¿Las máquinas de Bitcoin ATM se convierten en un centro de estafas? En 2025, se robarán 333 millones de dólares, y las regulaciones en EE. UU. están a punto de tomar medidas contundentes
El cajero automático de Bitcoin (ATM) está generando una grave crisis regulatoria en Estados Unidos. Los últimos datos de la Oficina Federal de Investigaciones muestran que en 2025, las estafas realizadas a través de ATMs de Bitcoin han causado pérdidas millonarias a los estadounidenses por más de 3.330 millones de dólares, y el número de casos presenta una tendencia “clara y en constante aumento”.
Lo preocupante es que los adultos mayores de más de 60 años se han convertido en el grupo principal de víctimas, siendo frecuentemente inducidos por estafas de soporte técnico falso o funcionarios gubernamentales para depositar efectivo en estos dispositivos. Frente a este riesgo sistémico, los reguladores estatales y federales en EE. UU. están pasando de emitir advertencias a impulsar leyes restrictivas estrictas, incluyendo límites diarios en las transacciones e incluso consideraciones para prohibir estos dispositivos, lo que podría cambiar radicalmente la situación de los Bitcoin ATMs, que proliferan en estaciones de servicio y tiendas de conveniencia.
Canal de efectivo descontrolado: ¿Por qué los ATMs de Bitcoin se han convertido en caldo de cultivo para estafas?
En estaciones de servicio, tiendas de conveniencia y centros comerciales en EE. UU., una nueva tecnología financiera se está extendiendo silenciosamente: los ATMs de Bitcoin. A diferencia de los cajeros tradicionales que permiten retirar o depositar efectivo, estos dispositivos permiten a los usuarios insertar billetes directamente y convertirlos en criptomonedas como Bitcoin, enviándolos a cualquier billetera digital. En todo el país, hay entre 31,000 y 45,000 de estos dispositivos, cuya conveniencia fue pensada para reducir la barrera de acceso a las criptomonedas, pero que ahora han abierto un camino “de menor resistencia” para los estafadores.
El núcleo del problema radica en la irreversibilidad de las transacciones en criptomonedas. Cuando una víctima es inducida por un estafador a depositar efectivo en un ATM de Bitcoin, la máquina convierte inmediatamente el efectivo en Bitcoin y lo envía a una dirección controlada por el estafador. Una vez confirmada la transacción en la cadena de bloques, los fondos desaparecen como si se hubieran lanzado al agua, sin posibilidad de cancelación o recuperación como en una transferencia bancaria. Esta característica evita los mecanismos tradicionales de resolución de disputas y protección de reembolsos, haciendo que los ATMs de Bitcoin sean herramientas ideales para actividades fraudulentas.
Las cifras de la Red de Ejecución de Delitos Financieros de EE. UU. muestran que los reportes de fraude relacionados con ATMs de Bitcoin casi se han duplicado en los últimos años. Los esquemas de estafa suelen estar cuidadosamente diseñados: las víctimas reciben llamadas de supuestos “soportes técnicos de Microsoft”, “la Oficina de Seguridad Social” o “el IRS”, informándoles que su identidad ha sido robada, que enfrentan problemas legales o que su computadora presenta riesgos de seguridad. Tras generar pánico, los estafadores guían a las víctimas a acudir a un ATM cercano para hacer un depósito en efectivo, bajo el pretexto de “proteger sus fondos”, “pagar multas” o “establecer una cuenta segura”. En todo este proceso, la presencia física del dispositivo y la forma en que se realiza la transacción en efectivo suelen dar a las víctimas, especialmente a los mayores con poca familiaridad tecnológica, una sensación distorsionada de “realidad” y “urgencia”, lo que relaja su vigilancia.
Datos clave sobre las estafas con ATMs de Bitcoin en EE. UU. en 2025
Monto total involucrado: más de 3,33 mil millones de dólares
Número de casos: más de 12,000 denuncias entre enero y noviembre de 2025
Características de las víctimas: los mayores de 60 años representan una “parte significativa” de las pérdidas, con una edad mediana de 71 años en Washington D.C.
Escala de dispositivos: entre 31,000 y 45,000 ATMs de Bitcoin en todo el país
Tendencia interanual: casi se duplica la cantidad de reportes de fraude respecto al año anterior
La trampa para la tercera edad: ¿Por qué los ancianos son el objetivo principal?
Los datos revelan una realidad dolorosa: en la ola de estafas con ATMs de Bitcoin, los adultos mayores soportan pérdidas desproporcionadas. La Oficina Federal de Investigaciones señala claramente que las personas mayores de 60 años representan una parte significativa de las pérdidas. En la demanda contra el operador Athena Bitcoin en Washington D.C., incluso se indica que la edad mediana de las víctimas locales alcanza los 71 años.
Detrás de este fenómeno hay múltiples factores. Primero, los mayores suelen tener un conocimiento limitado sobre las tecnologías emergentes de criptomonedas y sus riesgos potenciales, aunque están conscientes de la existencia de Bitcoin como un activo novedoso. Los estafadores aprovechan esta brecha informativa y la brecha generacional en tecnología, fingiendo ser autoridades (gobierno, bancos, empresas tecnológicas reconocidas) para generar confianza. Amy Nofziger, directora de apoyo a víctimas de fraudes en la Asociación de Retirados de EE. UU., afirma: “Requerir el uso de criptomonedas ya se ha convertido en la opción número uno para los criminales, y eso es un problema enorme”.
En segundo lugar, los estafadores explotan la preocupación generalizada de los mayores por su situación financiera y su respeto por las autoridades legales. Frases comunes como “su número de seguro social ha sido comprometido y se usa para lavar dinero”, o “debe pagar multas o resolver un problema legal de inmediato”, generan ansiedad en los ancianos, quienes en situaciones de alta presión pierden juicio y siguen las instrucciones sin cuestionar.
Por último, la visibilidad física y la sencillez de operación de los ATMs de Bitcoin reducen la barrera para cometer delitos. Los estafadores no necesitan guiar a las víctimas en la creación de billeteras en línea o en el registro en exchanges; basta con que encuentren una máquina visible en la calle y depositen efectivo. Este modo de “contacto presencial y desaparición en línea” dificulta mucho el rastreo de fondos y la captura de los delincuentes. Agencias como el Departamento de Protección Financiera y Innovación de California ya han reforzado la educación pública, advirtiendo claramente: “Ninguna organización legítima te pedirá que hagas un depósito en un ATM de criptomonedas para resolver un problema o proteger tus fondos. Si alguien te pide eso, es una estafa”.
De advertencias a prohibiciones: el endurecimiento regulatorio global y la crisis del sector
Frente a la creciente ola de fraudes, las autoridades regulatorias están cambiando radicalmente su postura —pasando de una educación suave para los consumidores a una intervención legislativa contundente. Cada vez más legisladores consideran que las advertencias no son suficientes para proteger al público y que es necesario imponer restricciones estructurales a la red de ATMs de Bitcoin, considerándola un riesgo sistémico que debe ser gestionado, no solo un problema de educación del usuario.
A nivel estatal y local, la regulación ya está en marcha. Hasta ahora, al menos 17 estados en EE. UU. han aprobado leyes específicas para los ATMs de criptomonedas. Estas regulaciones suelen incluir límites diarios en las transacciones, requisitos para que los dispositivos exhiban claramente las tarifas elevadas y advertencias sobre riesgos de fraude. Algunas ciudades incluso están promoviendo prohibiciones totales de instalación de ATMs de Bitcoin. En el ámbito internacional, países como Australia también han introducido leyes que establecen límites diarios y restricciones en la expansión de estos dispositivos.
Los operadores enfrentan una enorme presión de cumplimiento y posibles demandas. En septiembre de 2025, la fiscalía de Washington D.C. demandó a uno de los principales proveedores de ATMs de Bitcoin en EE. UU., Athena Bitcoin, acusándolo de “cobrar decenas de miles de dólares en tarifas no divulgadas a víctimas de fraude”, y afirmó que en el 93% de las transacciones en sus dispositivos se trataba de fraudes completos. Aunque Athena Bitcoin negó rotundamente estas acusaciones, asegurando que implementan instrucciones claras, advertencias visibles y medidas de educación para prevenir fraudes, y que “al igual que los bancos no se hacen responsables por transferencias voluntarias entre usuarios”, esta demanda marca un paso hacia un entorno regulatorio mucho más estricto.
Los analistas del sector consideran que límites de transacción obligatorios y requisitos de transparencia son pasos clave para frenar las estafas con ATMs de Bitcoin y proteger a los grupos vulnerables. En el futuro, los operadores probablemente tendrán que invertir en monitoreo en tiempo real, verificación de identidad y reportes más estrictos, lo que sin duda reducirá sus márgenes de ganancia y podría provocar una reestructuración del sector.
El camino por delante: equilibrar conveniencia y seguridad
El objetivo original de los ATMs de Bitcoin era ofrecer una vía rápida para convertir moneda fiduciaria en criptomonedas, promoviendo la adopción y la inclusión financiera en zonas con acceso limitado a servicios bancarios. Sin embargo, cuando esta innovación se usa masivamente para delitos, su legitimidad se ve seriamente cuestionada.
De cara al futuro, la supervivencia del sector dependerá de cómo logre equilibrar la conveniencia, la innovación, la protección del consumidor y la seguridad financiera. Podrían implementarse procedimientos más estrictos de verificación de identidad (como presentar documentos antes de la transacción y esperar un período de enfriamiento), límites de transacción predeterminados más bajos, y sistemas de bloqueo en tiempo real en colaboración con las autoridades. Los operadores deben demostrar que no solo son proveedores tecnológicos, sino guardianes responsables de las finanzas.
Por otro lado, la educación pública debe seguir profundizándose. Es fundamental que todas las edades, especialmente los mayores, entiendan que “pedir transferencias en criptomonedas es una señal de estafa”. La regulación puede eliminar a operadores no conformes, pero una red de ATMs más transparente, segura y responsable puede emerger bajo reglas estrictas, sirviendo realmente a su propósito original: ofrecer acceso seguro y conveniente a activos digitales, y no ser cómplices de fraudes. Esta batalla regulatoria en curso no solo determinará el destino de un sector específico, sino que también es una lección clave sobre cómo gestionar riesgos y proteger a los grupos vulnerables en la integración de las criptomonedas en el sistema financiero mainstream.
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¿Las máquinas de Bitcoin ATM se convierten en un centro de estafas? En 2025, se robarán 333 millones de dólares, y las regulaciones en EE. UU. están a punto de tomar medidas contundentes
El cajero automático de Bitcoin (ATM) está generando una grave crisis regulatoria en Estados Unidos. Los últimos datos de la Oficina Federal de Investigaciones muestran que en 2025, las estafas realizadas a través de ATMs de Bitcoin han causado pérdidas millonarias a los estadounidenses por más de 3.330 millones de dólares, y el número de casos presenta una tendencia “clara y en constante aumento”.
Lo preocupante es que los adultos mayores de más de 60 años se han convertido en el grupo principal de víctimas, siendo frecuentemente inducidos por estafas de soporte técnico falso o funcionarios gubernamentales para depositar efectivo en estos dispositivos. Frente a este riesgo sistémico, los reguladores estatales y federales en EE. UU. están pasando de emitir advertencias a impulsar leyes restrictivas estrictas, incluyendo límites diarios en las transacciones e incluso consideraciones para prohibir estos dispositivos, lo que podría cambiar radicalmente la situación de los Bitcoin ATMs, que proliferan en estaciones de servicio y tiendas de conveniencia.
Canal de efectivo descontrolado: ¿Por qué los ATMs de Bitcoin se han convertido en caldo de cultivo para estafas?
En estaciones de servicio, tiendas de conveniencia y centros comerciales en EE. UU., una nueva tecnología financiera se está extendiendo silenciosamente: los ATMs de Bitcoin. A diferencia de los cajeros tradicionales que permiten retirar o depositar efectivo, estos dispositivos permiten a los usuarios insertar billetes directamente y convertirlos en criptomonedas como Bitcoin, enviándolos a cualquier billetera digital. En todo el país, hay entre 31,000 y 45,000 de estos dispositivos, cuya conveniencia fue pensada para reducir la barrera de acceso a las criptomonedas, pero que ahora han abierto un camino “de menor resistencia” para los estafadores.
El núcleo del problema radica en la irreversibilidad de las transacciones en criptomonedas. Cuando una víctima es inducida por un estafador a depositar efectivo en un ATM de Bitcoin, la máquina convierte inmediatamente el efectivo en Bitcoin y lo envía a una dirección controlada por el estafador. Una vez confirmada la transacción en la cadena de bloques, los fondos desaparecen como si se hubieran lanzado al agua, sin posibilidad de cancelación o recuperación como en una transferencia bancaria. Esta característica evita los mecanismos tradicionales de resolución de disputas y protección de reembolsos, haciendo que los ATMs de Bitcoin sean herramientas ideales para actividades fraudulentas.
Las cifras de la Red de Ejecución de Delitos Financieros de EE. UU. muestran que los reportes de fraude relacionados con ATMs de Bitcoin casi se han duplicado en los últimos años. Los esquemas de estafa suelen estar cuidadosamente diseñados: las víctimas reciben llamadas de supuestos “soportes técnicos de Microsoft”, “la Oficina de Seguridad Social” o “el IRS”, informándoles que su identidad ha sido robada, que enfrentan problemas legales o que su computadora presenta riesgos de seguridad. Tras generar pánico, los estafadores guían a las víctimas a acudir a un ATM cercano para hacer un depósito en efectivo, bajo el pretexto de “proteger sus fondos”, “pagar multas” o “establecer una cuenta segura”. En todo este proceso, la presencia física del dispositivo y la forma en que se realiza la transacción en efectivo suelen dar a las víctimas, especialmente a los mayores con poca familiaridad tecnológica, una sensación distorsionada de “realidad” y “urgencia”, lo que relaja su vigilancia.
Datos clave sobre las estafas con ATMs de Bitcoin en EE. UU. en 2025
La trampa para la tercera edad: ¿Por qué los ancianos son el objetivo principal?
Los datos revelan una realidad dolorosa: en la ola de estafas con ATMs de Bitcoin, los adultos mayores soportan pérdidas desproporcionadas. La Oficina Federal de Investigaciones señala claramente que las personas mayores de 60 años representan una parte significativa de las pérdidas. En la demanda contra el operador Athena Bitcoin en Washington D.C., incluso se indica que la edad mediana de las víctimas locales alcanza los 71 años.
Detrás de este fenómeno hay múltiples factores. Primero, los mayores suelen tener un conocimiento limitado sobre las tecnologías emergentes de criptomonedas y sus riesgos potenciales, aunque están conscientes de la existencia de Bitcoin como un activo novedoso. Los estafadores aprovechan esta brecha informativa y la brecha generacional en tecnología, fingiendo ser autoridades (gobierno, bancos, empresas tecnológicas reconocidas) para generar confianza. Amy Nofziger, directora de apoyo a víctimas de fraudes en la Asociación de Retirados de EE. UU., afirma: “Requerir el uso de criptomonedas ya se ha convertido en la opción número uno para los criminales, y eso es un problema enorme”.
En segundo lugar, los estafadores explotan la preocupación generalizada de los mayores por su situación financiera y su respeto por las autoridades legales. Frases comunes como “su número de seguro social ha sido comprometido y se usa para lavar dinero”, o “debe pagar multas o resolver un problema legal de inmediato”, generan ansiedad en los ancianos, quienes en situaciones de alta presión pierden juicio y siguen las instrucciones sin cuestionar.
Por último, la visibilidad física y la sencillez de operación de los ATMs de Bitcoin reducen la barrera para cometer delitos. Los estafadores no necesitan guiar a las víctimas en la creación de billeteras en línea o en el registro en exchanges; basta con que encuentren una máquina visible en la calle y depositen efectivo. Este modo de “contacto presencial y desaparición en línea” dificulta mucho el rastreo de fondos y la captura de los delincuentes. Agencias como el Departamento de Protección Financiera y Innovación de California ya han reforzado la educación pública, advirtiendo claramente: “Ninguna organización legítima te pedirá que hagas un depósito en un ATM de criptomonedas para resolver un problema o proteger tus fondos. Si alguien te pide eso, es una estafa”.
De advertencias a prohibiciones: el endurecimiento regulatorio global y la crisis del sector
Frente a la creciente ola de fraudes, las autoridades regulatorias están cambiando radicalmente su postura —pasando de una educación suave para los consumidores a una intervención legislativa contundente. Cada vez más legisladores consideran que las advertencias no son suficientes para proteger al público y que es necesario imponer restricciones estructurales a la red de ATMs de Bitcoin, considerándola un riesgo sistémico que debe ser gestionado, no solo un problema de educación del usuario.
A nivel estatal y local, la regulación ya está en marcha. Hasta ahora, al menos 17 estados en EE. UU. han aprobado leyes específicas para los ATMs de criptomonedas. Estas regulaciones suelen incluir límites diarios en las transacciones, requisitos para que los dispositivos exhiban claramente las tarifas elevadas y advertencias sobre riesgos de fraude. Algunas ciudades incluso están promoviendo prohibiciones totales de instalación de ATMs de Bitcoin. En el ámbito internacional, países como Australia también han introducido leyes que establecen límites diarios y restricciones en la expansión de estos dispositivos.
Los operadores enfrentan una enorme presión de cumplimiento y posibles demandas. En septiembre de 2025, la fiscalía de Washington D.C. demandó a uno de los principales proveedores de ATMs de Bitcoin en EE. UU., Athena Bitcoin, acusándolo de “cobrar decenas de miles de dólares en tarifas no divulgadas a víctimas de fraude”, y afirmó que en el 93% de las transacciones en sus dispositivos se trataba de fraudes completos. Aunque Athena Bitcoin negó rotundamente estas acusaciones, asegurando que implementan instrucciones claras, advertencias visibles y medidas de educación para prevenir fraudes, y que “al igual que los bancos no se hacen responsables por transferencias voluntarias entre usuarios”, esta demanda marca un paso hacia un entorno regulatorio mucho más estricto.
Los analistas del sector consideran que límites de transacción obligatorios y requisitos de transparencia son pasos clave para frenar las estafas con ATMs de Bitcoin y proteger a los grupos vulnerables. En el futuro, los operadores probablemente tendrán que invertir en monitoreo en tiempo real, verificación de identidad y reportes más estrictos, lo que sin duda reducirá sus márgenes de ganancia y podría provocar una reestructuración del sector.
El camino por delante: equilibrar conveniencia y seguridad
El objetivo original de los ATMs de Bitcoin era ofrecer una vía rápida para convertir moneda fiduciaria en criptomonedas, promoviendo la adopción y la inclusión financiera en zonas con acceso limitado a servicios bancarios. Sin embargo, cuando esta innovación se usa masivamente para delitos, su legitimidad se ve seriamente cuestionada.
De cara al futuro, la supervivencia del sector dependerá de cómo logre equilibrar la conveniencia, la innovación, la protección del consumidor y la seguridad financiera. Podrían implementarse procedimientos más estrictos de verificación de identidad (como presentar documentos antes de la transacción y esperar un período de enfriamiento), límites de transacción predeterminados más bajos, y sistemas de bloqueo en tiempo real en colaboración con las autoridades. Los operadores deben demostrar que no solo son proveedores tecnológicos, sino guardianes responsables de las finanzas.
Por otro lado, la educación pública debe seguir profundizándose. Es fundamental que todas las edades, especialmente los mayores, entiendan que “pedir transferencias en criptomonedas es una señal de estafa”. La regulación puede eliminar a operadores no conformes, pero una red de ATMs más transparente, segura y responsable puede emerger bajo reglas estrictas, sirviendo realmente a su propósito original: ofrecer acceso seguro y conveniente a activos digitales, y no ser cómplices de fraudes. Esta batalla regulatoria en curso no solo determinará el destino de un sector específico, sino que también es una lección clave sobre cómo gestionar riesgos y proteger a los grupos vulnerables en la integración de las criptomonedas en el sistema financiero mainstream.