El fundador del Grupo Taizi, Chen Zhi, ha sido repatriado a China, y el gran caso de estafa de Bitcoin de 15 mil millones de dólares entra en una nueva etapa

Las autoridades camboyanas han deportado y entregado a China al fundador del Grupo Taizi, sospechoso de estafas criptográficas globales y lavado de dinero. En el caso, el núcleo radica en que el Departamento de Justicia de EE. UU. confiscó previamente 127,000 bitcoins relacionados con su red, con un valor aproximado de 15,000 millones de dólares, estableciendo un récord en confiscación de criptomonedas.

Con la captura del principal sospechoso en el sistema judicial chino, este complejo caso, que involucra “killing pig” (estafas Ponzi), lavado de dinero transnacional y trabajo forzado, entra en una etapa crucial de juicio. El resultado del proceso y la disposición de los activos de gran magnitud tendrán un impacto profundo en la gobernanza global contra las estafas en criptomonedas y la cooperación judicial internacional. El caso también pone de manifiesto cómo las agencias regulatorias mundiales están fortaleciendo su colaboración para combatir redes criminales transnacionales que utilizan criptomonedas.

La “Carta de Presentación” de Camboya: una operación cuidadosamente planificada de repatriación transnacional

A principios de enero de 2026, en Phnom Penh, Camboya, una operación conjunta tras meses de investigación conjunta entre las fuerzas policiales de Camboya y China cerró silenciosamente la red. Chen Zhi, fundador del Grupo Taizi, y sus dos asistentes, Xu Jiliang y Shao Jihui, fueron arrestados. Esta operación no fue casualidad, sino el resultado inevitable de presiones prolongadas y cooperación internacional. Según el Diario de Comercio Chino y declaraciones del Ministerio del Interior camboyano, la captura se basó en un acuerdo de cooperación bilateral destinado a combatir el crimen transnacional. Pero la pista clave se sembró en diciembre de 2025, cuando la realeza camboyana emitió una ley que revocó oficialmente la ciudadanía camboyana de Chen Zhi. Esta medida fue ampliamente vista como la eliminación del último obstáculo legal para su repatriación y también como una señal de que el gobierno camboyano, bajo una enorme presión internacional, decidió alinearse con las posiciones de China y Estados Unidos en materia de aplicación de la ley.

Chen Zhi tiene raíces profundas en Camboya. A los 38 años, fundó en 2015 el Grupo Taizi, cuyo imperio abarca bienes raíces, finanzas y turismo hotelero. Las marcas Taizi Bank y Taizi Real Estate son omnipresentes en las calles de Phnom Penh, alguna vez considerados gigantes comerciales legales locales. Sin embargo, investigaciones de las autoridades estadounidenses y británicas revelan que este vasto imperio comercial es solo una fachada para una red criminal que opera mediante estafas en línea, lavado de dinero e incluso trabajo forzado. Aunque el Grupo Taizi niega todas las acusaciones, las pruebas internacionales se están acumulando. Fuentes locales indican que, tras su arresto, sus negocios “legítimos” continúan operando, pero el timón de esta nave empresarial ha cambiado de manos, y su futuro es incierto.

La causa inmediata de la repatriación fue una operación de confiscación de activos que el Departamento de Justicia de EE. UU. inició en octubre de 2025, que sacudió al mundo. Los fiscales federales acusaron a Chen Zhi y su red de gestionar un esquema global de estafas en criptomonedas, buscando confiscar más de 127,000 bitcoins. En ese momento, su valor alcanzaba aproximadamente 15,000 millones de dólares, siendo la mayor confiscación de criptomonedas relacionada con estafas en línea hasta la fecha. El Departamento del Tesoro de EE. UU. y el gobierno británico calificaron al Grupo Taizi como una organización criminal transnacional y sancionaron decenas de carteras criptográficas que contenían miles de millones de dólares en bitcoins. Este golpe financiero, de tipo “desgarrar de raíz”, sacudió el imperio de activos de Chen Zhi y obligó a Camboya, su refugio, a reevaluar sus ventajas y desventajas.

Descifrando la mayor estafa en la historia: ¿De dónde provienen los 15,000 millones de dólares en bitcoins?

El núcleo de esta impactante operación es la técnica de estafa conocida como “killing pig” (estafa Ponzi), que ha azotado Southeast Asia y el mundo en los últimos años. A diferencia de las estafas tradicionales, “killing pig” requiere paciencia y engaño. Los criminales primero establecen una relación de confianza a largo plazo con las víctimas a través de redes sociales (“criar cerdos”), y luego las inducen a invertir en plataformas falsas de criptomonedas controladas por ellos. Cuando las víctimas invierten grandes sumas, la plataforma cierra repentinamente y desaparece con los fondos (“matar al cerdo”). El equipo de Chen Zhi industrializó y escaló este modelo, registrando más de 700,000 cuentas de estafa, y se dice que en su centro de operaciones trabajan entre 5,000 y 10,000 empleados.

Los fondos obtenidos por las estafas no ingresaron directamente en las cuentas de los criminales, sino que atravesaron un proceso de lavado extremadamente complejo, que es precisamente la clave en este caso con criptomonedas. Los investigadores señalan que los fondos ilícitos primero pasaron por más de 100 empresas offshore para su redistribución inicial, y luego se mezclaron en varias plataformas de intercambio de criptomonedas. Parte del dinero incluso se destinó a inversiones en minería de criptomonedas, intentando convertir las ganancias ilegales en beneficios aparentemente legítimos. Finalmente, los fondos, tras múltiples transferencias, se consolidaron en carteras privadas controladas por Chen Zhi y su equipo principal. La naturaleza pseudónima (falsa anonimidad) del bitcoin facilitó en su momento estas operaciones, pero la transparencia del blockchain dejó rastros irrefutables, que sirvieron para la investigación posterior.

Datos clave del caso Chen Zhi

  • Cantidad de bitcoins confiscados: 127,000
  • Valor en el momento de la confiscación: aproximadamente 150 mil millones de dólares
  • Cuentas relacionadas con la estafa: más de 700,000
  • Número de empleados implicados: 5,000 – 10,000
  • Activos congelados en Singapur: aproximadamente 1.5 mil millones de SGD (equivalente a 8 mil millones de RMB), incluyendo autos de lujo y propiedades
  • Pérdidas por estafas similares en EE. UU. en 2024: 3.6 mil millones de dólares

Detrás de estas cifras frías, hay innumerables sueños de riqueza destrozados en hogares víctimas. Datos de EE. UU. muestran que solo en 2024, las pérdidas reportadas por estafas “killing pig” alcanzaron los 3,6 mil millones de dólares, y la escala continúa creciendo. La caída de la red de Chen Zhi sin duda cortó uno de los mayores y más feroces “mataderos”. Este caso también revela una realidad dura: debido a su circulación global y cierto grado de anonimato, las criptomonedas están siendo cada vez más utilizadas por organizaciones criminales altamente especializadas para el lavado de dinero a gran escala, lo que representa un desafío completamente nuevo para los sistemas internacionales de lucha contra el lavado de dinero.

La justicia china toma el relevo: ¿Qué juicio enfrentará el principal criminal de la estafa transnacional?

Con Chen Zhi deportado a China, este caso sin precedentes de crimen transnacional en criptomonedas entra oficialmente en la fase judicial en China, con el capítulo más esperado. Según la jurisdicción “personal” en el derecho penal chino, cuando un ciudadano chino comete delitos graves en el extranjero, las autoridades chinas tienen competencia. Los cargos contra Chen Zhi, incluyendo estafa, lavado de dinero y posiblemente detención ilegal, trabajo forzado y tráfico de personas, son delitos graves bajo la ley china. Esto significa que será juzgado en tribunales chinos, en lugar de en Camboya o EE. UU., donde se cometieron los delitos.

La experiencia de China en casos similares de estafas en telecomunicaciones y redes en línea indica que las penas suelen ser severas. Para los cabecillas o autores con circunstancias particularmente graves, no es raro que se dicte cadena perpetua. En casos extremos que involucren violencia, homicidio o daños graves a personas, incluso se contempla la pena de muerte. Aunque las autoridades chinas aún no han divulgado cargos específicos contra Chen Zhi, dada la escala del crimen (150 mil millones de dólares), su organización (miles de personas) y otros delitos potenciales, casi seguramente enfrentará la máxima pena. La audiencia será observada de cerca por la comunidad internacional, y se convertirá en una ventana para que China demuestre su determinación y capacidad en la lucha contra el crimen transnacional.

Además de las penas corporales, la recuperación y disposición de los activos también será un foco importante. El gobierno chino buscará recuperar los activos nacionales e internacionales de Chen Zhi y su grupo, incluyendo los aproximadamente 8 mil millones de RMB en autos y propiedades congelados en Singapur, y los 127,000 bitcoins confiscados por EE. UU. La gestión de estos activos, de valor multimillonario, involucra cooperación judicial internacional y acuerdos de devolución. Una vía posible es que China y EE. UU. negocien a través de canales de asistencia judicial, y que los tribunales puedan ordenar la devolución de parte de los fondos recuperados para compensar a las víctimas en todo el mundo. Sin embargo, este proceso enfrentará desafíos legales y técnicos, como la identificación de víctimas, la valoración y distribución de las criptomonedas fluctuantes, y la implementación de los fallos.

La lucha global contra las estafas en criptomonedas: la conformidad sectorial y el rastreo en la cadena son clave

El avance en el caso de Chen Zhi no es un evento aislado, sino un reflejo de la tendencia global de intensificar la lucha contra las estafas, lavado de dinero y actividades ilícitas relacionadas con criptomonedas. En el último año, desde Southeast Asia hasta Norteamérica, las agencias regulatorias y las fuerzas del orden han establecido una cooperación sin precedentes. Un cambio notable es su colaboración más activa con empresas de criptomonedas y firmas de análisis de datos blockchain, formando una defensa conjunta de “poder público + tecnología en cadena”. En investigaciones similares, actores como Tether, principales exchanges centralizados (CEX) y empresas como Chainalysis y Elliptic han desempeñado roles cruciales, ayudando a rastrear flujos de fondos y congelar direcciones relacionadas.

Esta tendencia envía una señal clara a toda la industria: la conformidad ya no es opcional, sino la base para la supervivencia y el desarrollo. Para los exchanges centralizados, cumplir estrictamente con KYC (Conoce a tu cliente) y AML (Anti lavado de dinero), y fortalecer la cooperación con las autoridades, son pasos clave para reducir riesgos legales y mantener la reputación. Para los protocolos DeFi, aunque la responsabilidad es más difusa, diseñar mecanismos que dificulten el movimiento ilícito sin sacrificar la privacidad y los valores de descentralización es un reto para los desarrolladores. Los avances en tecnología de rastreo en cadena hacen cada vez más difícil que los fondos ilegales permanezcan “ocultos”, elevando la barrera técnica y el costo para los criminales.

Para los inversores, este caso es una lección de riesgo profunda. Revela que las estafas “killing pig” aprovechan la avaricia y la falta de conocimiento sobre la tecnología blockchain. La primera protección es mantener una mentalidad alerta ante cualquier oportunidad de inversión que parezca “segura y sin riesgo”, especialmente si proviene de desconocidos. En segundo lugar, usar plataformas confiables, reguladas y con buena reputación, y desconfiar de proyectos DeFi con rendimientos excesivos o sin verificación clara. Finalmente, entender conceptos básicos de blockchain, como cómo consultar registros de transacciones, puede ser crucial para detectar fraudes en momentos clave. La intensificación de la regulación y la cooperación internacional en la aplicación de la ley están allanando el camino para un sector más saludable, pero la conciencia de riesgo de los usuarios sigue siendo la primera y más sólida línea de defensa.

Reflexiones para inversores: lecciones de un caso millonario para la seguridad de sus activos en criptomonedas

Aunque las secuelas del caso Chen Zhi aún no se han cerrado, ya han enviado una advertencia a los inversores en criptomonedas a nivel global. Esta historia, que combina estafas, lavado de dinero y confiscaciones millonarias, va más allá de las noticias impactantes y encierra enseñanzas cruciales para todos los participantes del mercado. En primer lugar, revela el funcionamiento interno de estafas avanzadas como “killing pig”, cuyo núcleo no radica en vulnerabilidades tecnológicas, sino en aprovechar las debilidades humanas mediante manipulación emocional y confianza a largo plazo. La primera defensa contra estos fraudes es fortalecer la mentalidad: desconfiar de amigos o supuestos “asesores” que surgen en línea, y recordar que “no hay almuerzo gratis”. Cuando las conversaciones giran hacia inversiones en criptomonedas, hay que ser especialmente cauteloso.

En segundo lugar, el caso subraya la importancia de la elección de la custodia de activos. La pérdida de fondos en manos de estafadores se debe en gran medida a que los fondos se depositaron en plataformas falsas controladas por los criminales. Esto confirma que usar exchanges grandes, regulados y con mecanismos de seguridad y cooperación con las autoridades es fundamental. Para usuarios con experiencia, gestionar sus propios fondos en carteras no custodiales puede ser más seguro, pero requiere guardar bien las claves privadas o frases semilla, y evitar sitios de phishing o malware. No mantener grandes cantidades en plataformas desconocidas o sin regulación.

Desde una perspectiva más amplia, este caso marca una nueva etapa en la regulación global: una tendencia hacia “acciones precisas” y “cooperación judicial internacional”. La colaboración entre agencias y firmas de análisis blockchain se ha perfeccionado, y la capacidad de rastrear fondos en cadena ha mejorado notablemente. Esto significa que, por un lado, la supervivencia de actividades ilícitas en la red criptográfica se ve cada vez más limitada; por otro, la privacidad y seguridad de las transacciones legítimas también enfrentan nuevos desafíos. Para los inversores, mantener una conducta legal y conforme a las regulaciones es fundamental. Además, estar atentos a las novedades regulatorias y comprender los requisitos básicos de AML, como demostrar el origen lícito de los fondos, será clave para proteger sus activos en un entorno cada vez más regulado. La caída del imperio de Chen Zhi puede marcar el inicio de una era más transparente, más regulada y que pondrá a prueba la inteligencia y prudencia de los inversores en el mundo cripto.

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