Perspectivas de VanEck para el nuevo año: ¿cómo asignar activos en 2026? Oro, Bitcoin y acciones de recursos se convierten en los tres pilares defensivos
Globalmente reconocida firma de gestión de inversiones VanEck publicó recientemente su perspectiva de inversión en múltiples clases de activos para 2026. El CEO de la compañía, Jan van Eck, mantiene una actitud de “prudente optimismo”, considerando que los avances fiscales son reales y que los mercados están buscando un equilibrio. Bajo este tono macro, varios gestores de cartera de la firma compartieron sus profundas perspectivas sobre oro, recursos naturales, renta fija, mercados emergentes y activos digitales. La idea central señala que la inteligencia artificial (IA) pasará de la fase de construcción a la de aplicación, con una mayor volatilidad; mientras que el oro y Bitcoin, como activos escasos que sirven para cubrir el riesgo de “devaluación monetaria”, adquieren una posición estratégica. El informe destaca especialmente que la transformación intensiva en capital del sector de minería de Bitcoin está creando la oportunidad de mayor consolidación en la industria desde 2020.
Perspectiva macro: los tres supertemas que impulsarán los mercados en 2026
De cara a 2026, los mercados globales serán impulsados principalmente por tres “supertemas” poderosos, entrelazados, que moldearán el panorama de inversión futuro. David Schassler, director de soluciones multiactivos de VanEck, señala claramente que comprender estos temas es clave para aprovechar las oportunidades del próximo año. No se trata de ruido de mercado a corto plazo, sino de tendencias estructurales que podrían durar varios años, con impacto en casi todas las clases de activos.
Primero, la revolución tecnológica en marcha. El desarrollo de la inteligencia artificial está en transición de la primera fase (construcción de infraestructura) a la segunda (amplia adopción y aplicación). La primera fase recompensa el tamaño y la narrativa, mientras que la segunda requiere que las empresas demuestren un camino claro hacia retorno de inversión en un ciclo de gasto en tecnología sin precedentes. Este cambio obligará a los mercados a enfrentar algunas “verdades difíciles”, lo que podría aumentar significativamente la volatilidad de las acciones tecnológicas. Sin embargo, en esta revolución tecnológica, la volatilidad en sí misma es una característica que crea puntos de entrada para los inversores en las caídas.
En segundo lugar, los activos del “viejo mundo” están construyendo el “nuevo mundo”. Un hecho que a menudo pasa desapercibido es que, incluyendo acciones de recursos naturales, los activos físicos han superado silenciosamente al índice QQQ, centrado en tecnología, este año. Se han convertido en “beneficiarios discretos” de tendencias como la infraestructura de IA, la transición energética y el relocalización de la manufactura. Schassler opina que estamos en las primeras etapas de un superciclo de activos físicos que podría durar una década. Desde cobre para redes eléctricas hasta gas natural para centros de datos, estos recursos tradicionales son los cimientos físicos del futuro digital.
Por último, la devaluación monetaria está “pagando la factura” de la deuda pasada y las ambiciones futuras. Cada vez más indicios muestran que la devaluación monetaria, mediante políticas fiscales y monetarias, se ha convertido en una “estrategia financiera en la sombra” que muchos gobiernos usan para gestionar deudas históricas y financiar grandes proyectos. Este riesgo a largo plazo requiere asignar activos verdaderamente escasos para cubrirse. En este marco macro, el valor estratégico del oro y Bitcoin se ha elevado considerablemente. El informe predice que el mercado alcista del oro traerá una volatilidad sin precedentes, lo cual no es un defecto, sino una oportunidad. La significativa subrendimiento de Bitcoin respecto a las acciones tecnológicas y el oro en 2025 se ve como una ventana de oportunidad atractiva, dado su alta sensibilidad a las condiciones financieras, y con un entorno financiero cada vez más flexible, Bitcoin podría convertirse en el beneficiario final.
Enfoque en activos tradicionales: mercado alcista del oro y oportunidades estructurales por escasez de recursos
En el contexto de los tres supertemas, las clases de activos tradicionales no están destinadas a desaparecer pronto, sino que, por el profundo cambio en sus fundamentos, están renaciendo. El oro y los recursos naturales están dejando atrás su papel “defensivo” para convertirse en “oportunidades ofensivas”, con una lógica impulsada por la macroeconomía global.
Los fundamentos del oro son excepcionalmente sólidos. Imaru Casanova, gestor de carteras de oro y metales preciosos, señala que el precio del oro superará los 4,000 dólares por onza en 2025 y establecerá un nuevo rango de negociación, sustentado por dos fuerzas duraderas. Por un lado, las compras de oro por parte de bancos centrales, que han establecido récords consecutivos en tres años, reflejan una desdolarización global y una diversificación de reservas, tendencia que se espera continúe. Por otro lado, la demanda occidental de inversión en oro, principal impulsor del precio, finalmente comienza a recuperarse, mientras que las tenencias en fondos ETF de oro aún están muy por debajo de los picos anteriores, lo que indica un gran potencial de entrada de capital adicional. La combinación de riesgos geopolíticos, preocupaciones por las valoraciones bursátiles y la necesidad de diversificación en carteras refuerzan la asignación al oro.
Las acciones de oro se consideran la oportunidad más atractiva en la actualidad. Aunque el precio del oro y las acciones mineras han tenido un rendimiento fuerte en 2023, las valoraciones en relación con el mercado y su propia historia siguen siendo bajas. Esta divergencia, en contraste con los fundamentales más sólidos que nunca (ingresos y flujos de caja récord, márgenes en expansión, balances sanos), presenta una oportunidad. La capitalización total de las acciones mineras de oro en el mundo ronda los 1 billón de dólares; con solo retirar un poco de capital de otros sectores sobrevalorados, se puede impulsar una reevaluación significativa.
Al mismo tiempo, el mundo entra en una era estructural de “escasez de electricidad”. Shawn Reynolds, gestor de recursos globales, destaca que la demanda de electricidad impulsada por IA, centros de datos, electrificación total, relocalización industrial y urbanización crece a la velocidad más rápida en décadas, en colisión con sistemas energéticos diseñados para otra era (seguridad en el suministro, insuficiencia de generación, envejecimiento de redes). La inversión insuficiente durante años ha mantenido tensa la oferta de metales clave como gas natural y cobre. La incertidumbre política puede aumentar la volatilidad a corto plazo, pero la demanda a largo plazo impulsada por la electrificación, la expansión de redes y la construcción de centros de datos, combinada con respuestas de oferta lentas y complejas (especialmente por los largos procesos de aprobación y altos costos en minería), fundamenta una perspectiva alcista a largo plazo para las acciones de recursos naturales.
Cobre y gas natural: reflejos clave de la escasez de recursos
Desequilibrio oferta-demanda en cobre: interrupciones en la oferta, proyectos limitados y largos ciclos de desarrollo enfrentan una demanda en auge por vehículos eléctricos, inversión en redes y infraestructura digital. Las empresas con activos de alta calidad, balances limpios y crecimiento visible en producción serán las beneficiadas.
Gas natural como puente: ante la incapacidad de las redes eléctricas para absorber rápidamente la demanda, el gas natural sigue siendo un combustible clave de transición. Los productores con costos bajos, disciplina de capital y ventajas en infraestructura continuarán beneficiándose.
Intersección de energías tradicionales y nuevas: además de los recursos tradicionales, tecnologías de próxima generación como energía nuclear avanzada, geotermia, hidrógeno, almacenamiento a largo plazo y soluciones de redes inteligentes impulsadas por IA, emergen como nuevas direcciones de inversión en la búsqueda de energía segura, escalable y económica.
Mercados emergentes y renta fija: buscando valor en la diferenciación
Con el cambio en la narrativa macro global, los mercados emergentes y la renta fija ya no pueden considerarse de forma homogénea; la alta diferenciación requiere mayor selectividad. Desde bonos hasta acciones, las oportunidades y riesgos tienen características regionales marcadas, haciendo que la gestión activa y el análisis profundo de fundamentos sean esenciales.
Bonos de mercados emergentes muestran ventajas únicas de “disciplina fiscal”. Eric Fine, gestor de fondos de bonos emergentes, señala que estos bonos han sido ignorados durante años, aunque en las últimas dos décadas han superado en retorno absoluto y ajustado por volatilidad a los bonos de mercados desarrollados. Una diferencia clave es que muchos mercados emergentes no enfrentan la “crisis fiscal” que aqueja a las economías avanzadas; sus niveles de deuda pública suelen ser solo la mitad o un tercio de los de los países desarrollados, con una situación fiscal más saludable. Esta legitimidad fiscal respalda los bonos en dólares y también reduce los costos de financiamiento en moneda local. A medida que los bancos centrales buscan nuevos activos de reserva, además del oro, los bonos emergentes probablemente ganen interés.
Las acciones de mercados emergentes podrían tener un año impulsado por fundamentos. Ola El-Shawarby, gestor de fondos de acciones emergentes, cree que tras años de incertidumbre macro, 2026 presenta un escenario más equilibrado y fundamentado. La moderación de la inflación, mayor flexibilidad de los bancos centrales y un dólar que difícilmente se fortalecerá mucho más, crean condiciones más favorables. Además, el renovado interés en diversificación global atrae capital hacia estos mercados.
Mapa de oportunidades clave en acciones emergentes para 2026
China: en las primeras etapas de un ciclo de recuperación prolongada, con oportunidades en innovación en IA, reformas de oferta y estímulo al consumo en internet, automatización y tecnología avanzada.
India: historia sólida a largo plazo, con un entorno macro más equilibrado, beneficiándose de demanda fortalecida en finanzas, marcas de consumo de calidad y manufactura.
Corea y Taiwán: principales beneficiarios de la demanda estructural de semiconductores relacionados con IA. El plan de “valor agregado” de Corea ayuda a reducir los descuentos de valoración a largo plazo.
Brasil y México: Brasil se beneficia de la desaceleración de la inflación y potencial recorte de tasas; México puede acelerar inversiones por avances en USMCA y tendencia de nearshoring.
Golfo Pérsico: Emiratos Árabes Unidos y Arabia Saudita, con energía de bajo costo, mejor acceso a chips avanzados y modernización de mercados de capital, emergen como historias potenciales de crecimiento y reformas impulsadas por IA.
El mercado de renta fija se centrará más en valor relativo y protección de capital. Fran Rodilosso, gestor de fondos de renta fija, indica que, con rendimientos iniciales más bajos y estrechamiento de diferenciales crediticios, los retornos base en 2026 serán más moderados. En este contexto, el enfoque de inversión debe cambiar de perseguir momentum a buscar valor relativo y protección del capital. Sectores como bonos de grado de inversión y CLOs (certificados de préstamos colateralizados), bonos en moneda local de mercados emergentes y “ángeles caídos” (bonos de alto rendimiento que han sido degradados de inversión a alto rendimiento) ofrecen diversificación y mayor calidad crediticia, atrayendo atención. Mantener cautela con la duración (riesgo de tasas) sigue siendo necesario, dado que las políticas pueden hacer que los rendimientos a largo plazo sean complejos.
Análisis profundo de activos digitales: transformación en minería de Bitcoin y nuevas lógicas de mercado
Entre las muchas clases de activos, los digitales, con su ciclo propio, impulsado por tecnología y alta volatilidad, siguen atrayendo a inversores en busca de rendimientos superiores. Matthew Sigel, director de investigación de activos digitales de VanEck, presenta un panorama cauteloso pero con oportunidades para 2026.
El mercado en general está en fase de “digestión y consolidación”. El informe señala que Bitcoin cayó aproximadamente un 80% en su ciclo anterior, y la volatilidad realizada en el ciclo actual se ha reducido casi a la mitad, sugiriendo que la caída podría ser de alrededor del 40%. Dado que el mercado ha retrocedido aproximadamente un 35% desde los máximos, el espacio para caídas adicionales es limitado. Además, el ciclo de cuatro años de Bitcoin (que suele alcanzar su pico tras las elecciones) sigue vigente tras el máximo de octubre de 2025, lo que indica que 2026 será más un año de consolidación que de subidas o caídas extremas. El análisis se basa en la liquidez global, el apalancamiento del ecosistema y la actividad en cadena, con señales mixtas pero en general constructivas.
En estrategia de inversión, la disciplina en la asignación es clave. Sigel recomienda mantener una exposición de 1% a 3% en Bitcoin, mediante inversión periódica (dollar-cost averaging), y ajustar en liquidaciones de apalancamiento o en mercados sobrecalentados. Además, la “seguridad cuántica” se ha convertido en un tema activo en la comunidad criptográfica; aunque no es una amenaza inminente, cualquier coordinación para abordarla puede atraer nuevos actores y fortalecer la participación a largo plazo, similar a la discusión temprana sobre el tamaño de los bloques.
La verdadera oportunidad estructural está en la transformación agresiva del sector minero de Bitcoin. Es el punto que más enfatiza el informe. Actualmente, los mineros enfrentan dos tareas intensivas en capital: expandir capacidad de hash para mantener la red y reducir recompensas tras la próxima reducción a la mitad; y muchos mineros líderes están pivotando hacia infraestructura de IA y HPC para aprovechar sus recursos energéticos y experiencia en centros de datos. Esta doble estrategia está llevando a los balances a su límite y ampliando las diferencias en costos de capital entre actores.
La diferenciación en capacidad de capital impulsará cambios en la industria. Los mineros que formen alianzas con grandes proveedores de computación (hyperscalers) podrán acceder a financiamiento con condiciones favorables; los operadores de segundo nivel, en cambio, dependerán de bonos convertibles dilutivos o venderán Bitcoin en mercados débiles para mantener operaciones. VanEck considera que esto crea las condiciones más claras de consolidación desde 2020-2021. Los proyectos con mayor potencial de retorno riesgo son aquellos que puedan transformarse en plataformas de cómputo energizadas, con modelos económicos sólidos en HPC, recursos energéticos confiables y vías de financiamiento sin dilución constante.
Las stablecoins en pagos B2B representan otra oportunidad selectiva. Las stablecoins están entrando en procesos de pago empresarial real, mostrando potencial para mejorar la gestión del capital de trabajo y reducir costos en transferencias internacionales. Sin embargo, las acciones puras en bolsa aún son escasas. Desde una perspectiva más invertible, las oportunidades están en plataformas fintech y comercio electrónico que puedan trasladar pagos a proveedores, nóminas y transferencias internacionales a redes de stablecoins, liberando márgenes. Las cadenas públicas de alto rendimiento soportarán la mayor parte de estas actividades, pero las oportunidades más duraderas probablemente residan en empresas operativas que impulsen la adopción, no en la exposición general a tokens.
Contexto de eventos: los cuatro años de Bitcoin y la psicología del mercado
Para entender la visión de las instituciones sobre 2026 como “año de consolidación” de Bitcoin, hay que remontarse a su ciclo único. El ciclo de cuatro años de Bitcoin, conocido como “ciclo de halving”, es más complejo que la simple reducción de recompensas, siendo una resonancia de la interacción entre liquidez, sentimiento, innovación tecnológica y macroeconomía.
Primero, el halving es la narrativa clave de oferta. Aproximadamente cada cuatro años, la recompensa por bloque en la red Bitcoin se reduce a la mitad, disminuyendo en un 50% la emisión de nuevos bitcoins de forma permanente. Desde la economía, esto afecta la percepción de escasez del activo. En los tres halvings anteriores (2012, 2016, 2020), tras diferentes retrasos, siempre hubo un gran aumento de precios. Este patrón ha moldeado profundamente las expectativas de los participantes, creando una especie de “profecía autocumplida”.
Luego, las fases del ciclo y la estructura de actores cambian en sincronía. Un ciclo típico de Bitcoin tiene etapas: desde la acumulación en mínimos bajistas, la anticipación previa al halving, la subida impulsada por liquidez tras el halving, hasta el pico y la caída por liquidaciones y especulación. En cada fase, los actores principales también cambian, desde inversores a largo plazo hasta traders y, más recientemente, instituciones financieras tradicionales. La aprobación de ETF de Bitcoin en EE. UU. en 2023-2024 marca un cambio en la estructura de actores y en los flujos de capital, con una entrada masiva de capital institucional.
Finalmente, la liquidez macro es un catalizador o freno clave. Bitcoin, como activo marginalmente sensible a la liquidez global en dólares, suele tener su ciclo en sintonía con entornos de liquidez abundante y apetito por riesgo, o de contracción y aversión. La valoración de 2026 como “año de consolidación” se basa en expectativas de menor expansión monetaria, menor apalancamiento y valoraciones medias en el ciclo. Entender esto ayuda a los inversores a no limitarse a patrones históricos de precios, sino a analizar su posición real en el contexto macro.
Análisis adicional: competencia en cadenas públicas y el reto de Ethereum
Más allá de la transformación minera y los pagos en stablecoins, la competencia en cadenas públicas será relevante en 2026. Como líder indiscutible, Ethereum enfrenta desafíos y evoluciones que merecen atención.
Ethereum sigue bajo presión por la “trampa de escalabilidad”. Lograr simultáneamente descentralización, seguridad y escalabilidad es muy difícil. La transición a proof of stake y las soluciones Layer 2 como Rollups han avanzado, pero con aplicaciones complejas como IA, juegos en cadena y DeFi, se exigen mayores capacidades de procesamiento, velocidad y menor costo. Redes como Solana, Avalanche, Sui, con mayor throughput, están ganando terreno en nichos específicos, creando una competencia diferenciada.
Las actualizaciones de Verkle trees y reformas en tarifas en 2026 serán clave. Mejorarán la eficiencia y la escalabilidad, pero también enfrentan desafíos técnicos y de consenso. La estrategia de Ethereum de “modularidad” (dividir ejecución, consenso y datos) busca mantener su valor agregado, pero su implementación práctica aún está en desarrollo. Para los inversores, la evaluación de proyectos en la capa base requerirá análisis de tecnología, comunidad y adopción real, más allá de la narrativa de “Ethereum matador”.
La innovación en aplicaciones seguirá impulsando valor. Desde stablecoins B2B, re-staking en DeFi, tokenización de activos reales, hasta SocialFi y DePIN, el valor final dependerá de aplicaciones que logren captar usuarios y flujos de efectivo. La cadena de bloques será el suelo donde crecen “cultivos” de aplicaciones, y en 2026, la inversión requerirá un análisis más profundo de estos proyectos verticales con fuerte ajuste mercado-producto.
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Perspectivas de VanEck para el nuevo año: ¿cómo asignar activos en 2026? Oro, Bitcoin y acciones de recursos se convierten en los tres pilares defensivos
Globalmente reconocida firma de gestión de inversiones VanEck publicó recientemente su perspectiva de inversión en múltiples clases de activos para 2026. El CEO de la compañía, Jan van Eck, mantiene una actitud de “prudente optimismo”, considerando que los avances fiscales son reales y que los mercados están buscando un equilibrio. Bajo este tono macro, varios gestores de cartera de la firma compartieron sus profundas perspectivas sobre oro, recursos naturales, renta fija, mercados emergentes y activos digitales. La idea central señala que la inteligencia artificial (IA) pasará de la fase de construcción a la de aplicación, con una mayor volatilidad; mientras que el oro y Bitcoin, como activos escasos que sirven para cubrir el riesgo de “devaluación monetaria”, adquieren una posición estratégica. El informe destaca especialmente que la transformación intensiva en capital del sector de minería de Bitcoin está creando la oportunidad de mayor consolidación en la industria desde 2020.
Perspectiva macro: los tres supertemas que impulsarán los mercados en 2026
De cara a 2026, los mercados globales serán impulsados principalmente por tres “supertemas” poderosos, entrelazados, que moldearán el panorama de inversión futuro. David Schassler, director de soluciones multiactivos de VanEck, señala claramente que comprender estos temas es clave para aprovechar las oportunidades del próximo año. No se trata de ruido de mercado a corto plazo, sino de tendencias estructurales que podrían durar varios años, con impacto en casi todas las clases de activos.
Primero, la revolución tecnológica en marcha. El desarrollo de la inteligencia artificial está en transición de la primera fase (construcción de infraestructura) a la segunda (amplia adopción y aplicación). La primera fase recompensa el tamaño y la narrativa, mientras que la segunda requiere que las empresas demuestren un camino claro hacia retorno de inversión en un ciclo de gasto en tecnología sin precedentes. Este cambio obligará a los mercados a enfrentar algunas “verdades difíciles”, lo que podría aumentar significativamente la volatilidad de las acciones tecnológicas. Sin embargo, en esta revolución tecnológica, la volatilidad en sí misma es una característica que crea puntos de entrada para los inversores en las caídas.
En segundo lugar, los activos del “viejo mundo” están construyendo el “nuevo mundo”. Un hecho que a menudo pasa desapercibido es que, incluyendo acciones de recursos naturales, los activos físicos han superado silenciosamente al índice QQQ, centrado en tecnología, este año. Se han convertido en “beneficiarios discretos” de tendencias como la infraestructura de IA, la transición energética y el relocalización de la manufactura. Schassler opina que estamos en las primeras etapas de un superciclo de activos físicos que podría durar una década. Desde cobre para redes eléctricas hasta gas natural para centros de datos, estos recursos tradicionales son los cimientos físicos del futuro digital.
Por último, la devaluación monetaria está “pagando la factura” de la deuda pasada y las ambiciones futuras. Cada vez más indicios muestran que la devaluación monetaria, mediante políticas fiscales y monetarias, se ha convertido en una “estrategia financiera en la sombra” que muchos gobiernos usan para gestionar deudas históricas y financiar grandes proyectos. Este riesgo a largo plazo requiere asignar activos verdaderamente escasos para cubrirse. En este marco macro, el valor estratégico del oro y Bitcoin se ha elevado considerablemente. El informe predice que el mercado alcista del oro traerá una volatilidad sin precedentes, lo cual no es un defecto, sino una oportunidad. La significativa subrendimiento de Bitcoin respecto a las acciones tecnológicas y el oro en 2025 se ve como una ventana de oportunidad atractiva, dado su alta sensibilidad a las condiciones financieras, y con un entorno financiero cada vez más flexible, Bitcoin podría convertirse en el beneficiario final.
Enfoque en activos tradicionales: mercado alcista del oro y oportunidades estructurales por escasez de recursos
En el contexto de los tres supertemas, las clases de activos tradicionales no están destinadas a desaparecer pronto, sino que, por el profundo cambio en sus fundamentos, están renaciendo. El oro y los recursos naturales están dejando atrás su papel “defensivo” para convertirse en “oportunidades ofensivas”, con una lógica impulsada por la macroeconomía global.
Los fundamentos del oro son excepcionalmente sólidos. Imaru Casanova, gestor de carteras de oro y metales preciosos, señala que el precio del oro superará los 4,000 dólares por onza en 2025 y establecerá un nuevo rango de negociación, sustentado por dos fuerzas duraderas. Por un lado, las compras de oro por parte de bancos centrales, que han establecido récords consecutivos en tres años, reflejan una desdolarización global y una diversificación de reservas, tendencia que se espera continúe. Por otro lado, la demanda occidental de inversión en oro, principal impulsor del precio, finalmente comienza a recuperarse, mientras que las tenencias en fondos ETF de oro aún están muy por debajo de los picos anteriores, lo que indica un gran potencial de entrada de capital adicional. La combinación de riesgos geopolíticos, preocupaciones por las valoraciones bursátiles y la necesidad de diversificación en carteras refuerzan la asignación al oro.
Las acciones de oro se consideran la oportunidad más atractiva en la actualidad. Aunque el precio del oro y las acciones mineras han tenido un rendimiento fuerte en 2023, las valoraciones en relación con el mercado y su propia historia siguen siendo bajas. Esta divergencia, en contraste con los fundamentales más sólidos que nunca (ingresos y flujos de caja récord, márgenes en expansión, balances sanos), presenta una oportunidad. La capitalización total de las acciones mineras de oro en el mundo ronda los 1 billón de dólares; con solo retirar un poco de capital de otros sectores sobrevalorados, se puede impulsar una reevaluación significativa.
Al mismo tiempo, el mundo entra en una era estructural de “escasez de electricidad”. Shawn Reynolds, gestor de recursos globales, destaca que la demanda de electricidad impulsada por IA, centros de datos, electrificación total, relocalización industrial y urbanización crece a la velocidad más rápida en décadas, en colisión con sistemas energéticos diseñados para otra era (seguridad en el suministro, insuficiencia de generación, envejecimiento de redes). La inversión insuficiente durante años ha mantenido tensa la oferta de metales clave como gas natural y cobre. La incertidumbre política puede aumentar la volatilidad a corto plazo, pero la demanda a largo plazo impulsada por la electrificación, la expansión de redes y la construcción de centros de datos, combinada con respuestas de oferta lentas y complejas (especialmente por los largos procesos de aprobación y altos costos en minería), fundamenta una perspectiva alcista a largo plazo para las acciones de recursos naturales.
Cobre y gas natural: reflejos clave de la escasez de recursos
Desequilibrio oferta-demanda en cobre: interrupciones en la oferta, proyectos limitados y largos ciclos de desarrollo enfrentan una demanda en auge por vehículos eléctricos, inversión en redes y infraestructura digital. Las empresas con activos de alta calidad, balances limpios y crecimiento visible en producción serán las beneficiadas.
Gas natural como puente: ante la incapacidad de las redes eléctricas para absorber rápidamente la demanda, el gas natural sigue siendo un combustible clave de transición. Los productores con costos bajos, disciplina de capital y ventajas en infraestructura continuarán beneficiándose.
Intersección de energías tradicionales y nuevas: además de los recursos tradicionales, tecnologías de próxima generación como energía nuclear avanzada, geotermia, hidrógeno, almacenamiento a largo plazo y soluciones de redes inteligentes impulsadas por IA, emergen como nuevas direcciones de inversión en la búsqueda de energía segura, escalable y económica.
Mercados emergentes y renta fija: buscando valor en la diferenciación
Con el cambio en la narrativa macro global, los mercados emergentes y la renta fija ya no pueden considerarse de forma homogénea; la alta diferenciación requiere mayor selectividad. Desde bonos hasta acciones, las oportunidades y riesgos tienen características regionales marcadas, haciendo que la gestión activa y el análisis profundo de fundamentos sean esenciales.
Bonos de mercados emergentes muestran ventajas únicas de “disciplina fiscal”. Eric Fine, gestor de fondos de bonos emergentes, señala que estos bonos han sido ignorados durante años, aunque en las últimas dos décadas han superado en retorno absoluto y ajustado por volatilidad a los bonos de mercados desarrollados. Una diferencia clave es que muchos mercados emergentes no enfrentan la “crisis fiscal” que aqueja a las economías avanzadas; sus niveles de deuda pública suelen ser solo la mitad o un tercio de los de los países desarrollados, con una situación fiscal más saludable. Esta legitimidad fiscal respalda los bonos en dólares y también reduce los costos de financiamiento en moneda local. A medida que los bancos centrales buscan nuevos activos de reserva, además del oro, los bonos emergentes probablemente ganen interés.
Las acciones de mercados emergentes podrían tener un año impulsado por fundamentos. Ola El-Shawarby, gestor de fondos de acciones emergentes, cree que tras años de incertidumbre macro, 2026 presenta un escenario más equilibrado y fundamentado. La moderación de la inflación, mayor flexibilidad de los bancos centrales y un dólar que difícilmente se fortalecerá mucho más, crean condiciones más favorables. Además, el renovado interés en diversificación global atrae capital hacia estos mercados.
Mapa de oportunidades clave en acciones emergentes para 2026
China: en las primeras etapas de un ciclo de recuperación prolongada, con oportunidades en innovación en IA, reformas de oferta y estímulo al consumo en internet, automatización y tecnología avanzada.
India: historia sólida a largo plazo, con un entorno macro más equilibrado, beneficiándose de demanda fortalecida en finanzas, marcas de consumo de calidad y manufactura.
Corea y Taiwán: principales beneficiarios de la demanda estructural de semiconductores relacionados con IA. El plan de “valor agregado” de Corea ayuda a reducir los descuentos de valoración a largo plazo.
Brasil y México: Brasil se beneficia de la desaceleración de la inflación y potencial recorte de tasas; México puede acelerar inversiones por avances en USMCA y tendencia de nearshoring.
Golfo Pérsico: Emiratos Árabes Unidos y Arabia Saudita, con energía de bajo costo, mejor acceso a chips avanzados y modernización de mercados de capital, emergen como historias potenciales de crecimiento y reformas impulsadas por IA.
El mercado de renta fija se centrará más en valor relativo y protección de capital. Fran Rodilosso, gestor de fondos de renta fija, indica que, con rendimientos iniciales más bajos y estrechamiento de diferenciales crediticios, los retornos base en 2026 serán más moderados. En este contexto, el enfoque de inversión debe cambiar de perseguir momentum a buscar valor relativo y protección del capital. Sectores como bonos de grado de inversión y CLOs (certificados de préstamos colateralizados), bonos en moneda local de mercados emergentes y “ángeles caídos” (bonos de alto rendimiento que han sido degradados de inversión a alto rendimiento) ofrecen diversificación y mayor calidad crediticia, atrayendo atención. Mantener cautela con la duración (riesgo de tasas) sigue siendo necesario, dado que las políticas pueden hacer que los rendimientos a largo plazo sean complejos.
Análisis profundo de activos digitales: transformación en minería de Bitcoin y nuevas lógicas de mercado
Entre las muchas clases de activos, los digitales, con su ciclo propio, impulsado por tecnología y alta volatilidad, siguen atrayendo a inversores en busca de rendimientos superiores. Matthew Sigel, director de investigación de activos digitales de VanEck, presenta un panorama cauteloso pero con oportunidades para 2026.
El mercado en general está en fase de “digestión y consolidación”. El informe señala que Bitcoin cayó aproximadamente un 80% en su ciclo anterior, y la volatilidad realizada en el ciclo actual se ha reducido casi a la mitad, sugiriendo que la caída podría ser de alrededor del 40%. Dado que el mercado ha retrocedido aproximadamente un 35% desde los máximos, el espacio para caídas adicionales es limitado. Además, el ciclo de cuatro años de Bitcoin (que suele alcanzar su pico tras las elecciones) sigue vigente tras el máximo de octubre de 2025, lo que indica que 2026 será más un año de consolidación que de subidas o caídas extremas. El análisis se basa en la liquidez global, el apalancamiento del ecosistema y la actividad en cadena, con señales mixtas pero en general constructivas.
En estrategia de inversión, la disciplina en la asignación es clave. Sigel recomienda mantener una exposición de 1% a 3% en Bitcoin, mediante inversión periódica (dollar-cost averaging), y ajustar en liquidaciones de apalancamiento o en mercados sobrecalentados. Además, la “seguridad cuántica” se ha convertido en un tema activo en la comunidad criptográfica; aunque no es una amenaza inminente, cualquier coordinación para abordarla puede atraer nuevos actores y fortalecer la participación a largo plazo, similar a la discusión temprana sobre el tamaño de los bloques.
La verdadera oportunidad estructural está en la transformación agresiva del sector minero de Bitcoin. Es el punto que más enfatiza el informe. Actualmente, los mineros enfrentan dos tareas intensivas en capital: expandir capacidad de hash para mantener la red y reducir recompensas tras la próxima reducción a la mitad; y muchos mineros líderes están pivotando hacia infraestructura de IA y HPC para aprovechar sus recursos energéticos y experiencia en centros de datos. Esta doble estrategia está llevando a los balances a su límite y ampliando las diferencias en costos de capital entre actores.
La diferenciación en capacidad de capital impulsará cambios en la industria. Los mineros que formen alianzas con grandes proveedores de computación (hyperscalers) podrán acceder a financiamiento con condiciones favorables; los operadores de segundo nivel, en cambio, dependerán de bonos convertibles dilutivos o venderán Bitcoin en mercados débiles para mantener operaciones. VanEck considera que esto crea las condiciones más claras de consolidación desde 2020-2021. Los proyectos con mayor potencial de retorno riesgo son aquellos que puedan transformarse en plataformas de cómputo energizadas, con modelos económicos sólidos en HPC, recursos energéticos confiables y vías de financiamiento sin dilución constante.
Las stablecoins en pagos B2B representan otra oportunidad selectiva. Las stablecoins están entrando en procesos de pago empresarial real, mostrando potencial para mejorar la gestión del capital de trabajo y reducir costos en transferencias internacionales. Sin embargo, las acciones puras en bolsa aún son escasas. Desde una perspectiva más invertible, las oportunidades están en plataformas fintech y comercio electrónico que puedan trasladar pagos a proveedores, nóminas y transferencias internacionales a redes de stablecoins, liberando márgenes. Las cadenas públicas de alto rendimiento soportarán la mayor parte de estas actividades, pero las oportunidades más duraderas probablemente residan en empresas operativas que impulsen la adopción, no en la exposición general a tokens.
Contexto de eventos: los cuatro años de Bitcoin y la psicología del mercado
Para entender la visión de las instituciones sobre 2026 como “año de consolidación” de Bitcoin, hay que remontarse a su ciclo único. El ciclo de cuatro años de Bitcoin, conocido como “ciclo de halving”, es más complejo que la simple reducción de recompensas, siendo una resonancia de la interacción entre liquidez, sentimiento, innovación tecnológica y macroeconomía.
Primero, el halving es la narrativa clave de oferta. Aproximadamente cada cuatro años, la recompensa por bloque en la red Bitcoin se reduce a la mitad, disminuyendo en un 50% la emisión de nuevos bitcoins de forma permanente. Desde la economía, esto afecta la percepción de escasez del activo. En los tres halvings anteriores (2012, 2016, 2020), tras diferentes retrasos, siempre hubo un gran aumento de precios. Este patrón ha moldeado profundamente las expectativas de los participantes, creando una especie de “profecía autocumplida”.
Luego, las fases del ciclo y la estructura de actores cambian en sincronía. Un ciclo típico de Bitcoin tiene etapas: desde la acumulación en mínimos bajistas, la anticipación previa al halving, la subida impulsada por liquidez tras el halving, hasta el pico y la caída por liquidaciones y especulación. En cada fase, los actores principales también cambian, desde inversores a largo plazo hasta traders y, más recientemente, instituciones financieras tradicionales. La aprobación de ETF de Bitcoin en EE. UU. en 2023-2024 marca un cambio en la estructura de actores y en los flujos de capital, con una entrada masiva de capital institucional.
Finalmente, la liquidez macro es un catalizador o freno clave. Bitcoin, como activo marginalmente sensible a la liquidez global en dólares, suele tener su ciclo en sintonía con entornos de liquidez abundante y apetito por riesgo, o de contracción y aversión. La valoración de 2026 como “año de consolidación” se basa en expectativas de menor expansión monetaria, menor apalancamiento y valoraciones medias en el ciclo. Entender esto ayuda a los inversores a no limitarse a patrones históricos de precios, sino a analizar su posición real en el contexto macro.
Análisis adicional: competencia en cadenas públicas y el reto de Ethereum
Más allá de la transformación minera y los pagos en stablecoins, la competencia en cadenas públicas será relevante en 2026. Como líder indiscutible, Ethereum enfrenta desafíos y evoluciones que merecen atención.
Ethereum sigue bajo presión por la “trampa de escalabilidad”. Lograr simultáneamente descentralización, seguridad y escalabilidad es muy difícil. La transición a proof of stake y las soluciones Layer 2 como Rollups han avanzado, pero con aplicaciones complejas como IA, juegos en cadena y DeFi, se exigen mayores capacidades de procesamiento, velocidad y menor costo. Redes como Solana, Avalanche, Sui, con mayor throughput, están ganando terreno en nichos específicos, creando una competencia diferenciada.
Las actualizaciones de Verkle trees y reformas en tarifas en 2026 serán clave. Mejorarán la eficiencia y la escalabilidad, pero también enfrentan desafíos técnicos y de consenso. La estrategia de Ethereum de “modularidad” (dividir ejecución, consenso y datos) busca mantener su valor agregado, pero su implementación práctica aún está en desarrollo. Para los inversores, la evaluación de proyectos en la capa base requerirá análisis de tecnología, comunidad y adopción real, más allá de la narrativa de “Ethereum matador”.
La innovación en aplicaciones seguirá impulsando valor. Desde stablecoins B2B, re-staking en DeFi, tokenización de activos reales, hasta SocialFi y DePIN, el valor final dependerá de aplicaciones que logren captar usuarios y flujos de efectivo. La cadena de bloques será el suelo donde crecen “cultivos” de aplicaciones, y en 2026, la inversión requerirá un análisis más profundo de estos proyectos verticales con fuerte ajuste mercado-producto.