Las últimas actas de la reunión de la Reserva Federal sacuden el mercado: no solo mencionan por primera vez de manera poco común que «si la inflación se mantiene por encima del objetivo del 2%, podría considerarse un aumento de tasas», sino que también muestran una división significativa dentro del comité respecto a la trayectoria de las tasas de interés.
(Resumen previo: ¿Cómo afectarán las estrategias contradictorias de la nueva presidenta de la Fed, Wharton, de «bajar tasas + reducir balance», a los mercados de acciones, bonos, dólares y criptomonedas?)
(Información adicional: JPMorgan recomienda vender bonos a 2 años: incluso con Wharton como presidenta, es difícil reducir mucho las tasas, mientras que Einhorn apuesta por «bajar aún más»)
Las actas de la reunión de la Reserva Federal de enero muestran que dentro del Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC) hay una división notable respecto a la futura dirección de las tasas de interés. Lo más destacado es que, por primera vez en las actas recientes, se menciona que «si la inflación se mantiene por encima del 2%», la Fed podría tomar medidas de aumento de tasas. Esta señal refuerza las expectativas del mercado de que, a corto plazo, la Fed mantendrá una postura de «esperar y ver», además de subrayar que combatir la inflación sigue siendo la prioridad principal de la institución.
La Fed, en su reunión del 27 y 28 de enero, decidió mantener el rango objetivo de la tasa de fondos federales en 3.50%–3.75%. Esta decisión contó con el apoyo de «casi todos» los participantes, solo dos funcionarios (el director Christopher Waller y Stephen Miran) votaron en contra, proponiendo una reducción adicional de 25 puntos básicos, principalmente por preocupaciones sobre una posible debilidad en el mercado laboral.
En cuanto a las perspectivas de inflación, la mayoría advirtió que el proceso para volver al objetivo del 2% podría ser más lento y desigual de lo esperado, y que el riesgo de que la inflación se mantenga por encima del objetivo «tiene una importancia significativa». Las actas señalan que actualmente la inflación está aproximadamente un punto porcentual por encima del objetivo, y aunque se espera que los efectos de los aranceles disminuyan a mediados de año, las presiones de costos y la resistencia de la demanda podrían hacer que el proceso de desinflación sea más desafiante.
El cambio más importante es que en las actas «varios participantes» expresaron su apoyo a incluir en la declaración posterior una formulación «bilateral», que refleje claramente que, si la inflación se mantiene por encima del objetivo, también sería apropiado subir las tasas (es decir, un aumento). Es la primera vez que un documento oficial menciona de manera más explícita la posibilidad de subir tasas, marcando un regreso de las posturas hawkish. En contraste, el expresidente Powell ha declarado en varias ocasiones que no considera subir tasas en el corto plazo, por lo que este giro en las actas ha despertado interés en los mercados.
Además, la reunión también abordó el impacto dual de la inteligencia artificial (IA): por un lado, el aumento de productividad asociado a la IA podría presionar a la baja la inflación; por otro, la sobrevaloración de activos, la concentración del mercado y la falta de transparencia en financiamiento privado representan riesgos potenciales para la estabilidad financiera.
Nick Timiraos, periodista considerado la «voz oficial» de la Fed en The Wall Street Journal, comentó tras la publicación de las actas que a veces lo más interesante es lo que no se dice.
Observó que: desde principios de año hasta diciembre, en cada reunión, los pronósticos del personal indicaban que la inflación volvería al 2% en 2027; en la reunión de diciembre, esa fecha se retrasó hasta 2028. Sin embargo, en las actas de enero, no se menciona ninguna fecha específica para que la inflación alcance ese nivel.
En su lugar, se emplean expresiones más vagas: en comparación con la previsión de diciembre, las perspectivas de inflación «son ligeramente más altas», y tras la desaparición de los efectos de los aranceles, se espera que la inflación vuelva a la «tendencia previa de desinflación». Timiraos enfatiza que la frase clave en las actas de diciembre, «y alcanzar el 2% en 2028», ha desaparecido por completo en las de enero. Este pequeño cambio se interpreta como una señal de que la confianza del personal de la Fed en que la inflación volverá al 2% en ese plazo se ha debilitado, apoyando la postura de que no hay prisa por reducir las tasas en el corto plazo.
Una nota más sobre las actas de la Fed: a veces lo que no dicen es lo más interesante.
El año pasado, en cada reunión hasta diciembre, el pronóstico del personal indicaba que la inflación volvería al 2% en 2027. En diciembre, esa previsión se retrasó hasta 2028.
Pero en las actas de enero… https://t.co/PAlnUkQRpf pic.twitter.com/5nXU879WqI
— Nick Timiraos (@NickTimiraos) 19 de febrero de 2026
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