
Dos adolescentes de 16 y 17 años de California condujeron 600 millas hasta Arizona, disfrazados de repartidores, para cometer un robo con violencia en una vivienda, con un objetivo de criptomonedas valoradas en 6,600 millones de dólares. Tras su arresto, la policía incautó herramientas de sujeción y armas impresas en 3D. La investigación revela que una persona misteriosa planeó el crimen a través de Signal y proporcionó 1,000 dólares en fondos.
Según registros judiciales, estos dos sospechosos, de 16 y 17 años, condujeron más de 600 millas desde el condado de San Luis Obispo y llegaron a una residencia en la comunidad de Swope Park el 31 de enero por la mañana. Llevaban uniformes similares a los de una empresa de transporte, intentando acercarse a la vivienda bajo la apariencia de una entrega normal. Esta estrategia de disfraz cada vez es más común en robos en viviendas, ya que reduce la resistencia de las víctimas.
Los investigadores dicen que, tras forzar la entrada, ataron a dos adultos con cinta y exigieron acceso a activos digitales. Una de las víctimas negó tener criptomonedas, y la situación escaló a un enfrentamiento físico. La violencia creciente indica que los sospechosos carecían de experiencia y estaban mal preparados; las organizaciones criminales profesionales suelen realizar una verificación más exhaustiva de objetivos y evaluaciones de riesgo.
La policía llegó tras recibir la llamada de emergencia, mientras que un hijo adulto llamó desde otra parte de la casa. Al llegar, los oficiales encontraron una pelea en curso y una víctima gritando. Los sospechosos huyeron en un coche azul Subaru, pero poco después fueron detenidos en un callejón sin salida. La rápida respuesta policial evitó que el robo se convirtiera en un delito violento aún más grave.
Se incautaron cuerdas, cinta, placas de matrícula robadas y una pistola impresa en 3D sin munición, cuya funcionalidad aún no está clara. La aparición de armas impresas en 3D refleja cómo la tecnología se infiltra en el crimen, permitiendo evadir los controles tradicionales de compra de armas y planteando nuevos desafíos para las fuerzas del orden.
Ambos adolescentes inicialmente fueron detenidos en un centro de menores, pero la fiscalía planea juzgarlos como adultos. Enfrentan ocho cargos, incluyendo secuestro, agresión grave y robo en vivienda; el sospechoso mayor también enfrenta cargos por fuga ilegal. Fueron liberados con una fianza de 50,000 dólares y llevan dispositivos de monitoreo electrónico.
Los investigadores dicen que el sospechoso más joven les contó que se conocieron recientemente y que recibieron instrucciones de una persona desconocida que se comunica a través de Signal, una plataforma de mensajería encriptada. Se afirma que un contacto referido como «Red» y «8» proporcionó una dirección y transfirió 1,000 dólares para comprar disfraces y equipo en tiendas minoristas. Este patrón operativo muestra una tendencia de redes criminales organizadas que utilizan herramientas digitales para reclutar y dirigir a jóvenes delincuentes.
Signal es una aplicación de mensajería conocida por su cifrado de extremo a extremo, lo que la hace preferida por criminales. La dificultad para rastrear comunicaciones en Signal otorga seguridad a los manipuladores. Los alias anónimos como «Red» y «8» complican aún más la investigación, evidenciando que estos manipuladores tienen conciencia de la detección.
Los sospechosos también afirman que fueron forzados a participar tras ser invitados a «secuestrar» a alguien para obtener criptomonedas. Aunque esta declaración podría usarse como defensa por coerción, dado que condujeron más de 600 millas y estaban preparados con disfraces, es probable que el tribunal no acepte esa justificación. Es más probable que hayan sido tentados por promesas de dinero rápido.
Herramientas de disfraz: Uniformes de empresas de transporte, placas de matrícula robadas
Herramientas de sujeción: Cuerdas, cinta
Armas: Pistola impresa en 3D (sin munición)
Vehículo: Subaru azul
Evidencia digital: Registros de comunicación en Signal, transferencia de 1,000 dólares
Este caso refleja un aumento general en los llamados «ataques con martillo» (Wrench Attack), en los que se usa violencia física para obligar a los titulares de criptomonedas a entregar sus claves privadas. El investigador de seguridad Jameson Lopp indica que en 2025 se esperan unos 70 incidentes, un aumento significativo respecto al año anterior. El robo en vivienda en Scottsdale es el primer caso documentado en EE. UU. en 2026, aunque se sospecha que hay muchos otros sin reportar.
El término «ataque con martillo» proviene de una escena clásica de cómic en la que la forma más sencilla de hackear la tecnología criptográfica es amenazar con un martillo para que el propietario entregue su contraseña. En el ámbito de las criptomonedas, estos ataques son especialmente efectivos, ya que obtener la clave privada o la frase semilla permite transferir activos sin posibilidad de reversión y con dificultad para rastrear. A diferencia de los robos bancarios tradicionales, los robos de criptomonedas no requieren procesos complejos de lavado de dinero, y los fondos pueden transferirse inmediatamente a monederos no rastreables.
Los analistas de seguridad advierten que los delincuentes cada vez más usan datos personales filtrados para identificar objetivos y reclutar jóvenes en línea, reduciendo la dificultad de rastreo. La investigación señala que recientes filtraciones de datos de clientes en la industria han aumentado el riesgo de exposición. Muchas plataformas de intercambio y proveedores de monederos han sufrido brechas de datos que incluyen nombres, direcciones y montos de transacción, proporcionando listas detalladas de objetivos.
Esta tendencia representa una amenaza grave para los poseedores de criptomonedas de alto valor. A diferencia de las riquezas tradicionales, las tenencias en cripto a menudo carecen de protección física, y la identidad y el tamaño de los activos pueden ser identificados mediante análisis en la cadena y datos filtrados. Los grupos criminales usan esta información, junto con investigaciones en redes sociales, para localizar y planear robos en viviendas.
Este caso destaca una tendencia preocupante: manipuladores en la sombra usan a jóvenes para cometer delitos violentos. Los dos estudiantes podrían haber sido prometidos dinero rápido, pero en realidad son piezas desechables en una red criminal mayor. Aunque sean arrestados, los verdaderos planificadores «Red» y «8» permanecen libres, pudiendo seguir reclutando a nuevos jóvenes.
Este patrón presenta un gran desafío para las autoridades. Los jóvenes suelen ser inexpertos y más fáciles de arrestar, pero su conocimiento de los manipuladores en la sombra es limitado. Las herramientas de comunicación encriptada y los sistemas de pago en criptomonedas dificultan rastrear fondos y comunicaciones. Incluso si se arresta a los ejecutores, los organizadores pueden seguir operando.
Las autoridades aún no vinculan este incidente con otro caso de extorsión en criptomonedas ocurrido ese mismo día en Tucson, a unas dos horas en coche. Sin embargo, la proximidad temporal y geográfica sugiere que estos delitos podrían estar relacionados. La investigación evalúa si ambos casos son obra de la misma red criminal.
Mantener perfil bajo: No divulgar en redes sociales la cantidad de criptomonedas poseídas
Multifirma: Usar monederos con múltiples firmas para evitar pérdidas por la exposición de una sola clave
Seguridad física: Instalar sistemas de seguridad y cámaras de vigilancia
Diversificación de activos: No concentrar todos los fondos en un solo monedero caliente
Protocolos de emergencia: Tener monederos de señuelo con fondos limitados para situaciones de coerción
Aunque los sospechosos son menores, la fiscalía planea juzgarlos como adultos, lo que podría acarrearles penas mucho más severas que en la justicia juvenil. Los cargos por secuestro, agresión grave y robo en vivienda en Arizona pueden traducirse en varias décadas de prisión. El sospechoso mayor también enfrenta cargos por fuga ilegal, lo que aumentaría la duración de la condena.
La fianza de 50,000 dólares y el monitoreo electrónico indican que el tribunal considera que los jóvenes tienen riesgo de fuga, pero no representan un peligro extremo. Sin embargo, dada la gravedad del delito y la violencia, la fiscalía probablemente buscará penas más duras en el juicio. La defensa puede argumentar la edad y que fueron manipulados por los supuestos cabecillas, pero la evidencia de violencia y entrada forzada limita esa defensa.
Este caso también será un precedente en la legislación sobre delitos violentos relacionados con criptomonedas. Con el aumento de estos incidentes, las autoridades y legisladores consideran la necesidad de crear marcos legales específicos para estos delitos.
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