La profecía misteriosa se repite: el operador de 4chan, que predijo con precisión el pico de octubre, afirma con audacia que Bitcoin alcanzará los 250,000 dólares en 2026
Recientemente, un trader anónimo de 4chan que predijo con precisión en diciembre de 2023 que Bitcoin alcanzaría su pico cíclico el 6 de octubre de 2025, ha vuelto a pronosticar una predicción aún más audaz: que Bitcoin subirá hasta 250,000 dólares en 2026. Esta predicción llega en un momento sumamente delicado: múltiples indicadores técnicos a corto plazo y datos en cadena muestran una tendencia bajista, y el sentimiento del mercado se ha vuelto cauteloso. Esta predicción no solo desafía el consenso pesimista a corto plazo, sino que también reaviva el debate central sobre si el súper ciclo a largo plazo de Bitcoin sigue siendo válido. Este enfrentamiento entre “profecía y datos” vuelve a poner de manifiesto la profunda contradicción entre la narrativa a largo plazo y la volatilidad a corto plazo en el mercado de Bitcoin.
Repaso a la profecía divina: ¿Por qué el modelo de ciclos temporales puede “cronometrar” con precisión?
En el mundo de las criptomonedas, las predicciones de precios son como castillos de arena en la orilla: la mayoría de las huellas se borran rápidamente por las olas del mercado. Sin embargo, algunas predicciones que resisten la prueba del tiempo se convierten en leyendas. La primera predicción de este trader anónimo de 4chan es precisamente uno de esos casos raros. Retrocediendo a diciembre de 2023, cuando Bitcoin se recuperaba lentamente desde el valle de la última fase bajista, el foco del mercado era muy diverso. Este anónimo no se centró en un precio específico, sino que propuso un “modelo de ciclos temporales” basado puramente en simetrías históricas.
La lógica central del modelo es simple y audaz: observa que en la historia de Bitcoin existe un ritmo aproximado — desde el mínimo de un mercado bajista hasta el pico del ciclo, aproximadamente 1,064 días, seguido de una caída de unos 364 días. Basándose en esto, calcula que el próximo máximo histórico será el 6 de octubre de 2025. La evolución posterior del mercado dio un peso sorprendente a esta predicción: en octubre de 2025, Bitcoin efectivamente alcanzó su pico en ese momento, y días después inició una caída brutal. La precisión casi “cronométrica” de esta predicción hizo que una publicación anónima en línea destacara entre el ruido, siendo considerada una “profecía”.
Es precisamente esta “hazaña” indiscutible la que ha envuelto su predicción más reciente de 25 millones de dólares en un halo de credibilidad. En su análisis más reciente, el trader sostiene que la estructura general del mercado no se ha visto destruida por esta corrección. La caída actual sería una “reajuste” previa a una nueva fase de expansión, y 2026 sería la ventana para el próximo pico de precios. Amplió su marco de predicción de “tiempo” a “tiempo y precio”, manteniendo su firme creencia en la cadencia de los ciclos históricos. Este enfoque basado en patrones históricos contrasta claramente con el análisis técnico que depende de datos inmediatos, y es precisamente esa discrepancia la que genera controversia en un mercado débil.
La dura realidad: ¿Por qué los datos actuales del mercado encienden “luces amarillas”?
Si solo se escucha a este predicador anónimo, uno podría prepararse para una nueva y feroz tendencia alcista. Pero al mirar los datos reales del mercado en este momento, la sensación es de un frío inquietante. Múltiples indicadores a corto plazo se han encendido en “luces amarillas” simultáneamente, dibujando un escenario cauteloso que contrasta con la afirmación de 25 millones de dólares.
Primero, desde la perspectiva del sentimiento y el impulso, el Índice Compuesto del Mercado de Bitcoin (BCMI) ha retrocedido desde niveles altos. Históricamente, posiciones similares suelen indicar fases tardías del ciclo. Además, tras el pico de octubre, el precio de Bitcoin ha intentado varias veces recuperar niveles psicológicos clave sin éxito, mostrando una pérdida significativa de fuerza compradora y un cambio en el sentimiento del mercado, que pasa de la avaricia a la espera o incluso al miedo.
En segundo lugar, las señales en cadena son aún más directas. El indicador de actividad de nuevos compradores netos — que mide la velocidad de entrada de “sangre fresca” en el mercado — ha desacelerado notablemente desde los picos iniciales de 2025. La historia muestra que fenómenos similares de desaceleración en la demanda preceden claramente a los picos de mercado en 2017 y 2021, siendo señales de que el flujo de fondos se ha debilitado y que la dinámica del mercado está cambiando.
Por último, desde la perspectiva del análisis técnico, los gráficos tampoco son optimistas. La cotización se mantiene por debajo de niveles clave de resistencia, y varios indicadores de impulso muestran debilitamiento, formando patrones típicamente bajistas. En conjunto, estos signos a corto plazo sugieren que el mercado está en un punto vulnerable, en una fase de transición de subida a bajada, donde la cautela y la protección son la estrategia principal. Es por ello que la predicción optimista del anónimo suena “desentonada” y poco oportuna para los analistas profesionales.
Análisis profundo de las señales del mercado: ¿Qué argumentos tienen los alcistas y bajistas?
El mercado actual se encuentra en una encrucijada donde las perspectivas alcistas y bajistas se enfrentan con intensidad. Desde el punto de vista del sentimiento y el impulso, los bajistas señalan que el BCMI ha retrocedido desde niveles altos, lo que suele indicar que el ciclo está en su fase final y que el precio no puede recuperar con eficacia las resistencias psicológicas. Por otro lado, los optimistas o teóricos del ciclo argumentan que, en la historia, las fases de mayor impulso alcista comienzan cuando prevalece la duda generalizada, no cuando todo el mundo está optimista.
En cuanto a la demanda en cadena, las señales bajistas muestran que la actividad de nuevos compradores netos ha disminuido desde los picos de principios de 2025, reflejando una entrada de capital más débil. Sin embargo, los defensores del escenario alcista interpretan esto como una “reajuste” en la demanda durante la fase de maduración del ciclo, preparando el terreno para una “subida parabólica” futura, en la que se limpien las posiciones de los que entraron tarde y se acumule energía para la siguiente fase.
Desde el punto de vista técnico, los gráficos a corto plazo muestran patrones bajistas que aumentan el riesgo de caída. Pero los partidarios de los ciclos largos advierten que no hay que dejarse engañar por las formas temporales, y que la estructura a largo plazo sigue intacta. La historia muestra que en cada ciclo alcista, las caídas profundas de meses de duración son casi “normales” y sirven para fortalecer la base para la siguiente subida.
En el plano macro, el interés especulativo a corto plazo ha disminuido claramente, y el mercado carece de nuevos catalizadores. Pero no se puede ignorar que los factores positivos a largo plazo siguen presentes: la reducción programada en la emisión de Bitcoin tras cada halving, y la integración de infraestructura institucional como ETF de Bitcoin en EE. UU., que allanan el camino para una mayor entrada de capital en el futuro, incluso si en el presente la actividad es más escasa. La predicción del anónimo en esencia refleja una valoración a largo plazo basada en estos efectos de red y en la madurez de la infraestructura financiera.
La historia también ofrece ejemplos alentadores: en cada ciclo, las caídas de meses sirvieron para limpiar a los inversores menos comprometidos y preparar la base para la siguiente fase de crecimiento. La visión pesimista actual, desde la perspectiva de los teóricos del ciclo, sería solo una “pausa saludable” en el proceso. Cuando el mercado se enfoca en las preocupaciones inmediatas, estos analistas miran más allá, hacia horizontes más amplios escritos por estas fuerzas fundamentales.
La amenaza cuántica: un riesgo a largo plazo que los predictores de mercado ignoran
Mientras se discuten los ciclos de precios, una amenaza potencial que podría cambiar las reglas del juego en las criptomonedas se acerca silenciosamente: la computación cuántica. Aunque en las predicciones del anónimo no se incluye esta variable, sin duda representa la “daga de Damocles” que pende sobre todo el ecosistema cripto. La computación cuántica teórica podría romper los algoritmos criptográficos que protegen Bitcoin, Ethereum y otros activos, en particular la criptografía de curvas elípticas (ECC). Una vez que una computadora cuántica práctica exista, la seguridad criptográfica actual podría ser vulnerada en un instante.
Este riesgo ha pasado de la teoría a la práctica en etapas iniciales. La academia y la industria están activamente buscando soluciones. Por ejemplo, Ethereum ya ha incluido en su hoja de ruta la adopción de criptografía post-cuántica, probando algoritmos resistentes en redes de prueba. Solana y otros proyectos están desarrollando firmas post-cuánticas y experimentando con ellas en testnets. Algunas cadenas emergentes, como Aptos, han propuesto mejoras en la capa de cuentas para soportar firmas resistentes a la computación cuántica.
Para Bitcoin, la actualización es especialmente compleja. La gobernanza descentralizada y la resistencia a cambios rápidos hacen que cualquier modificación importante pueda tardar años (se estima entre 5 y 10 años) y sea difícil de consensuar. Además, muchas de las direcciones antiguas, incluyendo las que podrían pertenecer a Satoshi Nakamoto (unos 1.7 millones de BTC), ya han expuesto sus claves públicas, lo que las hace vulnerables a ataques cuánticos. Incluso si se logra una actualización, la gestión de estos “monedas zombis” sin propietario sería un dilema ético y técnico de gran envergadura.
Por tanto, la predicción de este trader de 4chan sobre un mercado alcista en 2026 no solo depende de los ciclos económicos y la adopción, sino que también asume implícitamente que la seguridad fundamental de las criptomonedas se mantendrá firme en la carrera contra la computación cuántica. El avance en esta “guerra cuántica” será un factor que podría tener un impacto mucho mayor que las fluctuaciones de precios a corto plazo, y determinará en última instancia la supervivencia del ecosistema.
Reflexiones y acciones: ¿cómo deben actuar los inversores ante esta disputa de predicciones?
El enfrentamiento entre la predicción anónima y los datos fríos plantea una cuestión fundamental para cada participante del mercado: ¿en qué confiar? Esta controversia revela uno de los dilemas clásicos en la inversión en Bitcoin y en criptomonedas, y ofrece diferentes lecciones para distintos perfiles de inversores.
Para los creyentes a largo plazo y los traders cíclicos, la principal enseñanza es reafirmar la importancia del “long-termismo”. La historia de Bitcoin está marcada por ciclos que no son simples repeticiones, sino que evolucionan con fuerzas cambiantes. Los traders que tienen éxito en ciclos suelen aprovechar las fases de “reajuste” y no perseguir el FOMO en los picos. La actual divergencia y pesimismo pueden ser una oportunidad para consolidar posiciones o prepararse para la próxima fase de crecimiento.
Para los inversores prudentes y que priorizan la gestión del riesgo, este momento es ideal para revisar sus estrategias y ajustar sus posiciones. La evidencia de indicadores a corto plazo en rojo indica que el riesgo de caída es real. La prudencia aconseja evitar apalancamientos excesivos y estar preparados para posibles correcciones adicionales. Considerar estas predicciones como escenarios posibles, no como certezas, ayuda a mantener el control del riesgo.
En definitiva, este episodio vuelve a demostrar la singularidad del mercado de Bitcoin: nunca hay una sola historia. La volatilidad a corto plazo, la narrativa a largo plazo, la evolución técnica y los riesgos macro como la computación cuántica se entrelazan en un complejo mosaico que impulsa los precios. La valentía del predicador anónimo radica en intentar trazar una de las narrativas más ambiciosas. Como inversores, la estrategia más sensata puede ser escuchar esas historias lejanas, pero también mantener los pies en la tierra, reconociendo los obstáculos en el camino, y encontrar nuestro propio ritmo en esta sinfonía de múltiples voces. Después de todo, en el mundo de Bitcoin, lo único constante es el cambio mismo y la inagotable imaginación de quienes sueñan con la próxima cima.
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La profecía misteriosa se repite: el operador de 4chan, que predijo con precisión el pico de octubre, afirma con audacia que Bitcoin alcanzará los 250,000 dólares en 2026
Recientemente, un trader anónimo de 4chan que predijo con precisión en diciembre de 2023 que Bitcoin alcanzaría su pico cíclico el 6 de octubre de 2025, ha vuelto a pronosticar una predicción aún más audaz: que Bitcoin subirá hasta 250,000 dólares en 2026. Esta predicción llega en un momento sumamente delicado: múltiples indicadores técnicos a corto plazo y datos en cadena muestran una tendencia bajista, y el sentimiento del mercado se ha vuelto cauteloso. Esta predicción no solo desafía el consenso pesimista a corto plazo, sino que también reaviva el debate central sobre si el súper ciclo a largo plazo de Bitcoin sigue siendo válido. Este enfrentamiento entre “profecía y datos” vuelve a poner de manifiesto la profunda contradicción entre la narrativa a largo plazo y la volatilidad a corto plazo en el mercado de Bitcoin.
Repaso a la profecía divina: ¿Por qué el modelo de ciclos temporales puede “cronometrar” con precisión?
En el mundo de las criptomonedas, las predicciones de precios son como castillos de arena en la orilla: la mayoría de las huellas se borran rápidamente por las olas del mercado. Sin embargo, algunas predicciones que resisten la prueba del tiempo se convierten en leyendas. La primera predicción de este trader anónimo de 4chan es precisamente uno de esos casos raros. Retrocediendo a diciembre de 2023, cuando Bitcoin se recuperaba lentamente desde el valle de la última fase bajista, el foco del mercado era muy diverso. Este anónimo no se centró en un precio específico, sino que propuso un “modelo de ciclos temporales” basado puramente en simetrías históricas.
La lógica central del modelo es simple y audaz: observa que en la historia de Bitcoin existe un ritmo aproximado — desde el mínimo de un mercado bajista hasta el pico del ciclo, aproximadamente 1,064 días, seguido de una caída de unos 364 días. Basándose en esto, calcula que el próximo máximo histórico será el 6 de octubre de 2025. La evolución posterior del mercado dio un peso sorprendente a esta predicción: en octubre de 2025, Bitcoin efectivamente alcanzó su pico en ese momento, y días después inició una caída brutal. La precisión casi “cronométrica” de esta predicción hizo que una publicación anónima en línea destacara entre el ruido, siendo considerada una “profecía”.
Es precisamente esta “hazaña” indiscutible la que ha envuelto su predicción más reciente de 25 millones de dólares en un halo de credibilidad. En su análisis más reciente, el trader sostiene que la estructura general del mercado no se ha visto destruida por esta corrección. La caída actual sería una “reajuste” previa a una nueva fase de expansión, y 2026 sería la ventana para el próximo pico de precios. Amplió su marco de predicción de “tiempo” a “tiempo y precio”, manteniendo su firme creencia en la cadencia de los ciclos históricos. Este enfoque basado en patrones históricos contrasta claramente con el análisis técnico que depende de datos inmediatos, y es precisamente esa discrepancia la que genera controversia en un mercado débil.
La dura realidad: ¿Por qué los datos actuales del mercado encienden “luces amarillas”?
Si solo se escucha a este predicador anónimo, uno podría prepararse para una nueva y feroz tendencia alcista. Pero al mirar los datos reales del mercado en este momento, la sensación es de un frío inquietante. Múltiples indicadores a corto plazo se han encendido en “luces amarillas” simultáneamente, dibujando un escenario cauteloso que contrasta con la afirmación de 25 millones de dólares.
Primero, desde la perspectiva del sentimiento y el impulso, el Índice Compuesto del Mercado de Bitcoin (BCMI) ha retrocedido desde niveles altos. Históricamente, posiciones similares suelen indicar fases tardías del ciclo. Además, tras el pico de octubre, el precio de Bitcoin ha intentado varias veces recuperar niveles psicológicos clave sin éxito, mostrando una pérdida significativa de fuerza compradora y un cambio en el sentimiento del mercado, que pasa de la avaricia a la espera o incluso al miedo.
En segundo lugar, las señales en cadena son aún más directas. El indicador de actividad de nuevos compradores netos — que mide la velocidad de entrada de “sangre fresca” en el mercado — ha desacelerado notablemente desde los picos iniciales de 2025. La historia muestra que fenómenos similares de desaceleración en la demanda preceden claramente a los picos de mercado en 2017 y 2021, siendo señales de que el flujo de fondos se ha debilitado y que la dinámica del mercado está cambiando.
Por último, desde la perspectiva del análisis técnico, los gráficos tampoco son optimistas. La cotización se mantiene por debajo de niveles clave de resistencia, y varios indicadores de impulso muestran debilitamiento, formando patrones típicamente bajistas. En conjunto, estos signos a corto plazo sugieren que el mercado está en un punto vulnerable, en una fase de transición de subida a bajada, donde la cautela y la protección son la estrategia principal. Es por ello que la predicción optimista del anónimo suena “desentonada” y poco oportuna para los analistas profesionales.
Análisis profundo de las señales del mercado: ¿Qué argumentos tienen los alcistas y bajistas?
El mercado actual se encuentra en una encrucijada donde las perspectivas alcistas y bajistas se enfrentan con intensidad. Desde el punto de vista del sentimiento y el impulso, los bajistas señalan que el BCMI ha retrocedido desde niveles altos, lo que suele indicar que el ciclo está en su fase final y que el precio no puede recuperar con eficacia las resistencias psicológicas. Por otro lado, los optimistas o teóricos del ciclo argumentan que, en la historia, las fases de mayor impulso alcista comienzan cuando prevalece la duda generalizada, no cuando todo el mundo está optimista.
En cuanto a la demanda en cadena, las señales bajistas muestran que la actividad de nuevos compradores netos ha disminuido desde los picos de principios de 2025, reflejando una entrada de capital más débil. Sin embargo, los defensores del escenario alcista interpretan esto como una “reajuste” en la demanda durante la fase de maduración del ciclo, preparando el terreno para una “subida parabólica” futura, en la que se limpien las posiciones de los que entraron tarde y se acumule energía para la siguiente fase.
Desde el punto de vista técnico, los gráficos a corto plazo muestran patrones bajistas que aumentan el riesgo de caída. Pero los partidarios de los ciclos largos advierten que no hay que dejarse engañar por las formas temporales, y que la estructura a largo plazo sigue intacta. La historia muestra que en cada ciclo alcista, las caídas profundas de meses de duración son casi “normales” y sirven para fortalecer la base para la siguiente subida.
En el plano macro, el interés especulativo a corto plazo ha disminuido claramente, y el mercado carece de nuevos catalizadores. Pero no se puede ignorar que los factores positivos a largo plazo siguen presentes: la reducción programada en la emisión de Bitcoin tras cada halving, y la integración de infraestructura institucional como ETF de Bitcoin en EE. UU., que allanan el camino para una mayor entrada de capital en el futuro, incluso si en el presente la actividad es más escasa. La predicción del anónimo en esencia refleja una valoración a largo plazo basada en estos efectos de red y en la madurez de la infraestructura financiera.
La historia también ofrece ejemplos alentadores: en cada ciclo, las caídas de meses sirvieron para limpiar a los inversores menos comprometidos y preparar la base para la siguiente fase de crecimiento. La visión pesimista actual, desde la perspectiva de los teóricos del ciclo, sería solo una “pausa saludable” en el proceso. Cuando el mercado se enfoca en las preocupaciones inmediatas, estos analistas miran más allá, hacia horizontes más amplios escritos por estas fuerzas fundamentales.
La amenaza cuántica: un riesgo a largo plazo que los predictores de mercado ignoran
Mientras se discuten los ciclos de precios, una amenaza potencial que podría cambiar las reglas del juego en las criptomonedas se acerca silenciosamente: la computación cuántica. Aunque en las predicciones del anónimo no se incluye esta variable, sin duda representa la “daga de Damocles” que pende sobre todo el ecosistema cripto. La computación cuántica teórica podría romper los algoritmos criptográficos que protegen Bitcoin, Ethereum y otros activos, en particular la criptografía de curvas elípticas (ECC). Una vez que una computadora cuántica práctica exista, la seguridad criptográfica actual podría ser vulnerada en un instante.
Este riesgo ha pasado de la teoría a la práctica en etapas iniciales. La academia y la industria están activamente buscando soluciones. Por ejemplo, Ethereum ya ha incluido en su hoja de ruta la adopción de criptografía post-cuántica, probando algoritmos resistentes en redes de prueba. Solana y otros proyectos están desarrollando firmas post-cuánticas y experimentando con ellas en testnets. Algunas cadenas emergentes, como Aptos, han propuesto mejoras en la capa de cuentas para soportar firmas resistentes a la computación cuántica.
Para Bitcoin, la actualización es especialmente compleja. La gobernanza descentralizada y la resistencia a cambios rápidos hacen que cualquier modificación importante pueda tardar años (se estima entre 5 y 10 años) y sea difícil de consensuar. Además, muchas de las direcciones antiguas, incluyendo las que podrían pertenecer a Satoshi Nakamoto (unos 1.7 millones de BTC), ya han expuesto sus claves públicas, lo que las hace vulnerables a ataques cuánticos. Incluso si se logra una actualización, la gestión de estos “monedas zombis” sin propietario sería un dilema ético y técnico de gran envergadura.
Por tanto, la predicción de este trader de 4chan sobre un mercado alcista en 2026 no solo depende de los ciclos económicos y la adopción, sino que también asume implícitamente que la seguridad fundamental de las criptomonedas se mantendrá firme en la carrera contra la computación cuántica. El avance en esta “guerra cuántica” será un factor que podría tener un impacto mucho mayor que las fluctuaciones de precios a corto plazo, y determinará en última instancia la supervivencia del ecosistema.
Reflexiones y acciones: ¿cómo deben actuar los inversores ante esta disputa de predicciones?
El enfrentamiento entre la predicción anónima y los datos fríos plantea una cuestión fundamental para cada participante del mercado: ¿en qué confiar? Esta controversia revela uno de los dilemas clásicos en la inversión en Bitcoin y en criptomonedas, y ofrece diferentes lecciones para distintos perfiles de inversores.
Para los creyentes a largo plazo y los traders cíclicos, la principal enseñanza es reafirmar la importancia del “long-termismo”. La historia de Bitcoin está marcada por ciclos que no son simples repeticiones, sino que evolucionan con fuerzas cambiantes. Los traders que tienen éxito en ciclos suelen aprovechar las fases de “reajuste” y no perseguir el FOMO en los picos. La actual divergencia y pesimismo pueden ser una oportunidad para consolidar posiciones o prepararse para la próxima fase de crecimiento.
Para los inversores prudentes y que priorizan la gestión del riesgo, este momento es ideal para revisar sus estrategias y ajustar sus posiciones. La evidencia de indicadores a corto plazo en rojo indica que el riesgo de caída es real. La prudencia aconseja evitar apalancamientos excesivos y estar preparados para posibles correcciones adicionales. Considerar estas predicciones como escenarios posibles, no como certezas, ayuda a mantener el control del riesgo.
En definitiva, este episodio vuelve a demostrar la singularidad del mercado de Bitcoin: nunca hay una sola historia. La volatilidad a corto plazo, la narrativa a largo plazo, la evolución técnica y los riesgos macro como la computación cuántica se entrelazan en un complejo mosaico que impulsa los precios. La valentía del predicador anónimo radica en intentar trazar una de las narrativas más ambiciosas. Como inversores, la estrategia más sensata puede ser escuchar esas historias lejanas, pero también mantener los pies en la tierra, reconociendo los obstáculos en el camino, y encontrar nuestro propio ritmo en esta sinfonía de múltiples voces. Después de todo, en el mundo de Bitcoin, lo único constante es el cambio mismo y la inagotable imaginación de quienes sueñan con la próxima cima.