
El valor de las reservas de Bitcoin de El Salvador ha disminuido significativamente, mientras que el diferencial de swaps de incumplimiento crediticio (CDS) ha alcanzado su nivel más alto en cinco meses, lo que genera preocupaciones sobre posibles obstáculos en los préstamos del FMI para el país. Según informes de Bloomberg, el valor de estas reservas ha caído desde su pico de aproximadamente 800 millones de dólares en octubre de 2025, en solo cuatro meses se ha reducido casi 300 millones de dólares.

(Fuente: Oficina de Bitcoin de El Salvador)
Según los datos más recientes de la Oficina de Bitcoin de El Salvador, las reservas de Bitcoin del país ascienden a 7,560 monedas, con un valor aproximado de 503.8 millones de dólares. Bloomberg reporta que el valor de estas reservas ha caído desde su pico de aproximadamente 800 millones de dólares en octubre de 2025, en solo cuatro meses se ha reducido en casi 300 millones de dólares. Bukele, un firme defensor del Bitcoin, ha insistido en comprar una moneda cada día. Sin embargo, esta estrategia aumenta la exposición del país a la volatilidad del mercado.
De 800 millones a 500 millones, la pérdida es de aproximadamente 37.5%. Para un país, una pérdida de 300 millones de dólares es catastrófica. El PIB anual de El Salvador es de aproximadamente 30,000 millones de dólares, por lo que 300 millones representan el 1% del PIB. Si estos fondos se hubieran destinado a educación, salud o infraestructura, podrían haber generado beneficios sociales sustanciales. Pero ahora, solo por apostar por Bitcoin, se han evaporado.
La estrategia de Bukele de comprar una moneda cada día fue vista como visionaria en un mercado alcista, pero en un mercado bajista se ha convertido en motivo de burla. Este método de compra periódica sin considerar costos (Dollar Cost Averaging) puede promediar costos a largo plazo, pero en el corto plazo consume recursos fiscales continuamente. Si Bitcoin sigue bajando, las pérdidas de El Salvador podrían ampliarse aún más. Peor aún, la rigidez de esta estrategia (compra diaria garantizada) limita la capacidad del gobierno para responder con flexibilidad, incluso si sabe que el mercado puede seguir cayendo.
Riesgo de mercado: Reserva reducida en 300 millones, si cae a 50,000 dólares, podría perder otro 100 millones
Riesgo fiscal: La compra diaria de monedas consume reservas en divisas, afectando la capacidad de pago
Riesgo político: El fracaso de Bukele en su apuesta puede socavar su posición política
En contraste, Bután vendió recientemente Bitcoin por valor de 22 millones de dólares. La estrategia muy diferente de El Salvador y Bután refleja conceptos de riesgo fundamentalmente distintos. El Bitcoin de Bután proviene de minería, y desde 2019, esta actividad ha generado más de 765 millones de dólares en ganancias. Sin embargo, la reducción a la mitad en 2024 elevó significativamente los costos de minería, reduciendo los márgenes de ganancia. Actualmente, Bután parece estar vendiendo parte de sus Bitcoin, mientras que El Salvador continúa priorizando la acumulación a largo plazo.
La creciente inversión de El Salvador en criptomonedas ha afectado su relación con el FMI. El gobierno continúa comprando Bitcoin, además de retrasar reformas en el sistema de pensiones, lo que complica los acuerdos con el FMI. El FMI expresa preocupación por el impacto potencial de Bitcoin en la estabilidad fiscal. Si el FMI suspende su apoyo, se debilitará uno de los pilares clave para la recuperación de la deuda soberana del país.
Según documentos oficiales del FMI, el organismo aprobó en febrero de 2025 un acuerdo de extensión de 40 meses por un monto de aproximadamente 1,4 mil millones de dólares. La primera revisión se completó en junio de 2025, con desembolsos por 231 millones de dólares. Sin embargo, debido a que el gobierno no ha publicado aún el análisis del sistema de pensiones, la segunda revisión, desde septiembre, ha quedado en suspenso. A pesar de las advertencias del FMI, El Salvador ha seguido aumentando sus reservas de Bitcoin.
La tercera revisión está prevista para marzo, y cada revisión está vinculada a desembolsos adicionales. Jared Lu, gestor de uno de los fondos de deuda de mercados emergentes en William Blair, comenta: “Creemos que la compra continua de Bitcoin presenta desafíos potenciales para la evaluación del FMI. Si el mecanismo de anclaje proporcionado por el FMI desaparece, la reacción del mercado será muy negativa”.
Al mismo tiempo, las preocupaciones en el mercado de bonos sobre las perspectivas fiscales de El Salvador aumentan. El precio de los swaps de incumplimiento crediticio (CDS) ha alcanzado su nivel más alto en cinco meses, reflejando una creciente inquietud de los inversores sobre la capacidad del país para pagar. Datos de Bloomberg muestran que El Salvador enfrentará pagos de bonos por 450 millones de dólares este año, y cerca de 700 millones de dólares en 2026.
El vencimiento de 450 millones de dólares representa una prueba enorme para El Salvador. Si el préstamo del FMI se congela por el problema de Bitcoin, el país tendrá que buscar fondos en otros canales: emitir nueva deuda (costosa en un contexto de CDS en alza), recortar gastos gubernamentales (posible causa de disturbios sociales), o vender Bitcoin en pérdidas (realizando pérdidas a precios bajos). Cualquiera sea la opción, será dolorosa.
La política de Bitcoin de El Salvador está en medio de negociaciones fiscales clave y conversaciones con el FMI. Los resultados de la próxima evaluación del FMI y los planes de pago de la deuda del país influirán significativamente en la confianza de los inversores y en la sostenibilidad de la deuda. Aunque las reservas han disminuido, El Salvador ha diversificado su portafolio. El mes pasado, ante la creciente tensión macroeconómica, compró 50 millones de dólares en oro, como activo de refugio.
La apuesta radical de Bukele de convertir Bitcoin en moneda de curso legal fue vista como un gran logro y un avance histórico para la industria cripto. Demostró que Bitcoin no solo es una herramienta de especulación, sino que puede formar parte del sistema monetario de un país. Sin embargo, cuando el precio de Bitcoin cayó de 126,000 a 66,000 dólares, se expusieron los riesgos de esta experiencia. Para los inversores minoristas, una pérdida del 50% es una pérdida personal, pero para el país, una pérdida de 300 millones de dólares afecta el bienestar de toda la población.
Si El Salvador termina incumpliendo su deuda o suspendiendo los préstamos del FMI debido a su política de Bitcoin, esto será un caso de fracaso del uso de Bitcoin como moneda nacional, lo que podría disuadir a otros países de seguir un camino similar. Pero si El Salvador supera esta crisis y el precio de Bitcoin se recupera, demostrando que la inversión fue exitosa a largo plazo, este experimento podría considerarse un éxito. Los próximos meses serán decisivos para la historia de este “país Bitcoin”.
Para la industria cripto, el caso de El Salvador ofrece una lección importante: apostar por Bitcoin requiere una alta tolerancia al riesgo y una visión a largo plazo. Para los países, usar fondos de los contribuyentes en inversiones de alto riesgo requiere extrema cautela. La estrategia radical de Bukele, aunque atrajo atención, aún debe ser evaluada en cuanto a su sostenibilidad y responsabilidad hacia los ciudadanos.
Artículos relacionados
Analista: La demanda institucional débil combinada con la presión de entrada en CEX, el mercado de Bitcoin enfrenta una doble presión de venta
Informe K33: Bitcoin entra en la fase final del mercado bajista similar a los mínimos de 2022, pero la recuperación no llegará rápidamente, aún se necesita paciencia.
El experto en criptomonedas predice el regreso del comercio minorista tras una subida de BTC de más del 50% este año
Ledn completa la primera emisión de ABS respaldada por Bitcoin, recaudando 188 millones de dólares
Avalon Labs oficialmente lanza la sección de gestión de activos SuperEarn
Una ballena depositó 8,58 millones de USDC en Lighter y ayer abrió una posición larga de BTC con apalancamiento de 20 veces