
Sam Bankman-Fried presenta una moción ante la corte federal de Manhattan solicitando un nuevo juicio por el caso de fraude en FTX. Afirma que los testimonios de los exejecutivos Daniel Czapski y Ryan Salame podrían debilitar la versión de la fiscalía. La moción fue presentada por su madre, la profesora de la Universidad de Stanford Barbara Fried, y acusa al juez Lewis Kaplan de mostrar un sesgo evidente. Bloomberg señala que las probabilidades de éxito son bajas.
Sam Bankman-Fried solicitó a la apelación federal un nuevo juicio por el caso de fraude en FTX, argumentando que los nuevos testimonios podrían disminuir la evidencia que lo llevó a una condena de 25 años de prisión. Según Bloomberg, Bankman-Fried presentó la moción el 5 de febrero ante la corte federal de Manhattan, cuestionando su condena de 2023, pero esta solicitud de revisión no es una apelación formal. La petición de un nuevo juicio enfrenta un umbral legal muy alto y rara vez es concedida.
En la moción, Bankman-Fried argumenta que los testimonios de los exejecutivos de FTX, Daniel Czapski y Ryan Salame, podrían desafiar la narrativa de la fiscalía sobre la situación financiera de la compañía antes de su colapso en noviembre de 2022. Ambos altos directivos no testificaron en el juicio original, pero Salame ha admitido delitos relacionados con financiamiento de campañas y fraude, y actualmente cumple una condena de siete años y medio.
¿Por qué son clave los testimonios de Czapski y Salame? En el juicio original, la tesis central de la fiscalía fue que FTX ya tenía un déficit de fondos meses o incluso años antes de su quiebra, y que Bankman-Fried desvió fondos de clientes para cubrir las pérdidas de Alameda Research. Si los testimonios de estos exejecutivos muestran que la situación financiera de FTX era más saludable de lo que se describió, o que la desviación de fondos ocurrió en un período más corto, esto podría debilitar las acusaciones de fraude premeditado a largo plazo.
No obstante, los expertos legales consideran que esta estrategia tiene muy pocas probabilidades de éxito. En los procesos penales en EE.UU., solicitar un nuevo juicio requiere demostrar que las nuevas pruebas tienen un impacto “decisivo”, es decir, que si el jurado las hubiera escuchado, podría haber llegado a un veredicto diferente. Dado que Bankman-Fried fue condenado en siete cargos y la evidencia incluye numerosos documentos internos, correos electrónicos y testimonios, los testimonios de estos dos nuevos testigos difícilmente podrían revertir toda la condena.
Más complejo aún, Salame ya se declaró culpable y cumple condena, por lo que su credibilidad puede ser cuestionada. La fiscalía puede argumentar que Salame testifica para reducir su pena u obtener otros beneficios. Aunque Czapski no ha sido acusado, como exejecutivo de FTX, su testimonio también puede ser visto con sospechas de interés propio.
Umbral de evidencia decisiva: debe demostrarse que los nuevos testimonios cambiarían fundamentalmente la decisión del jurado, no solo que generan dudas razonables.
Cuestionamiento de la credibilidad del testigo: Salame ya se declaró culpable, por lo que su testimonio puede ser considerado como un intercambio por beneficios o reducción de pena.
Principio de cosa juzgada: los tribunales generalmente respetan las decisiones del jurado original, salvo que existan pruebas nuevas abrumadoras.
Este documento fue presentado por Barbara Fried, madre de Bankman-Fried y profesora jubilada de derecho en Stanford, y actualmente está en revisión. Fried es reconocida en el ámbito académico por su trabajo en reformas del sistema penal y políticas de sentencia, y participó activamente en la defensa legal de su hijo, mostrando el compromiso familiar con el caso. Sin embargo, Bloomberg señala que las probabilidades de éxito son bajas.
Bankman-Fried también solicita que se designe a otro juez para revisar la moción, alegando que el juez Lewis Kaplan mostró “sesgo evidente” durante el proceso. Esta es otra línea de defensa de su equipo legal, que busca cuestionar la legitimidad del fallo desde la perspectiva del debido proceso.
Estas alegaciones coinciden con los argumentos presentados en la audiencia de apelación, donde los abogados de Bankman-Fried señalaron que Kaplan prohibió improperamente a la defensa informar al jurado que FTX tenía fondos suficientes para devolver a los inversores. Esa fue una de las decisiones más controvertidas del tribunal en el juicio original. La defensa intentó presentar evidencia de que el proceso de quiebra de FTX ya había o estaba por pagar en su totalidad a los acreedores, por lo que no había pérdidas económicas reales. Sin embargo, el juez Kaplan dictaminó que esa argumentación no era relevante, ya que la existencia de fraude no depende de si los afectados sufrieron pérdidas finales, sino de si hubo intención y acciones engañosas por parte del acusado.
El equipo legal de Bankman-Fried considera que esa decisión privó a su cliente de una defensa efectiva. Para el jurado, la pérdida de miles de millones de dólares por parte de los clientes de FTX reforzó la percepción de que Bankman-Fried actuó con malicia. Si el jurado hubiera sabido que esos fondos podrían ser eventualmente reembolsados, podría haber tenido una valoración distinta sobre la gravedad del fraude. Aunque en términos legales esto tiene cierta lógica, en la práctica es muy difícil que prospere, ya que en EE.UU. la esencia del fraude es el engaño, no el resultado económico final.
Acusar a Kaplan de sesgo es una estrategia arriesgada. Los jueces federales en EE.UU. gozan de gran independencia y autoridad, y cuestionar públicamente su imparcialidad suele generar rechazo en la comunidad judicial. Sin embargo, también es una de las pocas opciones que le quedan a Bankman-Fried. Si logran demostrar que el juez incurrió en errores procesales o sesgo manifiesto, la apelación podría anular la sentencia o ordenar un nuevo juicio.
Algunas declaraciones del juez Kaplan durante el juicio generaron controversia. En la audiencia de sentencia, criticó duramente a Bankman-Fried por supuestamente mentir en la corte y cuestionó su actitud de arrepentimiento. La defensa argumenta que esas expresiones excedieron los límites de la neutralidad judicial. La fiscalía, en cambio, sostiene que las palabras del juez estaban fundamentadas en las pruebas y en la ley, y no constituyen prejuicio personal.
Por otro lado, los activos de FTX, gestionados por un administrador designado por la corte, continúan en proceso de recuperación y devolución a los acreedores. La compañía ha implementado un plan escalonado, y para 2025 ya ha pagado miles de millones de dólares, con expectativas de pagar aún más a medida que avancen las investigaciones y recuperaciones.
Este avance en la devolución de fondos genera una paradoja legal: por un lado, la recuperación de dinero para los afectados es una buena noticia, pues demuestra que los activos de FTX no desaparecieron por completo, sino que fueron malversados o invertidos con pérdidas. Por otro lado, esto puede apoyar la tesis de que no hubo daño económico permanente, incluso si Bankman-Fried actuó de manera fraudulenta. Si los acreedores recuperan el 100% o más de sus fondos (considerando la valorización de activos en criptomonedas), Bankman-Fried podría argumentar que su conducta, aunque ilegal, no causó daños económicos duraderos.
Pero esta línea de razonamiento ignora que el delito de fraude se basa en la conducta engañosa, no en el resultado final. La recuperación de fondos no exime de responsabilidad penal, y mucho menos si la conducta fraudulenta fue comprobada en el juicio. Además, la recuperación de activos fue posible gracias a la gestión del proceso de quiebra, la cooperación internacional y la valorización de ciertos activos, no a la buena fe del acusado.
Bankman-Fried fue condenado por siete cargos relacionados con el uso indebido de fondos de clientes en FTX y Alameda Research, en uno de los mayores casos de fraude en el ámbito de las criptomonedas. Aunque mantiene su inocencia, la sentencia de 25 años refleja la gravedad de sus acciones y la percepción pública del daño causado. La actitud de Bankman-Fried, que insiste en su inocencia y en que no tuvo intención de defraudar, también influyó en la decisión del juez en la sentencia, quien consideró que no mostró arrepentimiento genuino.
A pesar de ello, la estrategia de presentar múltiples recursos legales mantiene el caso activo y evidencia la intención de Bankman-Fried de agotar todas las vías para reducir su condena o revertirla. La combinación de apelaciones y solicitudes de nuevo juicio es una táctica común en estos casos, y permite que los argumentos puedan ser utilizados en diferentes instancias, incluso si algunas no prosperan.
Para la industria de las criptomonedas, cualquier novedad en el caso de Bankman-Fried y FTX será de gran interés. La quiebra de FTX no solo implicó pérdidas de cientos de miles de millones de dólares, sino que también ha puesto en la mira a reguladores y legisladores en todo el mundo, impulsando una mayor regulación del sector. Si finalmente Bankman-Fried logra reducir su condena o revertir la sentencia, algunos podrían interpretarlo como una señal de que la justicia no está siendo lo suficientemente dura con los delitos en el ámbito cripto. Por el contrario, si las apelaciones fracasan, se consolidará la gravedad de las sanciones penales por fraude en criptomonedas y se enviará un mensaje de advertencia a otros actores del mercado.
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