El Banco Central de Argentina permite a los bancos privados ofrecer servicios de comercio y custodia de criptomonedas, lo que marca un cambio importante en la regulación financiera del país. La nueva política tiene como objetivo incorporar la economía criptográfica clandestina bajo supervisión oficial, aumentar la transparencia y los impuestos, y al mismo tiempo crear nuevas fuentes de ingreso para los bancos tradicionales. Los clientes podrán realizar transacciones legales en un entorno regulado, reduciendo la dependencia de canales privados, lo que también representa un reconocimiento oficial del mercado de criptomonedas en un contexto de alta inflación.