructura digital.

El problema radica en la velocidad. Mientras aún no está claro el rumbo regulatorio, la estructura que depende de monedas estables extranjeras se está consolidando cada vez más. La tecnología se difunde sin fronteras, pero los sistemas siguen aferrados a las fronteras. Como en la era de las certificaciones reconocidas, corremos el riesgo de alejarnos nuevamente de la ola de innovación.

La protección puede salvaguardar a la industria. Pero cuando la protección reemplaza a la competencia, la innovación se detiene. La antonimia de protección no es laissez-faire, sino competencia. Sin competencia, la protección conduce inevitablemente a la decadencia. Lo que se necesita ahora no es construir muros altos, sino crear un entorno en el que dentro de esas paredes se pueda volverse más fuerte.

Ver originales
Esta página puede contener contenido de terceros, que se proporciona únicamente con fines informativos (sin garantías ni declaraciones) y no debe considerarse como un respaldo por parte de Gate a las opiniones expresadas ni como asesoramiento financiero o profesional. Consulte el Descargo de responsabilidad para obtener más detalles.
  • Recompensa
  • Comentar
  • Republicar
  • Compartir
Comentar
Añadir un comentario
Añadir un comentario
Sin comentarios
  • Anclado