28 de febrero, según informó The New York Times, un funcionario estadounidense reveló que las operaciones militares actuales contra Irán se dirigen principalmente a sus instituciones militares y instalaciones relacionadas, y no a infraestructuras civiles o objetivos políticos.
El funcionario indicó que esta acción busca debilitar la capacidad militar de Irán, especialmente en un contexto de tensiones persistentes en la región, enfocándose en amenazas potenciales. Analistas señalan que esta declaración envía una señal de que Estados Unidos intenta controlar la escalada en sus operaciones militares, aunque la situación aún presenta incertidumbre.
Además, según Al-Arabiya, un funcionario estadounidense afirmó que Irán probablemente atacará bases militares estadounidenses y embajadas en la región.
Si las acciones continúan o se amplían, podrían tener efectos en cadena en los precios internacionales del petróleo, en los mercados bursátiles globales y en los activos de refugio.