La creciente cautela de los bancos tradicionales hacia los proyectos de stablecoins es evidente en medidas como el cierre de cuentas por parte de JPMorgan Chase vinculadas a empresas de stablecoin de rápido crecimiento, particularmente en países de alto riesgo como Venezuela. Esto resalta el desafío de aprovechar la tecnología de criptomonedas mientras se cumple con las regulaciones de cumplimiento y anti-lavado de dinero, ya que las startups de stablecoin operan en un área gris regulatoria. Los mercados de alto riesgo presentan nuevos riesgos para las instituciones financieras. Casos como Blindpay ilustran la dimensión geográfica de la aprensión de los bancos, ya que buscan salvaguardar sus posiciones de cumplimiento en medio de la inestabilidad política y económica. La presión del sector bancario sobre los negocios de stablecoin indica que, sin conexiones bancarias seguras y marcos de cumplimiento, tendrán dificultades para establecerse en los mercados tradicionales, enmarcando una tensión clave entre innovación y regulación en los próximos años.