Mark Carney, primer ministro de Canadá, está organizando una alianza comercial que reuniría a la UE y el Acuerdo Integral y Progresista de Asociación Transpacífica (CPTPP) para contrarrestar la creciente influencia de la Administración Trump en los asuntos comerciales.
Las tácticas comerciales agresivas de la Administración Trump, que utilizan medidas proteccionistas como aranceles, enfrentan una oposición creciente por parte de potencias medias como Canadá.
Se informa que Mark Carney, primer ministro de Canadá, está tomando medidas para forjar una nueva alianza comercial que combine a toda la UE y a los 12 países del Acuerdo Integral y Progresista de Asociación Transpacífica, incluyendo Australia, Brunéi Darussalam, Canadá, Chile, Japón, Malasia, México, Nueva Zelanda, Perú y el Reino Unido.
La alianza busca crear una zona de comercio común basada en el principio de “reglas de origen”, permitiendo que bienes y componentes considerados con “nacionalidad económica” en la zona se comercien en un entorno de bajos aranceles en más de 40 países.

El objetivo de esta nueva organización sería actuar como un respaldo frente a la creciente influencia de los aranceles de la Administración Trump en la configuración del comercio global. Canadá ya ha sido objeto de estas medidas, con Trump amenazando (y aplicando) aranceles a varios bienes exportados desde Canadá a EE. UU.
Carney ha estado abriendo nuevas rutas comerciales con países distintos a EE. UU., recientemente firmando acuerdos con China y Catar en preparación para lo que el propio Carney llamó un “nuevo orden mundial”. Esto provocó una retórica agresiva por parte del presidente Trump, quien afirmó que China “devoraría a Canadá vivo”.
Aunque el desarrollo de esta alianza está en etapas iniciales, la iniciativa ha recibido apoyo de organizaciones comerciales clave, incluyendo la Cámara de Comercio e Industria Alemana (DIHK) y las Cámaras de Comercio Británicas. Esto podría ser útil para la construcción final del marco legal que permita esta iniciativa en el futuro, ya que estas organizaciones pueden tener una gran influencia sobre los legisladores.
Si finalmente se acuerda, la alianza abriría mercados conjuntos que servirían a miles de millones de personas, permitiendo potencialmente el flujo libre de billones de dólares en bienes y servicios a través de varios continentes.