La amenaza de la computación cuántica está poniendo en jaque la base criptográfica de Ethereum, y el equipo de desarrollo liderado por Buterin ha comenzado a poner en marcha una estrategia de defensa integral.



De hecho, esta situación es bastante grave. Si un algoritmo cuántico llamado algoritmo de Shor se ejecutara en una computadora cuántica lo suficientemente potente, todas las bases criptográficas que protegen a Ethereum en la actualidad, como las firmas BLS, KZG, ECDSA, y las pruebas de conocimiento cero, podrían ser destruidas. Según las estimaciones de la plataforma de investigación Metaculus, existe un 20% de probabilidad de que estas máquinas se materialicen para 2030. Es decir, la amenaza cuántica podría hacerse realidad en los próximos cuatro años.

El mes pasado, en Devconnect en Buenos Aires, Buterin advirtió incluso sobre la posibilidad de que la criptografía de curvas elípticas colapse antes de las elecciones presidenciales de Estados Unidos en 2028. En respuesta, la Fundación Ethereum ya lanzó en enero de 2026 un equipo dedicado a la seguridad post-cuántica, liderado por Thomas Colatoger. Además, se ha asignado un presupuesto de 2 millones de dólares para investigación.

El plan de ruta, llamado ETH2030, implementa una pila criptográfica post-cuántica integral. Incluye seis algoritmos de firma resistentes a la computación cuántica y está compuesto por 46 archivos fuente. El equipo de desarrollo ha realizado pruebas en 48 paquetes diferentes, logrando superar más de 20,900 pruebas. El 27 de febrero pasado, en la red de desarrollo Kurtosis, el sistema ya funcionaba correctamente, y se había validado la generación de bloques y la incorporación de nuevas precompilaciones.

Sin embargo, existen desafíos. La verificación de firmas resistentes a la computación cuántica es extremadamente costosa en términos de gas. Mientras que ECDSA puede verificarse con aproximadamente 3,000 gas, la comprobación de resistencia cuántica puede llegar a requerir hasta 200,000 gas. Para solucionar esto, se propone utilizar una agregación recursiva de STARKs, que permite comprimir múltiples firmas en una sola prueba, reduciendo significativamente los costos en la cadena.

En la capa EVM, se agregarán 13 precompilaciones personalizadas. Estas herramientas acelerarán la encriptación basada en retículas y la verificación de pruebas STARK. En la capa de consenso, se implementará un esquema de doble firma que combina criptografía post-cuántica y criptografía convencional, permitiendo una transición gradual de los validadores. En cuanto a la disponibilidad de datos, se reemplazará el compromiso KZG por alternativas basadas en Merkle y en retículas.

Lo destacado de esta estrategia de migración global es que se realiza de manera escalonada, evitando perturbaciones bruscas. Este enfoque progresivo busca mantener la estabilidad de la red mientras se completa la transición a la resistencia cuántica. Todas las nuevas funciones se activarán en el nivel I+ del fork.

Honestamente, la rapidez con la que se está actuando sorprende. Que Ethereum ya tenga una postura defensiva antes de que la amenaza del algoritmo de Shor se materialice es un gran alivio para toda la industria. Es una prueba de que la seguridad de los activos criptográficos está evolucionando en serio.
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