Las últimas sanciones impuestas por la administración Trump al petróleo iraní pueden estimular a los operadores a responder intensificando las transferencias de barco a barco o cerrando las señales de geolocalización durante un período de tiempo más largo. Según los participantes del mercado, la prohibición ha aumentado las barreras para tratar de entregar barriles de petróleo iraní a los clientes. Estados Unidos impuso el lunes sanciones a 13 barcos, así como a otras entidades e individuos, en un esfuerzo por renovar lo que llama una estrategia de máxima presión sobre Irán. Fuentes del mercado dijeron que es probable que aumenten las transferencias de barco a barco, y que la fuente de petróleo crudo puede oscurecerse aún más. Entre los buques atacados el lunes se encontraban dos buques de transporte de crudo ultra grandes que acababan de transbordar un cargamento frente a la costa de Malasia, según datos de Kpler y S&P. El petrolero Amak, de 23 años de antigüedad, transfirió 2 millones de barriles de crudo iraní al Ayden, que fue construido en 2008. Los datos de seguimiento de los medios extranjeros muestran que un petrolero súper grande “Lydia II” construido en 2009 dio una señal para navegar en las aguas cerca de Malasia el 22 de enero, luego desapareció y no reapareció hasta el 20 de febrero.